Domingo, 28 Noviembre 2021

Desadultizarnos (Sobre el video de la clase en la escuela de La Matanza)

Publicado el Domingo, 29 Agosto 2021 19:16 Escrito por Santiago Morales

Una persona adulta gritándole a una persona joven es violencia adultista, agravada por el rol docente y el marco institucional que la inviste como autoridad ante lxs chicxs.

Esto es decisivo afirmarlo sin dudar. Imagínense si en el aula sólo hubiera habido personas adultas... ¿no resultaría raro que una persona docente le grite así a otras personas adultas? Imagínense si el docente era un varón hétero cis y el grueso del estudiantado eran mujeres adultas. Sería sin duda alguna un acto absolutamente repudiable, más allá del contenido del debate. Porque la violencia es violencia. ¿Qué tan naturalizada tenemos la violencia de las personas grandes hacia lxs chicxs? ¿Qué tan naturalizado tenemos gritarle a lxs chicxs?

Que siempre, por opción política, defendamos la escuela pública y sus laburantes no nos tiene que enceguecer. No vale todo porque del otro lado está la ultra derecha. Es cierto que el debate público se presenta, como todo en el orden binario, a modo de grieta, y que eso confunde... pero no hay grieta acá, hay múltiples dimensiones a tener en cuenta.

Siempre es bueno recordar la premisa fundante del pensamiento de Paulo Freire: todo acto educativo es un acto político. Porque en la relación pedagógica hay apropiación, distribución y construcción de poder. De manera que, aunque resulte complejo, es necesario asumir el reto de la educación política de las nuevas generaciones. Esto implica abordar la tensión entre dejar lugar a las ideas, sentires e iniciativas propias de lxs niñxs y acercarles tanto información histórica crítica como matrices de análisis y de acción que problematicen los estímulos que nuestras sociedades nos/les ofrecen, fundamentalmente a través de los medios masivos de desinformación y las redes sociales inseminadoras de odio.

Es decisivo debatir en las escuelas, en las aulas, en los patios y en los actos. Sin debate, sin diálogo de saberes, no hay educación crítica posible. Pero el diálogo, para que sea una instancia de verdadera comunicación, tiene que basarse en el absoluto respeto por la persona humana con quien intercambio saberes. Esto implica jamás menospreciar, humillar, subestimar, callar, patotear, ningunear a lxs chicxs.

Personalmente, no avalo el escrache y escarnio público. Siempre que veo a alguien del periodismo o de la política profesional (salvo excepciones en ambos casos) hablar de moral y coherencia, desconfío, sospecho. Pero sí es justo reconocer que muchas veces lxs chicxs, hartxs de ser violentadxs, accionan. No creo que haya sido la mejor forma de ponerle un freno a las agresiones, pero quizás en una relación donde además del poder desigual no hay diálogo posible, quienes se encuentran en situación de desventaja despliegan las estrategias que tienen a la mano.

Por Santiago Morales
Sociólogo y Educador Popular
Co-Autor de "Educar hasta la ternura siempre" (Ed. Chirimbote)

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