Sábado, 20 Octubre 2018
Jueves, 18 Octubre 2018 07:06

El Índice de Precios al Consumidor (IPC-SL Base 2003=100) es un índice que mide la variación de los precios de u conjunto de bienes y servicios representativos del gasto de consumo de los hogares residentes en una región geográfica determinada. 

En la actualidad, la canasta del IPC-San Luis está compuesta por 301 productos. Es un conjunto de bienes y servicios cuyos precios son recopilados para el cálculo del IPC. Esta canasta se desagrega en 9 capítulos.

En promedio, se relevan y supervisan 245 precios por día, que hacen 4.900 al mes y 58.800 al año.

El Nivel General del índice de Precios al Consumidor de San Luis (IPC-SL) registró en septiembre un aumento de 7,7 % en relación al mes anterior.

Una síntesis de las variaciones de precios correspondientes a cada capítulo (rubro) de la canasta del IPC SL se puede observar en el cuadro que acompaña este artículo.

Con este número de septiembre, se consolida una variación anual de 34,9 % (tomando enero-septiembre) y una variación iteranual (septiembre de 2017 - septiembre de 2018) de 43,3 %.

La publicación completa de la Dirección Provincial de Estadísticas y Censos de la Provincia de San Luis puede descargarse aquí.

Sábado, 29 Septiembre 2018 11:21

Sebastián Fernández, también conocido como @rinconet, escribe un contundente artículo para El Canciller que sintetiza la transformación del conocido "gobernar es dar trabajo" o incluso del "gobernar es poblar" por el amarillo y más adecuado a estos tiempos "gobernar es manguear".

El texto está fechado en la víspera del anuncio del nuevo acuerdo con el FMI. Y comienza recordando que "Allá lejos y hace tiempo, cuando el dólar todavía cotizaba menos de $20- es decir, hace unos seis meses- el presidente y su jefe de Gabinete solían repetir que el endeudamiento creciente era consecuencia del grave déficit fiscal heredado. El coro estable de nuestros periodistas serios repetía esa extraña causalidad siguiendo el fenómeno del Nado Sincronizado Independiente (NSI) que permite que los periodistas independientes lleguen a las mismas conclusiones que los funcionarios del gobierno, pero de forma independiente, que es la cualidad que todos esperamos en ellos.

Martes, 19 Junio 2018 17:37


En un principio, es indudable que la relación entre Perón y los militares era buena, sobre todo si entendemos que su llegada al gobierno y puntualmente a la Secretaría de Trabajo y Previsión social se da en el marco de un Golpe Militar. Al momento de enfrentar las elecciones, en el seno del Ejercito Perón contaba con un pequeño grupo que lo apoyaba, un grupo de antiperonistas, pero un importante sector que priorizaba la preservación de la moral de la fuerza, que esta debía permanecer ajena a las implicancias políticas. Una vez llegado a la presidencia, integrantes encumbrados del ejército argentino cercanos a Perón integraron algunos sectores claves relacionados con áreas importantes del desarrollo energético del país. El fortalecimiento de una industria armamentística nacional que la dotara de mejor armamento era un interés conjunto del Gobierno y las Fuerzas Armadas. Hacia fines de la década del ’40 la relación entre militares y Perón eran de respeto mutuo. En 1949, en una profunda crisis económica que atravesó el país, la relación comienza a mostrar grietas. Por un lado, enfrentamientos políticos y económicos entre el asesor económico presidencial Miranda y el ministro de Guerra Sosa Molina. La reforma constitucional del ‘49, que permitía entre otras cuestiones, la reelección de Perón, marcó a fuego el comienzo del deterioro de la relación Perón-Ejército. El posterior interés de sumar al proyecto peronista a distintas instituciones de carácter no político estaban direccionadas en el mismo sentido, lo que sumado al enfrentamiento y censura a los medios de comunicación opositores continuó tensando el trato.
Perón siempre manifestó la unidad de concepción entre los pensamientos justicialistas y los militares, en relación a la doctrina nacional. Pero ante la posibilidad de reelección de Perón, se comienza a pergeñar desde sectores opositores la posibilidad de que alguna manera no democrática pudiese terminar con otros seis años de gobierno peronista. Allí son determinantes los militares retirados, los intelectuales militares, los cargos superiores de las escuelas militares y navales de Buenos Aires. Un intento de golpe de estado, dirigido por el General Menéndez el 28 de agosto de 1951 y la posterior purga militar y la declaración del Estado de Guerra Interna lo demostraron. Luego de la elección que consagraría a Perón, se llevó a cabo un segundo levantamiento, encabezado por el Coronel José Suarez.

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