Sábado, 16 Febrero 2019
Viernes, 18 Enero 2019 17:52

El discurso de Macri es el discurso del psicópata: niega y tergiversa lo que podemos percibir por nuestra propia experiencia, lo cual es enloquecedor.

Pone a la víctima en el lugar del culpable de su propio sufrimiento, lo cual genera sobre la víctima el efecto de confundirla y deprimirla.

No se responsabiliza por sus actos, sino que estos siempre responden a la acción de otros, de la cual es él la víctima inocente.

Esto apunta a generar, otra vez, confusión y culpa en la verdadera víctima, y un profundo, demoledor sentimiento de impotencia.

Y por último, ejerce una violencia arrasadora con una sonrisa, con buenas maneras y palabras tranquilizadoras, lo cual adormece, hipnotiza y -nuevamente- confunde: “es por tu bien”, dice mientras lastima y destruye.

Y muchos/as le creen, porque el arte de la manipulación y la crueldad es la especialidad del psicópata.

Pero hay algo con lo que el psicópata no cuenta: ese momento, que no siempre llega, en que empieza a resquebrajarse la ilusión y puede verse, de a poco primero, después con claridad total, la magnitud del daño que está haciéndonos.

Ese momento, que no siempre llega, en que las -hasta entonces- víctimas de su juego perverso, se dan cuenta de su propia fuerza.

Ese momento, aunque no siempre llega, es la pesadilla del psicópata.

Estoy convencido de que no estamos para nada lejos de ese momento.

Martes, 08 Enero 2019 08:40

Algo que atraviesa la política, la información, los reclamos sociales, colectivos e individuales es la feria judicial. Pero no me refiero al periodo de descanso, no. Hablo de los jueces vedettes, fiscales lanzallamas, cámaras de múltiples coreografías, abogados forzudos, y clowns, abogadas mas dignas de tapa de Vogue que de los estrados,incendios de juzgados y documentación seriales, "olvidos" impresentables que dejan vencer las causas, infamias archivadas, clientes poderosos llenos de faltas que merecen tarjeta roja o ir a penales y se van a los vestuarios sin despeinarse.

Vídeo relacionado

Lunes, 10 Diciembre 2018 08:24

"Los amigos del barrio pueden desaparecer, pero los dinosaurios van a desaparecer." (Los dinosaurios, Charly García)

"Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí." (microrrelato de Augusto Monterroso)

La imagen que acompaña estas palabras (pixelada, porque no voy a alimentar el morbo antipobres que acompaña el discurso mediático predominante) corresponde a un par de escenas de un video que circuló profusamente hoy. En menos de 50 segundos, una mujer pobre ataca con ferocidad a otra mujer pobre ante la mirada impávida e impotente de otras personas pobres. Se alcanza a escuchar la voz de un hombre que intercede: "Aquí no, que ponemos en peligro nuestro trabajo..." Y de la mujer agredida, que pide clemencia e intenta evitar la confrontación aduciendo que "Tengo tres hijos, y si pierdo el trabajo nos cagamos de hambre..." Digresiones argumentales que no evitaron la feroz reacción de la otra mujer, también pobre y probablemente compañera de trabajo de casi todxs lxs allí presentes.

A menos de quince cuadras del kilómetro cero de San Luis, del bello microcentro puntano, ya no sirven las palabras (estas incluídas) para evitar el espanto de la violencia feroz entre hermanxs que nos viene inoculando el neoliberalismo. Ese veneno que late en nuestros genes, produce interminables conferencias, papers y ponencias a la vez que decretos como el de Patricia Bullrich autorizando a la policía (generalmente pobres huyendo de ser tales) a disparar por la espalda a lxs pobres que no lleguen a exterminarse mutuamente.

No digo que todo esté perdido; junto a compañeras y compañeros del ancho y enorme campo nacional y popular estamos dando la pelea para frenar esta peste neoliberal que, como el León, se está comiendo unx a unx a nuestrxs hermanxs más necesitadxs. Y luego viene por el resto: tu nuera, tu hijo, vos, tu vecino.

Estoy hablando de emergencia y urgencia. De que el León va más rápido que nosotrxs, que nuestras palabras, debates y congresos. De que el Neoliberalismo (o como quieras llamarlo) destruye los bosques y selvas a la vez que impone en las ciudades la Ley de la selva. Y aunque nosotrxs no hicimos las leyes de la selva, y no estemos de acuerdo con esas leyes, en la selva está el León que se come a nuestrxs hermanxs.

Estoy hablando de la imperiosa necesidad de frenar este cambio civilizatorio que están llevando a cabo el León con la complicidad de estos seres poshumanos, gerentes del exterminio.

Estoy hablando de Política. Y de la tan mentada (y dificultosa y demasiado lentamente desplegada) Unidad.

Y aunque me apene un poco contradecir a Charly García (como en el epígrafe), termino con otra frase del gran Augusto Monterroso: "Los pobres son cada vez más pobres, los ricos más inteligentes y los policías más numerosos."

(PD: si querés escuchar una canción de siglo pasado que habla de esto, poné en youtube: "Aquelarre silencio marginal")

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