Miércoles, 21 Noviembre 2018
Lunes, 12 Noviembre 2018 08:41

Los afanes de un reducido grupo de distinguidos ciudadanos que se reunían en los prolegómenos de los festejos del centenario de la Republica Argentina (1908), pusieron en evidencia la necesidad de equipar la flamante iglesia matriz, con un instrumento musical que hiciera marco al recinto que tan orgullosos los hacía sentir.

La historia dice que en 1880, a poco de llegar el ferrocarril a Villa Mercedes, a pedido del cura Párroco José Cardinale, quien pide un terreno al Municipio para construir la sacristía y un lugar donde dar misa y de su sugerencia surge una Comisión que se va a abocar a tal tema de construir un Templo, la misma la integraban Moisés Sarmiento, Pedro Encinas y Dolores Ortiz entre los devotos más destacados.

Pasan los años y ya en pleno 1890 con una nueva Comisión Pro Templo ahora integrada por el Coronel Carlos Panelo, Don Jaime Majó y Jeremías Ramallo logran que comiencen los trabajos de construcción que se prolongaron casi 20 años hasta que la irrupción del cura Jose Félix Gómez, llegado para hacerse cargo de la diócesis toma cartas en el tema de la construcción y la ornamentación del recinto sagrado, logrando entre otras cosas la adquisición del los exquisitos vitrales que se fabrican a pedido por la Fabrica Mayer de Múnich (Alemania). Por consiguiente la inquietud de un grupo de damas del Conservatorio de Música local de comprar un armonio se convierte en el pedido de un órgano de tubos, tal la sugerencia del influyente clérigo que es quien se encargara de hacerlo construir en una de las fabricas más renombradas de Alemania.

Así fue que la comunidad toda se entusiasmo con la idea y empezó a juntar dinero por suscripción popular y la pujante clase dirigente de la flamante ciudad se hizo presente superando con creces la meta planteada para las donaciones, recaudándose la suma de $ 2500 m/n que lleva en mano el Cura para contratar la construcción del instrumento, aprovechando un viaje de éste al país europeo (corría el año 1914). A los pocos meses estalla la Gran Guerra que se identificara como la 1º Guerra Mundial, esta situación hace que el Órgano no concluya su construcción hasta 1923.

Han pasado muchas cosas en la ciudad en esos años y una muy importante, la muerte intempestiva de Monseñor José Félix Gómez que durante décadas dio letra a diversas comidillas vernáculas sobre este hecho que dividió a los cronistas/historiadores locales. La cuestión que la ciudad un día se entero que llegaba el Órgano de Tubos para su Iglesia Matriz y después de incontables trabas burocráticas de la Aduana, pudo ser subido a un vagón de carga del Ferrocarril Buenos Aires al Pacifico rumbo a su destino.

Pero como un novela de suspenso, al llegar a la estación, la multitud que lo esperaba, seguramente las damas de la primera Comisión encabezadas por doña Margarita Tomas de Ribas y el Intendente Municipal Rolando Olloqui se enteraron que el despachante de Aduanas Tornquist SRL. lo enviaba a la ciudad de San Luis.

Mas allá del error y las suspicacias que despertó esta noticias, lo más exaltados se dispusieron a cortar la vía si no se bajaba el instrumento tanto tiempo esperado y el Jefe de Estación, a riesgo de poner su puesto en peligro ordeno la descarga inmediata y una chata tirada por cuatro caballos de Transportes Vidal (!) se encaminó por la Avenida Mitre entre los aplausos y vivas de la gente en todo su trayecto hasta el Templo, felices de que por fin las ceremonias religiosas serían engalanadas por la Música Sacra.-

Martes, 02 Octubre 2018 17:28

Yo solía querer mucho a mi abuela. Hace varios años que dejó este mundo y no es que la haya olvidado.

Cuando era un niño el cariño tenía que ver con el tiempo y la pertenencia, y nosotros nos pertenecíamos casi todas las tardes. Pero el tiempo distancia. La falta también. 

Mi abuela tenía cualidades poco vistas para mis ojos. Se olvidaba de las cosas y los nombres, y nunca la vi contrariada por ello. Sabía cambiar angustias por sonrisas y parecía no tocar el suelo cuando andaba por la casa. Siempre hablaba de los ángeles. Podía verlos por la mañana, cuando empezaba a despertar. Yo era poco dado para esas creencias pero ella insistía, siempre.

Martes, 23 Enero 2018 14:01

Uno de los episodios que ha merecido la atención de numerosos historiadores y ganado popularidad en los pobladores de ayer y de hoy, es el asalto a la Villa por un malón de indios ranqueles a cuyo frente venía el gaucho Puebla.
El suceso ocurrió el 21 de enero de 1864 apenas 8 años después de fundado el Fuerte Constitucional.

Nada mejor que transcribir el relato que hace el doctor Laureano Landaburu, por considerar que se ajusta a la verdad de lo ocurrido, pero no pudo omitir la mención del Sargento Mariano Gauna que haciendo las veces de “bombero”, anticipó a Iseas de la presencia del malón.

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