Miércoles, 21 Noviembre 2018
Lunes, 29 Octubre 2018 21:14

Recientemente y con el advenimiento del año electoral, asistimos a un desfile de candidatos y propuestas que parecen mas una foto del pasado que una expectativa de futuro.

No llama la atención que tanto desde el oficialismo, como desde la oposición se observe que los aspirantes a cargos relevantes que aspiran a formar parte del manejo de la cosa publica, que cuentan con varios años de permanencia en el escenario político provincial y municipal. La tan promocionada "renovación" o "trasvasamiento" generacional parece no haber modificado en nada las propuestas reales ni haberse producido, al menos, dentro de los partidos mas antiguos y convocantes. 

Realizando un simple ejercicio mental, no podemos identificar líderes que gozen de una representatividad reconocida, que no sean pichones de algún dirigente de más edad o que al menos hayan logrado relevancia propia, a fuerza de construcciones políticas sólidas y alejadas de intereses superiores, de los cuales estos son solo caras jóvenes para esconder viejas mañas.A nivel nacional, aunque tampoco de la manera deseada, la renovación política poco a poco se ha llevado adelante. La aparición constante de nuevos espacios políticos y dirigentes se ha evidenciado, sobre todo si tenemos en cuenta que el partido gobernante es un proyecto nacido recientemente en la capital del país.

Esperemos que este 2019 presente al menos alguna cara nueva, algún oxigenamiento que le permita a la comunidad mercedina soñar con un futuro alejado de los modos y las viejas estructuras políticas existentes. 

Ahora esto también tiene que hacernos preguntar si la sociedad mercedina quiere un "cambio" o en realidad se trata de una sociedad mayormente conservadora que prioriza el mantener lo que tiene, antes que buscar nuevos dirigentes y nuevas maneras de planificar su desarrollo. Estamos ante una oportunidad muy importante sobre todo si pensamos que a veces el curso de la historia pasa por la Ruta 7 y nosostros seguimos acá pensando en que somos el centro del país, pero a la vez no queremos que nada se modifique.

A punto de cumplir 156 años de vida y tomándome el atrevimiento de recordar el mito de la caverna de Platón, podríamos anhelar que de manera urgente la sociedad mercedina se esclarezca y de una vez por toda deje de mirar los reflejos de las sombras en las paredes de la cueva  y se anime a salir al exterior, a mirar la belleza de la luz del sol y la naturaleza en su inmensidad.

Miércoles, 24 Octubre 2018 18:28

15:45. Salgo a la calle para llevar a mi hijo Nicolás al centro.

15:49. Él se baja y yo espero que el semáforo cambie a verde. Son 56 segundos los que faltan para el verde según el reloj del semáforo. Prendo la radio. Recorro varias estaciones de FM, pero en todas hay música. Quiero que alguien me hable, que diga algo sobre lo que pasa en Plaza de Mayo. Cambio a AM, porque mi auto es viejito y tiene todavía esa posibilidad. Otra vez música. Hasta que el buscador se clava en el 700. Cadena 3, pienso y escucho al cronista que habla con Ronny Vargas: “Y así escuchábamos, Ronny, al diputado Larroque que dice haber sido agredido por la policía.” Miro el reloj del semáforo. Faltan todavía veinte segundos para el cero. Pienso. Y pienso que pienso mucho en los semáforos. Y lo primero que pienso es “¡Andate a la mierda Cadena 3!”. Apago la radio. Faltan diez segundos y se me cruza: “No es un lenguaje, es una actitud”.

16:00. Verde. Arranco. Analizo la frase y la construcción verbal “dice haber sido agredido”. Y pienso en un gesto de modalización. Modalizar es expresar una actitud ante lo que se dice. Pero es una actitud del hablante sobre lo que él mismo dice, no sobre lo que dice otro. Y pienso: “Pero ¡Qué trozo de bosta que son! ¡No modalizan sobre la palabra propia, sino sobre la del otro! No dicen: “Larroque miente cuando dice que la policía lo agredió”, sino que ponen la duda sobre las palabras ajenas – modalizan duda y no certeza- y así generan duda sobre los hechos. Y aprovechan el marco “Larroque es K” y te llevan de la nariz a la conclusión que es clarita: Larroque miente. Pero todo eso no se dice, pasa en el bocho del que escucha como oyente no alocutario previsto -diría Orecchionni- que asiste al diálogo casi trivial entre Ronny Vargas y su notero, en medio de una familiaridad que es de una ominosa normalidad, que francamente espanta y asquea”.

16:03. Pienso en un viejo ejemplo de Cadena 3 que usó Paola Calderón para echar luz sobre estas cosas y que ahora vuelvo a escuchar, cambiados los tiempos, la historia y los protagonistas, pero que activa la misma matriz cognitiva. Y pienso en la charla sobre Lenguaje Inclusivo que tuvimos el sábado pasado con una sala llena y con gente parada por todos lados en la Feria del Libro Juan Filloy de Río Cuarto y recuerdo una pregunta que alguien hizo y que no respondí del todo. Yo dije que por ahí habría que revisar incluso el nombre “Lenguaje Inclusivo”. Y alguien astutamente me preguntó a qué me refería con eso. Yo dije que por nada en particular, sino porque podríamos pensar desde allí una posibilidad mejor de nombrar al fenómeno. Pero no me convenció. Yo admiro a la gente que es muy rápida para la respuesta, la chicana o la salida instantánea. Yo me defiendo, no soy lerdo, pero no soy capaz de cabecear todos los centros como mis compañeras de aquella mesa, que al contestar siguieron rigurosamente el precepto jauretcheano de “que al salir salga cortando”. A mí, reconozco, algunas se me pasan y me las quedo rumiando como las vacas al pasto. Como la vaca de Floyd mirando la eternidad. Y quizás recién ahora pueda empezar a contestar aquella pregunta. Quizás cuando hablamos de Lenguaje Inclusivo, creemos de buena fe que le subimos el precio, pero posiblemente se lo estemos bajando. Hablar de un lenguaje es pensar en algo exógeno, exterior a nosotros mismos, que nos habita y que habitamos de unos modos más o menos convencionales, pero que excede nuestra experiencia vital. Y que aunque sea capaz de contener esa experiencia y aunque seamos también el lenguaje que hablamos, el lenguaje es en una buena porción de su extensión un terreno ajeno. Como las vaquitas de Atahualpa.

Deberíamos pensar entonces, en un modo más amoroso de habitarlo y que nos habite. Y hasta quizás, no me queda claro, ni siquiera se trate de un lenguaje por lo que haya que pelear, sino por una actitud ante él. Una actitud es una íntima convicción convertida en acción posible o en una acción concreta. Y pienso en esa actitud amorosa que tiene Cadena 3 con el lenguaje. Esa actitud que es siempre tan fiel a unos marcos y a una construcción del mundo tan consistente, que parece que esos marcos son verdades absolutas y que ese mundo es real. ¡¡¡¡Y están todo el maldito tiempo mintiendo!!!

16:09. Llego a mi casa. Me bajo del auto y pienso en el doblepensar orwelliano. Una idea atroz se me cruza: “¿Cuánto tiempo escuché Cadena 3?”. Busco un reloj que tenga segundero. Cronometro la frase que escuché. Cuatro segundos. Y pienso en una imagen espantosa. Millones de personas escuchando Cadena 3 todo el tiempo, todos los días, toda la vida. Desde la cuna a la tumba.

Y pienso en aquella tapa que el maestro Thorgerson hizo para “Un Momentáneo Lapso de Razón” de Pink Floyd, donde se veían infinitas camas que se perdían en el horizonte sobre una playa desierta. Un manicomio a cielo abierto. El desierto de lo real. Y después me preguntan por qué amo profundamente a la Ciencia Ficción y al Rock.

Pienso en Nahuel Álvarez y el ciberpunk de sus cuentos y en una frase que habla de los protagonistas de su relato “Obreros del Espacio”: “Algunos, a pesar de observar aquel escenario todos los días, pegan la cara contra las ventanas de la nave y hacen su propio viaje. El viaje del deseo, el viaje de soñar con lo que nunca van a tener, el sueño del poderoso para que el pobre nunca se rebele.”

Cadena 3 es, entre muchos otros medios, la garantía de ese sueño de poder absoluto. Y la garantía de una actitud ante el lenguaje, el mundo y sus habitantes. Si queremos otro lenguaje, quizás lo que hay que destrozar primero es esa actitud, para poder construir una nueva y también una más entrañable relación con eso que somos: las palabras.

16:14. Arde Plaza de Mayo. En la TV, los jetones de siempre manipulan el incendio. Dice Carrió: “No hubo represión, hubo destrucción”.

Basta. Apago la tele. 16:15.

Domingo, 21 Octubre 2018 09:34

La conferencia de prensa de Christine Lagarde y Nicolás Dujovne, con la bandera argentina detrás de la titular del FMI, expresa mucho más que la pérdida de soberanía política y económica. A cambio de extender su permanencia en la Casa Rosada, el gobierno de Mauricio Macri entregó a cambio la riqueza hidrocarburífera. Existen tres ejes para entender esa liquidación.

1. Desnacionalización de Vaca Muerta. Desde el Observatorio Oetec advertimos, a mediados del mes pasado, que durante su visita a Houston, Estados Unidos, el secretario de Energía, Javier Iguacel, sirvió Vaca Muerta en bandeja a los petroleros estadounidenses. Pero no cualquier Vaca Muerta, sino una adaptada a los objetivos del FMI para la Argentina. La flexibilización laboral y la domesticación de los sindicatos locales, la libre disponibilidad de divisas y giro de utilidades, los objetivos netamente exportadores, los subsidios estatales a la producción (sobreprecios al gas) concentrados en actores privados, los beneficios fiscales y la privatización/desnacionalización de las nuevas concesiones. Todas estas medidas forman parte del paquete de una Vaca Muerta fondomonetarizada. Iguacel fue claro al respecto. Él mismo destacó el ascenso de nuevos actores privados locales y extranjeros, en detrimento de YPF. ¿Qué significa esto? Que la empresa estatal nacional (ídem para la provincial neuquina) no es condición para adjudicarse concesiones, arrancar con pilotos ni operar. YPF ya cumplió su rol de poner en valor y recuperar Vaca Muerta de la desidia de Repsol. Lo hizo entre 2012 y 2015. Ahora es tiempo de aprovechar esos frutos por parte de los actores privados nacionales y anglo-estadounidenses.

El FMI aprobó la entrega de esta Vaca Muerta a su imagen y semejanza: se necesitan con urgencia dólares para financiar el blindaje macrista. El plan es la apertura de las concesiones a actores multinacionales de Estados Unidos y de Europa, el reaseguro para esas firmas de ganancias extraordinarias, exportaciones sin restricciones, libre disponibilidad de utilidades, una demanda interna que no exige la mínima reinversión y el desplazamiento de YPF en la estratégica región.

2. Resignación de soberanía en el offshore. Fue en Houston también que  Iguacel adelantó a la industria petrolera estadounidense la convocatoria a concurso público internacional para el offshore argentino. El decreto 872, publicado en el Boletín Oficial el 2 de octubre pasado, instruye a la Secretaría de Energía a convocar a Concurso Público Internacional para la adjudicación de permisos de exploración en el offshore. En el artículo 3° se lee: “Autorízase la inclusión, en los permisos de exploración que se otorguen en el marco del Concurso Público y en las concesiones de explotación que obtengan los titulares de dichos permisos, de cláusulas que establezcan la prórroga de jurisdicción a favor de tribunales arbitrales internacionales con sede en un Estado que sea parte en la Convención sobre el Reconocimiento y Ejecución de las Sentencias Arbitrales Extranjeras (Nueva York, 1958)”. 

Se trata de 38 áreas a ser licitadas bajo el Decreto 872, por un total de 200.841 km2, es decir, el equivalente a un 65 por ciento de la superficie de la provincia de Buenos Aires o casi 1000 veces la superficie de la Capital Federal. Comparando con Vaca Muerta, equivale a una extensión cinco veces y media mayor. Una de las tres cuencas incluidas en el Concurso, la denominada Cuenca Malvinas Oeste, está pegada a las Islas Malvinas, constituyéndose así en una zona de alta trascendencia geopolítica y de seguridad nacional. 

Abrir a licitación pública internacional, con la salvaguarda de ceder la jurisdicción a favor de tribunales internacionales el territorio “concursado”, representa una gravísima pérdida de soberanía nacional. Más aún cuando el “Estado sede” de una eventual disputa podría ser el propio Reino Unido. El FMI aprobó la entrega de los hidrocarburos bajo el Mar Argentino porque el gobierno necesitan con urgencia dólares para financiar su blindaje. Esto lo aportarán las áreas licitadas con el inestimable valor agregado de la prórroga de jurisdicción.

3. Exportaciones de gas a Chile. Hasta el momento, el gas será comercializado por cuatro productoras a un precio inferior al que millones de usuarios argentinos lo pagan vía tarifa. Entre todas recaudarán cerca de 300 millones de dólares, ingresos que podrán girar al extranjero y distribuir en dividendos sin control. Del otro lado de la cordillera, una planta de capitales canadienses (Methanex) volverá a pleno funcionamiento, convertirá el gas argentino en metanol y ganará cientos de millones de dólares con su venta a Asia, Norteamérica y Europa. 

De este fabuloso negocio, la población argentina, obligada a consumir cada vez menos gas, padeciendo tarifas cada vez más caras e impagables, no verá un solo centavo. Desde la asunción de Macri que se viene fabricando el excedente para facilitar el negociado de exportación. Como en los noventa –más precisamente 1995, a través de los acuerdos gasíferos Menem/Frei–, se reedita la estafa exportadora a Chile. La producción de gas natural vuelve a sobrar en un país desmantelado, con cada vez menos industrias y pequeñas y medianas empresas y con la mayoría de la población padeciendo el ajuste y tarifazos. 

Propuestas

Las normativas e iniciativas oficiales en materia de gas y petróleo surgidas con el acuerdo con el FMI no están desligadas del proceso de deuda odiosa, ilegítima e insostenible durante el gobierno de Macri. En todos los casos, apuntan a la necesidad de generar dólares frescos, promoviendo la explotación irracional y la exportación de recursos nacionales con el exclusivo propósito de atraer dólares para el financiamiento del blindaje macrista, para luego permitirles fugarse vía giro de utilidades. 

En consecuencia, es urgente que la oposición rechace la profundización del saqueo del patrimonio nacional. Y cuando se dice “rechazo” no está limitado a la mera formalidad de comunicar la grave afrenta a la seguridad energética que esas normativas e iniciativas significan, sino al compromiso de fuerzas políticas de su derogación/anulación a partir de diciembre de 2019, así como también la cancelación de todos los contratos suscriptos en materia de exportación, exploración y explotación de petróleo y gas, incluyendo su plataforma continental (offshore). Vale enumerar en detalle cuatro propuestas en relación a lo hasta aquí descripto:

1. Las exportaciones de gas (ídem petróleo y combustibles) violan la Ley de Soberanía Hidrocarburífera (26.741), ya que son incompatibles con el logro del autoabastecimiento hidrocarburífero y la industrialización de estos recursos estratégicos no renovables. Asimismo, las exportaciones violan el artículo 1º de la referida ley en cuanto a que de ninguna manera pueden garantizar “el desarrollo económico con equidad social, la creación de empleo, el incremento de la competitividad de los diversos sectores económicos y el crecimiento equitativo y sustentable de las provincias y regiones”. Los contratos de exportación de gas natural, a partir de diciembre de 2019, serán dados de baja por lesionar gravemente la seguridad jurídica, la seguridad energética y la seguridad económica de Argentina. Los objetivos de incremento de la producción no pueden desligarse de metas de desarrollo del mercado interno, de creación de empleo, de autosuficiencia económica, de la modernización y progresiva competitividad del aparato productivo e industrial nacional.

2. Los contratos suscriptos en Vaca Muerta en el gobierno de Macri violan la Ley de Soberanía Hidrocarburífera (26.741), ya que no se sustentan en el logro del autoabastecimiento hidrocarburífero ni en su industrialización ni mucho menos en los objetivos citados en el artículo 1º de la referida norma (ver punto anterior). La desnacionalización de Vaca Muerta (desplazamiento y debilitamiento de YPF) viola la seguridad jurídica popular, la seguridad energética y la seguridad económica de Argentina. Su reversión deberá efectivizarse mediante la incorporación compulsiva de YPF SA en todas las concesiones de exploración y explotación con un mínimo del 51 por ciento de participación.

3. Los contratos surgidos de licitaciones públicas internacionales para la exploración (permisos) y explotación (concesiones) de hidrocarburos en el onshore como en el offshore que incluyan la prórroga de jurisdicción a favor de tribunales arbitrales internacionales serán declarados nulo por considerarse una afrenta a la seguridad nacional y a la seguridad energética argentinas.

4. La política energética y tarifaria del gobierno de Macri debe declararse nula dada su naturaleza odiosa, ilegítima e insostenible

Domingo, 21 Octubre 2018 08:12

Hace unos días Alfredo Zaiat publicó un artículo que fue tapa del diario Página 12 en el que realizó un análisis de los balances de productoras, transportistas y distribuidoras de gas. La conclusión que se desprende es que los tarifazos sustentan ganancias extraordinarias al cobijo del gobierno nacional mediante la Secretaría de Energía y el ENARGAS.

Zaiat afirma que "Las empresas gasíferas tuvieron ganancias extraordinarias el año pasado (2017) y en la primera mitad de este ya ganaron más que en todo 2017. Únicas beneficiadas por el shock tarifario del Gobierno, también consiguieron socializar el impacto negativo de la devaluación".

El artículo, además, echa luz sobre una incertidumbre o controversia que mantenemos los sanluiseños: si la distribuidora que nos ha tocado es de un amigo/funcionario nacional o uno provincial. Dato no menor a la hora de asignar responsabilidades y chicanas varias entre adherentes a uno u otro sector. En tal sentido, el columnista del medio nacional expresa claramente cuando refiere a "Los nombres de los dueños de empresas energéticas lo deja en evidencia: Nicolás Caputo (distribuidoras Cuyana y del Centro), Marcelo Mindlin (Pampa Energía y TGS), Paolo Rocca (Distribuidora del Litoral, TGN y Tecpetrol), Alejandro Macfarlane (Camuzzi Gas Pampeana y Camuzzi Gas del Sur)."

El artículo completo, publicado el domingo 14 de octubre bajo el título "El imperio del gas", a continuación.

Han registrado ganancias anuales abultadas y hasta algunas contabilizaron en el primer semestre de este año utilidades superiores al total del año pasado. Todas las empresas que conforman el complejo gasífero se están beneficiando de la política de shock de tarifas que aplica el gobierno de Macri. No sólo están cobrando por el servicio público de provisión de gas un valor desproporcionado en relación a los ingresos de la mayoría de la población y del estado de situación de pequeños y medianos comercios e industrias. También han conseguido socializar el impacto negativo de la devaluación en su cuadro de resultados. Lo han logrado pese a que son productoras de gas, transportistas y distribuidoras que han acumulado ganancias fabulosas el año pasado y en la primera mitad de este año.

PáginaI12 analizó cada uno de los balances de empresas del complejo gasífero presentado en la Bolsa de Comercio. El saldo en 2017 es impresionante. 

  • Seis distribuidoras (son nueve las que integran la red nacional) que cotizan en la Bolsa, lo que permite conocer los números de los respectivos ejercicios económicos, registraron utilidades totales por 4379,4 millones de pesos. 
  • Las dos transportistas (TGS y TGN) ganaron en conjunto 3635 millones de pesos. 
  • De las seis productoras dominantes en el mercado, cuatro (YPF, PAE, Tecpetrol y Pampa) sumaron un resultado neto de 21.462 millones de pesos (las otras dos, Total Austral y Wintershall no cotizan en la plaza bursátil local). 

En total, el año pasado, el complejo gasífero que puede ser analizado con balances de acceso público anotó una ganancia global de 29.476,4 millones de pesos.

La impactante magnitud de esas utilidades queda expuesta cuando son comparadas con las del año anterior. Las distribuidoras habían perdido en conjunto 805,5 millones de pesos; las transportistas habían ganado apenas 671 millones; y esas cuatro petroleras habían perdido 21.558 millones de pesos. Los balances 2016 de Metrogas –controlada por YPF–, Camuzzi Pampeana, Camuzzi Sur, TGN y de YPF explican en gran medida esos saldos negativos; el resto tuvieron ganancias. En ese año empezó a impactar los aumentos de tarifas, lo que explica la relativa mejora en la mayoría de los ejercicios, para luego contabilizar utilidades fabulosas en 2017. 

En la primera mitad de este año, pese a la devaluación, todas las empresas (menos Metrogas) de cada uno de los tres eslabones del complejo gasífero han registrado ganancias, y varias por encima del total del año anterior. Igual reclamaron la compensación por el dolarazo macrista, que el gobierno concedió.

Tarifazo

Juan José Aranguren (ex CEO de Shell) fue como ministro de Energía el responsable del diseño de un esquema tarifario muy beneficioso para las compañías. Marcó un sendero de ajuste alcista abusivo de los consumidores, además de dolarizar las tarifas. Su reemplazante, Javier Iguacel (ex vicepresidente de Pluspetrol), buscó hacer leves retoques en el margen de ese cuadro para evitar tarifazos aún más desmedidos. En vez de un aumento del 75 por ciento, pactó un alza del 50 por ciento a partir de este mes, aunque fue presentado en sociedad como un incremento promedio del 35 por ciento. Con ese aumento ya aprobado, como explicó en detalle en este diario Fernando Krakowiak, el tarifazo de gas acumula 1600 por ciento desde fines de 2015. Iguacel insiste con que las tarifas de gas subirán 35 por ciento en promedio, sin aclarar que para las dos categorías de menor consumo, que concentran el 55 por ciento de los clientes, el alza en el Area Metropolitana llega al 50,4 por ciento y en un año acumula un incremento de 218 por ciento. 

El castigo

En la persistente tarea de castigar a los usuarios, Iguacel anunció el recorte de la tarifa social que Aranguren había introducido al comienzo de su gestión, para atenuar el impacto del tarifazo en los sectores de menores recursos. Además, eliminó la bonificación de 10 por ciento para los usuarios residenciales que pudiesen reducir su consumo un 20 por ciento respecto al mismo período de 2015. 

El anuncio que los usuarios debían compensar a las empresas por la devaluación un monto a pagar en 24 cuotas se dio en ese contexto de nueva ronda de tarifazos, recorte de la tarifa social y quita del beneficio por ahorro. Sólo funcionarios que se ocupan de cuidar el negocio de las empresas energéticas pueden avanzar sin inhibiciones en ese combo de medidas regresivas.

La propuesta original del secretario de Energía que sigue actuando como si fuera ministro, Javier Iguacel, era que los usuarios de gas transfirieran a las empresas unos 10 mil millones de pesos en 24 meses, con intereses, para compensarlas por el aumento del tipo de cambio en el primer semestre del año. Ante la reacción social y política a ese despropósito, y el mismo día que el presidente Macri había avalado esa medida, el Gobierno informó que el Estado se hará cargo de esa cuenta. 

Sin que el directorio del Fondo todavía haya aprobado el acuerdo que incluye la promesa oficial de déficit cero, esa decisión para preservar los extraordinarios márgenes de ganancias de las gasíferas, pone en tensión la relación con el organismo financiero internacional del que depende la economía macrista. El ministro Nicolás Dujovne tendrá que convencer a los técnicos del FMI de que hará recortes en otras partidas para liberar esos recursos para las gasíferas. 

Esta medida refleja que el Gobierno ordena su gestión con la primordial tarea de cuidar los intereses de las gasíferas y que, ante la resistencia social a convalidar otra vuelta del ajuste, retrocede un poco, aunque si descuidar la ecuación económica de las empresas porque ahora la cuenta será cargada al fisco. Esa protección no tiene una raíz ideológica o tecnocrática basada en una concepción ortodoxa, sino que exhibe por su rusticidad en la elaboración de las resoluciones la misión de hacer cada vez más rentable el negocio de amigos, allegados o socios del macrismo. Los nombres de los dueños de empresas energéticas lo deja en evidencia: Nicolás Caputo (distribuidoras Cuyana y del Centro), Marcelo Mindlin (Pampa Energía y TGS), Paolo Rocca (Distribuidora del Litoral, TGN y Tecpetrol), Alejandro Macfarlane (Camuzzi Gas Pampeana y Camuzzi Gas del Sur).

Injusto y regresivo

El argumento básico, para justificar el aumento desproporcionado, injusto y regresivo de las tarifas de gas, dice que existe una pauta de consumo de derroche en los hogares. El presidente Mauricio Macri encabeza esa cruzada repitiéndolo una y otra vez cuando no existe evidencia empírica ni respaldo en investigaciones en el área energética para sostener esa afirmación. En la defensa enfática de garantizar ganancias extraordinarias a conglomerados energético vía tarifazos, el Gobierno carga la responsabilidad de los aumentos en sectores vulnerables, desde clases medias y bajas hasta pequeños y medianos comercios e industrias.

La demanda de gas natural está definida por la temperatura, por eso es mayor en las provincias más frías, y es bastante inelástica respecto de los cambios tarifarios y el nivel de ingreso. Esto último significa que la utilización de gas no sube o disminuye significativamente según el nivel de la tarifa y el monto de los ingresos de los hogares.

Esto queda claro en los balances generales de las dos gasíferas de Nicolás Caputo, el “hermano del alma” del presidente Macri, Distribuidora Gas del Centro, que presta el servicio público de distribución de gas natural por redes en Córdoba, Catamarca y La Rioja, y Distribuidora Gas Cuyana, Mendoza, San Juan y San Luis. En la primera firma, el volumen total de gas entregado el año pasado “disminuyó 2,56 por ciento respecto a 2016” por distintos factores. Uno de ellos fue “debido a una crónica térmica más cálida para el año 2017”. Ambas compañías contabilizaron ganancias crecientes. La primera anotó 770,5 millones de pesos el año pasado, cuando en el anterior había registrado 141,6 millones; mientras que la otra ganó 588,5 millones, cuando un año antes la utilidad había sido de 136,6 millones. El saldo en el primer semestre de este año ha sido excepcional para ambas distribuidoras: ganancias por 608,9 y 544,2 millones de pesos, respectivamente, casi el mismo monto que el registrado en todo 2017.

Devaluación

El recorrido por los ejercicios anuales presentados en la Bolsa de Comercio, eligiendo firmas representativas de diferentes eslabones de la cadena energética, permite observar las utilidades originadas por el tarifazo y a cuáles de ellas el dolarazo tuvo un mayor impacto. 

Gas Natural BAN, controlada por los españoles de Gas Natural Fenosa, es la segunda distribuidora del país en cantidad de clientes (5,5 millones) y participa del 14,8 por ciento del total de ventas del mercado residencial y comercial. En 2017, ganó 543 millones de pesos, y en el primer semestre de este año, 568,6 millones. Sin deuda en dólares de relevancia, la megadevaluación macrista no la afectó.

En 2017, TGS (Mindlin) ganó 2793 millones de pesos, un 200 por ciento más que los 930 millones del año anterior. En el primer semestre de este año, acumula una utilidad de 2835 millones –más que todo lo registrado en 2017–, pese a tener un resultado financiero muy negativo, de 1688 millones de pesos, porque la devaluación recortó esa ganancia fabulosa. En el balance explica que, pese a que la deuda de TGS está denominada en dólares, no evaluaron necesario “contratar instrumentos de cobertura de moneda”. O sea, fue una decisión propia de la compañía no cubrirse de una eventual devaluación, incluso informó que su apuesta financiera fue en pesos. Detalla que “durante 2017, considerando el alto nivel de liquidez de la Sociedad a lo largo del ejercicio y aprovechando las tasas reales positivas, una considerable parte de las disponibilidades fue destinada a  colocaciones denominadas en pesos”.

Una situación similar se puede observar en Camuzzi Gas Pampeana (Macfarlane). El año pasado ganó 824,9 millones de pesos, y en el primer semestre de este año, apenas 98,6 millones. Esa caída del resultado positivo se debió a que por la devaluación contabilizó en el ítem  diferencia de cambio neta una pérdida de 517 millones de pesos.

Otra empresa que recibió de lleno el golpe de la devaluación fue Metrogas. En 2017, ganó 774,8 millones, cuando un año antes tuvo una pérdida de 604,4 millones. En el primer semestre de este año, las pérdidas ascendieron a 2200 millones de pesos. Con deudas en dólares de corto plazo, el ajuste de la paridad de 20 a casi 40 pesos por dólar implicó una diferencia de cambio negativa sobre pasivos financieros de más de 2000 millones de pesos y sobre la deuda comercial de 1000 millones de pesos. Metrogas compró contratos dólar futuro, lo que le reportó una ganancia de 447 millones de pesos en ese período, suma que no le alcanzó para compensar el quebranto general. La deuda en dólares le genera una situación crítica. El 8 de febrero pasado, Metrogas instrumentó un préstamo no garantizado por 250 millones de dólares, a 36 meses, con la exigencia de compromisos en cuanto a indicadores financieros, que a mitad de año no pudieron ser cumplidos. Los acreedores la perdonaron, manteniendo el plazo de repago trimestral de la deuda a partir de febrero próximo. El 70 por ciento de Metrogas está en manos de YPF y está en venta, operación que está siendo manejada por el Citibank. Cuatro empresas pujan por ese paquete accionario: CGC, la petrolera de Corporación América, el holding que encabeza Eduardo Eurnekian; Integra, una firma encabezada por José Luis Manzano; Camuzzi, controlada por Disvol de Alejandro Macfarlane, y Gas BAN.

Más balances

Transportadora de Gas del Norte, controlada por el grupo Techint, reportó ganancias de 842 millones de pesos el año pasado, y en el primer semestre de éste anotó utilidades por 371 millones. Ese monto hubiera sido mucho más abultado si no fuera por las pérdidas de 1246 millones de pesos por resultados financieros. En el balance deja constancia que es una firma que está “expuesta al riesgo de tipo de cambio”, siendo que la mayor parte de sus ingresos están denominados en pesos y parte de sus costos y la totalidad de la deuda financiera es en dólares. La firma de la familia Rocca amenaza con que, “si se diera el caso de una devaluación o inflación significativa, sin un adecuado ajuste de las tarifas, la Sociedad podría enfrentar dificultades en honrar sus compromisos financieros”. Después aclara que parte de las inversiones están colocadas en instrumentos financieros que se ajustan por la variación del dólar o están directamente emitidos en dólares, “lo que permitiría paliar parcialmente el riesgo devaluatorio”. Calcula el impacto potencial en el estado de resultado de cada punto porcentual de devaluación del peso, que representaría aproximadamente una pérdida de 23 millones de pesos, considerando que otras variables económico-financieras relevantes para la compañía se mantuvieran constantes.

Los ejercicios de estas compañías muestran que fueron decisiones propias, en base a la evaluación que hicieron sobre la marcha de la economía, qué hacer con sus recursos, cómo protegerse ante alteraciones en el mercado cambiario y cuáles fueron las opciones elegidas de inversiones financieras. Estudiando los balances de las empresas, que permiten descubrir cómo son manejadas, aparece con nitidez que ni los usuarios ni el Estado tienen que “compensar” a las empresas del complejo gasífero por una devaluación.  

Jueves, 18 Octubre 2018 07:06

El Índice de Precios al Consumidor (IPC-SL Base 2003=100) es un índice que mide la variación de los precios de u conjunto de bienes y servicios representativos del gasto de consumo de los hogares residentes en una región geográfica determinada. 

En la actualidad, la canasta del IPC-San Luis está compuesta por 301 productos. Es un conjunto de bienes y servicios cuyos precios son recopilados para el cálculo del IPC. Esta canasta se desagrega en 9 capítulos.

En promedio, se relevan y supervisan 245 precios por día, que hacen 4.900 al mes y 58.800 al año.

El Nivel General del índice de Precios al Consumidor de San Luis (IPC-SL) registró en septiembre un aumento de 7,7 % en relación al mes anterior.

Una síntesis de las variaciones de precios correspondientes a cada capítulo (rubro) de la canasta del IPC SL se puede observar en el cuadro que acompaña este artículo.

Con este número de septiembre, se consolida una variación anual de 34,9 % (tomando enero-septiembre) y una variación iteranual (septiembre de 2017 - septiembre de 2018) de 43,3 %.

La publicación completa de la Dirección Provincial de Estadísticas y Censos de la Provincia de San Luis puede descargarse aquí.

Sábado, 29 Septiembre 2018 11:21

Sebastián Fernández, también conocido como @rinconet, escribe un contundente artículo para El Canciller que sintetiza la transformación del conocido "gobernar es dar trabajo" o incluso del "gobernar es poblar" por el amarillo y más adecuado a estos tiempos "gobernar es manguear".

El texto está fechado en la víspera del anuncio del nuevo acuerdo con el FMI. Y comienza recordando que "Allá lejos y hace tiempo, cuando el dólar todavía cotizaba menos de $20- es decir, hace unos seis meses- el presidente y su jefe de Gabinete solían repetir que el endeudamiento creciente era consecuencia del grave déficit fiscal heredado. El coro estable de nuestros periodistas serios repetía esa extraña causalidad siguiendo el fenómeno del Nado Sincronizado Independiente (NSI) que permite que los periodistas independientes lleguen a las mismas conclusiones que los funcionarios del gobierno, pero de forma independiente, que es la cualidad que todos esperamos en ellos.

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