Domingo, 28 Noviembre 2021

Los tradicionales hornos de cal de La Calera

Publicado el Jueves, 14 Octubre 2021 18:30 Escrito por Juan Carlos Flores Pérez
En la localidad de La Calera y sus alrededores, en el Departamento Belgrano de la Provincia de San Luis, se desarrolló durante años una particular forma de explotación minera e industrial que implicaba la producción de cal. Estas formas tradicionales, que continuaban en uso a fines del siglo pasado, representaron las últimas expresiones de una antigua forma de producción.
Los hornos de cal que se usaron en La Calera para realizar la fabricación de cal viva a partir de la cocción de piedra caliza eran de origen romano-árabe y fue traído por los españoles a estas tierras americanas. Es posible que quienes hayan introducido este tipo de explotación minera e industrial fueran los jesuitas, pues se han encontrado restos de una estructura conocida como “Horno de los Jesuitas” en la falda de las sierras del Gigante. Para ello seleccionaba la piedra caliza en la cantera y se utilizaba como combustible leña de ramas finas, con preferencia de jarilla. De este modo se obtenía un producto ecológico y natural de gran valor para las comunidades y su desarrollo.
El proceso tradicional daba inicio con la extracción de la piedra caliza de los cerros mediante mazas y barretas. Los grandes bloques obtenidos eran conocidos como “bochones” que se fracturaban con fuego y luego a golpe de mazas de 12 kgr. Una vez fracturado el “bochón” se obtenían piedras de tamaño de no más de 20 a 30 centímetros de lado por lado, que se las cargaban en carros para llevarlas a los hornos que se encontraban distribuidos en las cercanías.
Hacia la década de 1940, momento en el que inicia la producción de explosivos Fabricaciones Militares Argentinas, comenzó a usarse la dinamita, la cual implicaba un proceso de modernización en la extracción de piedra desde las canteras, toda vez que este elemento explosivo permitía aumentar los volúmenes de piedra extraída. Con ello también llegaron los camiones que permitieron reemplazar a los carros en el trasporte de la caliza.
Los hornos de cal eran de forma cilíndrica construidos de piedra. Generalmente se usaba la piedra del sapo o piedra del fuego, llamada así por sus características refractaria. Estos hornos tenían aproximadamente unos 3 a 4 metros de diámetro interno con una altura variable de unos 6 metros. Sus paredes de piedra apilada con juntas tomadas, tenían un espesor de aproximadamente 60 centímetros a un metro. En la parte inferior los hornos tenían una puerta que permitía ingresar al interior del cilindro para colocar la piedra debidamente ordenada y apilada dejando el centro libre de tal manera que se formaba un espacio en forma de bóveda que cumplía dos funciones: la primera de ella era ser soporte de la carga superior y, la segunda era generar el espacio para el fuego.
Para generar el calor necesario que permitiera alcanzar la temperatura de transformación del carbonato de calcio en óxido de calcio, (piedra caliza a cal viva), se utilizaba como combustible ramas finas de jarilla, algarrobo y toda la madera que formara buena llama y tuviera buen poder calorífico. Una vez cerrada la bóveda, el cargador del horno ingresaba por la parte superior del horno a los efectos de incorporar la piedra caliza hasta completar la altura del horno. Esta tarea se efectuaba con el cuidado de no derrumbar la bóveda que servía de base y soporte.
Este sistema de producción de cal era el de “bachada”, es decir, se quemaba un volumen de piedra por vez. Preparar el horno calizo e iniciar la quema llevaba aproximadamente entre 8 a 10 días. Luego se tenía que esperar aproximadamente una semana para que la carga se enfriara y se pudiera extraer. La extracción de la carga se efectuaba desde la puerta que el horno tenía en un costado inferior.
Este antiguo proceso de quema de piedra caliza se mantuvo hasta el fin del proceso productivo en La Calera con la sola excepción de un horno que comenzó la producción en la década de 1960 aproximadamente, que tenía la particularidad de ser un horno de producción semi-continua, de carga vertical superior con extracción del producto final en su parte inferior.
En el presente se conservan más de 16 hornos tradicionales, distribuidos en distintos puntos alrededor de las sierras del Gigante, estructuras simples cilíndricas de piedra que permanecen erguidas como testigos de un proceso industrial, cultural, histórico de relevancia para la región y que poco a poco va deteriorándose conforme el tiempo procede incansablemente a su erosión y destrucción.
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