Martes, 05 Julio 2022

Cuando la política es cosa seria (o llamar a las cosas por su nombre)

Publicado el Domingo, 24 Abril 2022 17:25 Escrito por Iván Ojeda

Si en la provincia de San Luis, la Política fuese cosa seria, es decir, el resultado del debate y lucha de las mejores ideas, proyectos y propuestas para gobernar, con amplia participación, podríamos hablar de la vigencia de un sistema democrático… ideal, pero no imposible. Ni hablar de debates político-ideológicos.

Históricamente se ha separado la Politica de la Democracia. Sin embargo, si volvemos a las fuentes originarias de la Política, ésta consiste en lineamientos para una acción hacia los objetivos de la Comunidad y para la Comunidad; no es pura lucha por el poder. Su deformación –también histórica- ha consistido en perseguir objetivos por encima y en perjuicio de la Comunidad, para el beneficio de unos pocos. Sobre todo económicos. Repensar la Política y la Democracia, tiene que ver con esto que ya no es ideal, sino una realidad necesaria: volver a las fuentes originarias de la Política y la Democracia que no es ni más ni menos que participación y autogobierno. Sin ellas, no hay Política ni Democracia. Y en el mundo de hoy, la necesidad de la democracia directa, de la pluralidad, la inclusión y la multilateralidad son necesarias en cualquier gobierno.

En San Luis, hay que rescatar la Política y la Democracia. Todo parece indicar a un gobierno que ha ido acumulando la suma del poder público; o sea, el dominio político del Ejecutivo sobre los otros dos poderes que tendrían que ser independientes: el Legislativo que hace las leyes, y el Judicial que imparte Justicia. Todos Poderes que deberían estar sujetos a la Constitución Provincial y Nacional. Y si se diera la suma del poder público, significaría que hay un poder que no deja que haya otra voz y otra ley que no sea la suya. No habría verdadera democracia ni verdadera Política si queremos una sana convivencia democrática.

El sistema jurídico, a través de argucias e interpretaciones pretendidamente legales, suele permitir la concentración del poder en una sola persona. Alimenta esto, la ausencia de periodicidad de funciones, dejando que un gobernante y su círculo rojo se perpetúen en el manejo de la cosa pública, imponiendo y hasta adecuando las Leyes y la Constitución de un Estado a sus intereses.

Precisamente, uno de los defectos del Sistema Representativo –hoy cuestionado en todo el mundo- de que el pueblo no gobierno ni delibera, sino sus representantes –que hacen lo que quieren- y no “por medio de sus representantes”, que también deja el mismo margen, es que da vía libre a los gobernantes para eternizarse en el poder y/o que lleguen a imponerse a sí mismos la suma del poder público sostenidos por una burocracia política, generada y dependiente con cargos y prebendas.

Esta burocracia existe en todos los partidos políticos, que utilizan el clientelismo manipulando las necesidades de la gente –principalmente los partidos gobernantes o aquellos con poder económico-, resultando uno de los vicios del sistema representativo.

En San Luis, no existe disputa ideológica entre posiciones antagónicas. Existe sí, una disputa política. Y no es enfrentamiento ideológico porque en la pelea entre el oficialismo y la oposición no hay diferencias ideológicas reales. Ambos son demoliberales, partidocráticos, y sin interés por las necesidades, demandas y problemáticas del pueblo.

Aunque prediquen que sostienen sus políticas sobre bases ideológicas -por un lado un Frente Justicialista sin Peronismo, y por el otro una oposición Radical-Conservadora que niega su alianza con el Neoliberalismo- ambos responden a una misma ideología socialdemócrata y partidocrática, pero absolutamente nada de popular. Los únicos que conservan medianamente su coherencia política en relación a su ideología, son la Izquierda y la Ultraderecha. Pero también suelen entrar en el juego de la Partidocracia.

Como el sistema representativo en San Luis está viciado, por la suma del poder público del oficialismo, por el inmovilismo e incapacidad de soluciones pragmáticas de la oposición, por la hegemonía de la burocracia política en todos los partidos, por la ausencia de opciones realmente democráticas al interior de los Partidos Políticos y hacia la población, mientras que con la excusa ideológica se dicen mentiras de un lado y de otro, ello ha generado desesperanza en el pueblo de San Luis, obligando a la apatía y a la resignación, esperando opciones salvadoras cualesquiera que ellas fuesen. En esta Provincia, el pueblo y sus voces, su cuerpo y su alma, están ausentes.

Llamar a las cosas por su nombre, es comenzar a luchar para disuadir, convencer, exigir y reestablecer las bases elementales del sistema jurídico-político de Gobierno Justo que requiere la Provincia. A partir de allí, asegurar legal y socialmente la más amplia participación y representación popular, necesariamente pluralista e inclusiva, que asegure el funcionamiento democrático de las instituciones y participación de todas las minorías, sostenido por Derecho en el marco de una necesaria reforma Constitucional elaborada y consensuada por la población, sus instituciones y organizaciones sociales.

La última palabra, la tienen los ciudadanos. Si queremos una convivencia justa y saludable, tenemos ante nosotros un deber cívico, comunitario y de solidaridad.

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