Sábado, 20 Octubre 2018
Viernes, 28 Septiembre 2018 19:57

Hoy quiero que prestes mucha atención, Dios te quiere amonestar.

Dios te dice que no haya en ti dioses ajenos, ni te inclines a dioses extraños. EL es tu único Dios, Que te dio la vida y te promete salvación.

Si abrieras tu boca delante de EL, EL la llenaría. Pero él dice “mi pueblo no oyó mi voz, y no me quiso. Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón; caminaron y caminan en sus propios consejos”.

El sigue hablando!!Oh, si me hubiese oído mi pueblo, Si en mis caminos hubiese andado Argentina! En un momento habría yo derribado a sus enemigos, y vuelto mi mano contra sus adversarios. Los que aborrecen a Dios se le habrían sometido, y el tiempo de ellos sería para siempre.

Hoy te digo “si te acercas a Dios EL té sustentaría con lo mejor del trigo, y con miel de la peña te saciaría”.

Te pregunto ¿La culpa es de Dios? No, es de todos, cada uno somos parte de una manera u otra de lo que vivimos, Dios te dice:

“Si se humillara Argentina, sobre el cual mi nombre es invocado, y orasen, y buscasen mi rostro, y se convirtieran de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra”. Y si Dios lo dice así es….

Miércoles, 05 Septiembre 2018 16:47

Dicen ser sabios, pero se volvieron necios, porque la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios. Pues escrito está: Dios es el que prende a los sabios en su propia astucia, porque sin entendimiento, son indignos de confianza, y sin amor, despiadados”.

Todo hombre es torpe, falto de conocimiento; todo orfebre se avergüenza de su ídolo; porque engañosas son sus imágenes fundidas, y no hay aliento en ellas.

¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el inteligente? ¿Dónde el instruido de este siglo? ¿No ha hecho Dios que la sabiduría de este mundo sea necedad?

Porque los hombres se han entorpecido y no han buscado al SEÑOR; por tanto, no prosperan, y toda su riqueza se ha dispersado y no progresarán más, pues su insensatez será manifiesta a todos, mas ellos a una son torpes y necios en su enseñanza de vanidades, pues su ídolo es un leño.

Porque mi pueblo es necio, dice DIOS, no me conoce; hijos torpes son, no son inteligentes. Astutos son para hacer el mal, y hacer el bien no saben. Han escondido su corazón del entendimiento, por tanto no me exaltarán.

¡Oh, argentinos insensatos! ¿Quién los ha fascinado?, levanten sus ojos hacia donde Jesucristo fue presentado públicamente como crucificado. Dicen ser sabios, pero son necios exhibiendo su estupidez, su  mal genio, hasta la maldad, el ateísmo y el rechazo de Dios.

El Señor los llama necios, no por estupidez intelectual sino por ceguera espiritual, vuélvanse al Señor, no todo está perdido, aunque necios en su proceder Dios los ha escogido, porque EL escoge de lo necio del mundo para avergonzar a los sabios; y también ha escogido lo débil del mundo, para avergonzar a lo que es fuerte. Y si Dios lo dice así es y así será.

Sábado, 11 Agosto 2018 09:29

Y les dijo Jesucristo: “Miren, y guárdense de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”.  Es curioso ver como Jesús pide que nos guardemos de la avaricia, lo cual hoy en día muchos están envueltos en ella.

Políticos y empresarios se han dejado envolver por la misma sin medir las consecuencias, sin pensar del daño que ocasionan. Hoy estamos viviendo tiempos difíciles por la avaricia de muchos, hay quienes profetizan que las riquezas y los bienes materiales te llevan a la felicidad.

Cierta vez un predicador centro americana que le decía a la multitud, “Dios les dará carros de lujos y la gente los admirará”, ante esto habría que ver si es de Dios ese mensaje ¿para qué queremos tener por tener? ¿Para que la gente nos admire? Si Dios nos da, es para que nosotros demos también, en eso consiste la bondad y la misericordia!! 

Dios nos expresa que somos mayordomos de los bienes que tenemos, y nos vuelve a recalcar ¡Ay del pobre que se enriquece y olvida atender a los de su condición primera! ¡Ay del rico que lo pierde todo: comprobará en su carne cómo los que creía suyos ya no atienden sus llamadas!

El principio de John Wesley (clérigo anglicano y teólogo cristiano británico) era ahorrar y dar todo lo que pudiera, cuenta la historia que cuando estaba en Oxford, tenía unos ingresos de treinta libras al año, vivía con veintiocho libras y daba las otras dos. Cuando sus ingresos ascendieron a sesenta libras, a noventa y a ciento veinte al año, todavía vivía con veintiocho libras y daba el resto. 

Un día un inspector general de la plata le dijo que tenía que pagar un impuesto, y Wesley contestó: “Tengo dos cucharillas de plata en Londres y otras dos en Bristol. Esa es toda la plata que tengo por el momento, y mientras haya tantas personas a mí alrededor que necesitan pan, no tengo intención de comprar más”. Los romanos tenían un dicho de decía “El dinero es como el agua del mar: Cuanta más se bebe, más sed se tiene”.

Cuenta la biblia de que una persona se dirigió a Jesús y le dijo “Maestro, dile a mi hermano que comparta la herencia conmigo. Hombre (replicó Jesús), ¿quién me nombró a mí juez o árbitro entre ustedes? ¡Tengan cuidado! (advirtió a la gente). Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes».

Entonces les contó esta parábola:

“El terreno de un hombre rico le produjo una buena cosecha. Así que se puso a pensar: “¿Qué voy a hacer? No tengo dónde almacenar mi cosecha”.

Por fin dijo: “Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes, donde pueda almacenar todo mi grano y mis bienes. Y diré: Alma mía, ya tienes bastantes cosas buenas guardadas para muchos años. Descansa, come, bebe y goza de la vida”. Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado? así le sucede al que acumula riquezas para sí mismo, en vez de ser rico delante de Dios”.

Mientras se tenga la actitud del rico insensato, no podemos agradar a Dios, ya que el deseo de tener más solamente por placer, es contrario al Evangelio.

Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tienen ahora; porque Jesús dijo: “No te desampararé, ni te dejaré”; de manera que podemos decir confiadamente: “El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre”. 

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