Viernes, 12 Julio 2024
Iván Ojeda

Iván Ojeda

La Naturaleza humana es portentosa, tan magnífica como bella; capaz de los actos más altruistas y desinteresados, como la locura del heroísmo incomprensible. Sin embargo, y a la par de esto, igual que la otra cara de una moneda justificándose en el engañoso azar, puede provocar maldad y dolor absolutos.

Los términos que conceptualizaban el fenómeno de la Revolución Social, parecen haber cambiado. Las revoluciones históricas produjeron cambios que lograron la independencia política en muchos casos, pero las más impactantes fueron aquellas que generaron cambios estructurales, afectando a la organización social, económica, cultural e institucional de la vida de los Pueblos. Las Revoluciones Sociales. ¿Es posible que aún se produzcan? ¿O se están reconfigurando en otros términos?

Hay continuismo porque en el Partido Político gobernante, no hay renovación democrática de sus dirigentes desde la base de quienes comparten la idea del Peronismo. El Partido Justicialista se ha encerrado en sí mismo, sin participación amplia, pública, transparente y no sólo de sus afiliados, sino de la población peronista y de la población en general. Una ciudadanía y militancia que ha soportado estoicamente hasta ahora la digitación de candidatos y funcionarios para un Proyecto Político agotado, que no ofrece ningún sueño, ninguna esperanza, ningún entusiasmo de protagonismo político y social efectivo. Porque no hay un Proyecto hecho con la gente, que se traduzca en atención de las necesidades básicas y elementales de todas las familias que merecen vivir dignamente, con trabajo y estabilidad económica, y que no depende sólo de Nación, porque la Provincia también es responsable del control precios y tarifas, y de generar fuentes laborales genuinas como hacen otras provincias.

Se vienen tiempo en los que los políticos se tienen que poner a consideración de la gente. Recuerdo que apenas comenzada la pandemia, adelanté que ella se llevaría puesto a los gobiernos, porque pondría a la luz la incapacidad de gestión de los que solo son unos verdaderos profesionales para llegar y mantenerse en el poder, pero de gestión dejan mucho que desear. Había que gestionar y de eso saben poco y nada. Cayó la mayoría. El último en Brasil.

Nuestro Pueblo ha sufrido mucho. No es tiempo de seguir viviendo una sociedad injusta. Necesitamos una conciencia de encuentro, de libertad, de resistencia, de no tolerar la desigualdad y las promesas. Una conciencia de que podemos ser protagonistas de la responsabilidad de una sociedad justa. Pero también de que somos capaces de asumir y superar toda dificultad, toda opresión, todo dolor y sufrimiento porque existe la certeza moral de conseguirlo.

“Se achica el mundo, más quien iba a creer que fuéramos tú, yo, hermanos, el futuro ya se ve, se puede hasta tocar, soplando con los vientos nuevos/ Llévame a la magia del momento de la gloria donde los niños del mañana soñarán los cambios que vendrán.

“Vientos de cambio”. Scorpions, banda de hard rock y heavy metal

“En la fábula, la Zorra ve que arriba de un árbol –inalcanzable para ella- se halla un Cuervo con un apetitoso pedazo de queso en el pico. Pensando en conseguirlo, la Zorra comienza a adular al Cuervo y hasta le dice que sería hermoso escuchar su graznido. El Cuervo, inflado de vanidad, lanza el graznido y el queso cae de su pico, para provecho de la Zorra. Después, ella se burla, tratándolo de tonto. Pero el Cuervo, luego de pensar, le contesta que la tonta ha sido ella, porque ha perdido la confianza de los demás... ¡para siempre!”.

Si queremos una Ciudad y una Provincia con oportunidades para todos; con trabajo, responsabilidad social empresaria, políticas públicas de justicia social en salud, educación y seguridad, un gobierno –que es posible- con el pueblo y para el pueblo, terminemos con la hipocresía.

Siempre recuerdo un wéstern, donde un médico del lejano oeste le comentaba sorprendido a otro de cuánto se parecía internamente el cuerpo de los “pieles rojas” al de los “blancos”, a pesar de que eran “animales”. Naturalizaba la discriminación cultural.

En el cuento, el flautista ayuda a un pueblo a exterminar una plaga de ratas. Con su flauta, las ratas, embelesadas por encantamiento, lo siguen y él las saca del pueblo. Al no cumplir el Alcalde con el pago prometido, el flautista, con el mismo método, se lleva a los niños del pueblo. Cuando aquél cumple, arrepentido, los inocentes son devueltos.

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