Martes, 13 Abril 2021
Claudia Lobato

Claudia Lobato

Lunes, 04 Enero 2021 13:06

Lo que el 2020 nos dejó

En las postrimerías del 2020, un año complejo y lleno de incertidumbres, a nivel país hemos surfeado la crisis pandémica, sosteniéndonos medianamente sobre la tabla, como sociedad a pesar de los evidentes clivajes sociales han perdurado algunos valores de comunidad, políticamente seguimos apostando y creyendo que la democracia es la mejor forma de gobierno, y muy a pesar de las críticas, el Estado ante una situación de excepción, de emergencia trató de mantener y de no alejarse de las fronteras de la letra de nuestra Carta Magna.

Un año que, particularmente en Latinoamérica, hemos observado como las marcadas desigualdades han socavado los cimientos democráticos de muchos países, muchos de los problemas ya venían desde antes de la pandemia y luego ante la irrupción de esta, fue inevitable el impacto negativo, pero aun así las democracias han logrado sobrevivir, con  problemas sin resolver pero perviven. La desigualdad, la falta de inclusión, la violencia, principalmente la de género, son las otras pandemias soterradas que también se han manifestado con toda su crudeza.

En estos días se trató en el Senado del proyecto de ley del aborto, lográndose la aprobación de esta ley, con esto se resolvería una deuda histórica que la democracia tenía con las mujeres argentinas. Quizás ahora, con la aprobación podamos comenzar un año nuevo un poquito más justo. Sin desmerecer que ha habido logros este año que pasó, a pesar de todo, como la Ley de paridad de género (27.412), la implementación de la Ley nacional Micaela (27.499), con mucho trabajo por hacer con respecto a las instituciones, pero tenemos herramientas, solo falta decisión y voluntad política, el resto se va a ir acomodando en la marcha.

Hoy siento la responsabilidad de que lo escriba en esta columna tiene que ser de esperanza, de seguir creyendo que es posible un mundo más igual, más inclusivo, más democrático. Reconozco que hay mucho que accionar, mucho trabajo por delante, que las sociedades mutan a una velocidad increíble por lo que las demandas y necesidades son muchas, complejas, por tal razón necesitamos representantes sororos, con responsabilidad y receptivos, es decir, capacidad de respuesta a la sociedad, con la generación de política públicas orientadas al bien común, orientadas al desarrollo integral de la comunidad, es decir, donde todas, todos y todes encontremos la satisfacción social. Que volvamos a tejer nuestros lazos de comunidad con una justicia más justa, más inclusiva, con solidaridad, con libertad y que no sea sola la libertad entendida en el sentido liberal de la palabra sino una libertad entendida en sentido amplio donde cada uno de nosotros podamos sentirnos libres de elegir.

Creo que debemos como ciudadanos exigir a nuestros representantes no solo la rendición de cuentas de su accionar sino exigirles la democratización de las instituciones, exigirles la ética en sus funciones, debe ser obligatoria la denuncia tanto horizontal como vertical del desvió del accionar de nuestros representantes cuando no coincidan con los valores democráticos.

Tal vez nos espere otro año difícil, o no, pero depende mucho de nosotres que país queremos para vivir y como queremos vivir. Así como hemos dicho los argentinos “nunca más”, otras veces, así debemos decir ante cualquier cosa que vulnere nuestros derechos, que vulnere nuestra democracia, debemos estar atentos.

Antes de concluir quisiera hacer una invitación extensiva a todes a la participación política, no hablo de la partidaria solamente, hablo de la participación cívica y no solo de ir a votar sino la participación a través del control, de la denuncia,  de la vigilancia de nuestros representantes, a involucrarnos, no olvidemos que la democracia es el poder del pueblo y pueblo somxs todes. Tanto la comunidad como la política debe recuperar la capacidad de crear esperanzas, esperanzas que hagan posible lo necesario y urgente lo posible.  

Como deseo personal, es que los derechos sean hechos, que los, las, les corruptes, fachxs e individualistas empiecen este nuevo año con conciencia social, no es mucho lo que pido, creo…       

 

Sábado, 21 Noviembre 2020 10:39

Nuevas generaciones, nuevos faros

Alguien dijo por ahí que “la democracia no es una conquista, es un frente de batalla”, y pensaba, en esta semana se aprobó la Ley de Paridad, entró al Senado el Proyecto de legalización del aborto, es decir, la democracia en estos días mediante sus instituciones ha ganado algunas batallas, tiene frentes abiertos, por momentos parece tambalearse, las demandas sociales son complejas, heterogéneas, mutan todo el tiempo a un ritmo acelerado, pero aun así y del pesimismo que a veces nos invade podemos observar como las nuevas generaciones se involucran con la necesidad de cambios, como nos van marcando el camino a los adultxs.

Ellos, los jóvenes, dicen basta a las políticas de exclusión, a la discriminación, le hacen frente al poder, se sitúan en la arena política, lo hemos visto en Chile, en Perú, en los movimientos feministas, son les jóvenes las que toman las banderas, las que se paran adelante.

Por lo que creo que a pesar de que muchas veces nos gane el pesimismo, hoy estas nuevas generaciones más involucradas con la cosa pública, más politizadxs, que salen a reclamar y a exigir derechos, que levantan la voz por ellos y por los que aún no se animan, nos devuelve el optimismo.

Por lo tanto es momento de accionar, de acompañar, de que cada une de nosotres levantemos las banderas con las nos sintamos identificados, de sumar voluntades, que cada une lo haga desde el lugar que se sienta más cómodo, sea desde los distintos feminismos, desde la política partidaria, desde las distintas organizaciones y movimientos sociales. Como dice Hannah Arendt, “la política trata, sobre el hecho del estar juntos de los diversos”, es decir, todes, la diversidad.

Considero que con nuestra distintas formas de militancia,  sensible contra todas las formas de atropellos a nuestros derechos y los del otre, atenta a las distintas formas de violencias, que como leía el otro día, “puede permitirnos desarmar discursos, desambiguar sentidos y erradicar prácticas que erosionan nuestras democracias”,  esas que coartan la libertad, que nos limitan y no nos da lugar a tener una participación activa y no permite que la igualdad se manifieste en forma real.

Sábado, 14 Noviembre 2020 11:38

Es con todes

Estos días me han casi retumbado en la cabeza Ley de paridad, violencia de género, legalización del aborto y pensaba que la que encuadra a todas es la “violencia” en todas sus versiones, no solo a las mujeres sino a las disidencias, a los distintos.

 Violencia política, simbólica, institucional, domestica, económica, psicológica, etc, lo que me plantea la necesidad de repensar, de que más allá, de que en nuestra Constitución Nacional, a partir de la reforma de 1994 se encuentran enmarcados los derechos de la mujeres, es claro observar cómo tanto el sistema político, como a la justicia y socialmente, como impera el sistema patriarcal, que parecieran olvidarse de que somos partes iguales. Que cuando hace referencia a la igualdad es todos los ciudadanos, “todos”. Si bien se han hecho avances, aún queda mucho pero mucho trabajo por hacer y quizás lo más importante o necesario sea antes que nada , derribar los muros construidos en nuestras mentes que no nos permite aceptar al otro, a lo distinto, esa negación a lo diferente. Me refiero en general como sociedad es algo que ha calado en lo más hondo de nuestra esencia, donde el sentimiento de superioridad ya sea de género, de raza, ect, es parte del ADN de cada uno de nosotros.

Una sociedad tan marcada por este sistema patriarcal que cuando habla de democracia y de las virtudes de la democracia, por ejemplo la igualdad, no entiende que iguales somos todos, no solo los hombres.

 Todos los días vemos en los medios de comunicación o redes sociales, fotografías o imágenes de mesas de decisiones  llenas de hombres o con escasa presencia de mujeres o disidencias, sean mesas políticas, institucionales, empresariales, ect. Hasta vemos solo hombres opinando y queriendo decidir por las mujeres y las disidencias, como por ejemplo cuando se habla de la legalización del aborto o de la ley de paridad, etc, con total impunidad como si fuera su cuerpo sobre el que deciden.

 Me interpelo en esto, no deberíamos ser mujeres y las disidencias opinando, debatiendo y decidiendo por nosotrxs, por nuestros cuerpos por nuestros derechos y ellos acompañando esta lucha, como nosotrxs hemos acompañado sus luchas.

Solo cuando dejemos de lado o mejor dicho cuando nos despojemos de cuestiones personales, de objeciones de conciencia, de creencias individuales, de dogmas religiosos, que han sido y son los refugios más comunes para negar derechos, para justificar sus votos en contra, donde no importa el bien común, otra virtud de la democracia, donde lo colectivo y las necesidades del colectivo no importan, ni se nombran sino la posición personal.

 Debería quedar también claro que otorgar derechos es dar la posibilidad de elegir y decidir, y que cuando podemos elegir y decidir somos libres, otra de las virtudes de la democracia la “libertad”.       

Sábado, 07 Noviembre 2020 11:17

¿Valen más algunas democracias?

Como todos habrán podido ver o escuchar en estos días, vemos como algunas democracias están más sobrevaloradas que otras. Como tendremos de colonizadas nuestras mentes, que la superioridad democrática que nos ha hecho creer Estados Unidos que posee, ha logrado que muchos avalemos todos los desenfrenos que ha tenido el presidente Trump tanto en su política interior como exterior.

Creo que ningún presidente estadounidense se ha animó a tanto, a denigrar a sus instituciones, demostrando hasta último momento el autoritarismo y la arrogancia  con el que ha gobernado. Pero también es bueno observar que las falencias que ese gobierno ha hecho visibles  son parte de los egos del poder, que en cualquier democracia o régimen hemos visto a lo largo del tiempo.

Es en esto que debemos prestar atención, que para que las democracias pervivan debemos dotarlas de contenido que no sea una cascara vacía, y que quede solo en un procedimiento electoral, de fachadas institucionales, sino también dotarla de valores morales y éticos, donde todas las voces pueden ser escuchadas, donde haya lugar para las disidencias, donde también cada nación pueda ser capaz juntó a su pueblo de dotarla de valor sustantivo.

Es muy importante poder cargar a nuestras democracias de sentido social, de humanismo, donde todas, todos y todes nos sintamos parte y representados y no quedar reducidos a una persona un voto.

Sábado, 31 Octubre 2020 08:58

Pueblos de pie

En estos días a pesar de continuar sumergidos en esta pandemia interminable, creo que hemos podido recobrar un poco la esperanza con respecto a la salud democrática de América Latina.

 Dos hechos de suma importancia, tanto la vuelta de la democracia en Bolivia como la aprobación mediante plebiscito, para que el pueblo chileno pueda tener una nueva Constitución, más justa, más igualitaria, más inclusiva y la primera con perspectiva de género, dejando atrás su vieja Constitución que era parte de  una pesada herencia de la dictadura chilena, donde el rasgo principal era la pérdida total de los derechos más elementales de la ciudadanía, como el acceso a la educación pública a la salud, y demás, marcando una enorme desigualdad estructural.

Esto fue posible  gracias a una alta participación ciudadana para votar este pasado 25 de octubre, pero sobre todo fue posible por un proceso que comienza el pasado año, primero por jóvenes estudiantes que reclamaban por alto costo del boleto estudiantil y que salen a la calle a reclamar, pero en una semana las protestas escalaron, ya no se trataba solo de ellos sino de miles ciudadanos reclamando por sus derechos más básicos.

Se trataba de un pueblo que se puso de pie, que dejó atrás el miedo, un pueblo oprimido y avasallado por años, primero por la dictadura y luego por el más crudo neoliberalismo implantado en dicha dictadura y continuado por el poder político una vez recuperada la democracia.

Eran los nadies, buscando visibilización, reclamando un cambio, pidiendo por una nueva carta magna. Este pueblo unido logra hacerse escuchar, después de una dura represión, pero a pasar de esto  no estaba dispuesto a abandonar su lucha y logra acordar con el gobierno, que convoque un   llamado a plebiscito para este año, en el que toda la ciudadanía debía decidir si quería una nueva constitución o no. Esto es lo que se definió este 25, el sí, donde quedo claro el triunfo de la democracia y de la ciudadanía. Donde casi el 80 por ciento de la ciudadanía votó por el sí, al cambio.

Por lo tanto y a pesar de todo, podemos decir que con pocos días de diferencia en este año hemos tenido dos transformaciones democráticas en América Latina, donde dos pueblos hermanos han demostrado que la unión hace la fuerza, que se puede cambiar y que la democracia goza de buena salud.

Ahora el desafío es que ambos pueblos puedan seguir unidos, trabajando en conjunto ciudadanía, poder político, instituciones para equilibrar la situación y superar esta crisis de desigualdad donde como leí en estos días “el juego sigue. Que lo dulce tape lo agrio”, donde por sobre  todo, la ciudadanía se mantenga de pie y firme que se tome en serio sus razonables reclamos democráticos de igualdad y  de inclusión social.

Sábado, 24 Octubre 2020 08:09

Juguemos todos

Pensaba en estos días como por momentos la desesperanza e incertidumbre que nos provoca esta pandemia, que por momentos parece eterna y nos va dejando cada vez más frágiles, no solo individualmente sino socialmente.

 Dando  la sensación a veces  de estar en un estado de naturaleza, en el que se salva el más fuerte. Donde a los ya existentes problemas que teníamos como sociedad se le suma esto, que va destejiendo nuestro ya desgastado tejido social,  podemos ver falta de responsabilidad social, falta de empatía, falta de registro al otro.

Por esto creo que es momento de transformarnos, de transformar nuestra realidad, no neguemos el dolor pero tampoco lo naturalizamos, levantemos la mirada, busquemos al otro e invitémoslo a jugar un juego nuevo, el de salvarnos todos.

Y tal vez ante este escenario, el desafío más importante que tiene la política, como gestionadora de conflictos, es dejar de jugar el juego del poder, donde siempre hay un dominado y un dominante y empezar a jugar con todos, todas y todes, implica que el juego debe ser inclusivo, en condiciones de igualdad. De establecer reglas de juego claras, de pactar acuerdos, de gestionar, no de paralizarnos, no hay tiempo para esperar, ni de retrasar decisiones, es momento de acción y la política y los políticos deben ser los encargados de invitarnos a jugar a todos.

Sábado, 17 Octubre 2020 11:41

La lealtad peronista

Hoy 17 de Octubre del 2020, a setenta y cinco años, del nacimiento del peronismo y de la demostración más clara de lealtad, volvamos a leer los veinte puntos de las  verdades fundamentales del Justicialismo y volvamos a reivindicar la lealtad al movimiento más que nunca, el pueblo nos necesita unidos.

1ª. La verdadera democracia es aquélla donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere, y defiende un solo interés: el del pueblo.

 2ª. El peronismo es esencialmente popular. Todo círculo político es antipopular y, por lo tanto, no es peronista.

 3ª. El peronista trabaja para el Movimiento. El que en su nombre sirve a un círculo o a un caudillo, lo es sólo de nombre.

 4ª. No existe para el peronismo más que una sola clase de hombres: los que trabajan.

 5ª. En la nueva Argentina, el trabajo es un derecho que crea la dignidad del hombre, y es un deber, porque es justo que cada uno produzca por lo menos lo que consume.

 6ª. Para un peronista no puede haber nada mejor que otro peronista.

7ª. Ningún peronista debe sentirse más de lo que es, ni menos de lo que debe ser. Cuando un peronista comienza a sentirse más de lo que es, empieza a convertirse en oligarca.

 8ª. En la acción política, la escala de valores de todo peronista es la siguiente: primero, la Patria; después, el Movimiento, y luego, los hombres.

 9ª. La política no es para nosotros un fin sino sólo el medio para el bien de la Patria, que es la felicidad de sus hijos y la grandeza nacional.

10ª. Los dos brazos del peronismo son la justicia social y la ayuda social. Con ellos damos al pueblo un abrazo de justicia y de amor.

11ª. El peronismo anhela la unidad nacional y no la lucha. Desea héroes pero no mártires.

12ª. En la nueva Argentina los únicos privilegiados son los niños.

13ª. Un gobierno sin doctrina es un cuerpo sin alma. Por eso el peronismo tiene su propia doctrina política, económica y social: el Justicialismo.

14ª. El Justicialismo es una nueva filosofía de la vida, simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humanista.

15ª. Como doctrina política, el Justicialismo realiza el equilibrio del derecho del individuo con el de la comunidad.

 16ª. Como doctrina económica, el Justicialismo realiza la economía social, poniendo el capital al servicio de la economía y ésta al servicio del bienestar social.

17ª. Como doctrina social, el Justicialismo realiza la justicia social que da a cada persona su derecho en función social.

18ª. Queremos una Argentina socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana.

 19ª. Constituimos un gobierno centralizado, un Estado organizado y un pueblo libre.

20ª. En esta tierra lo mejor que tenemos es el pueblo.    

Estas deben ser nuestra guía cada día, porque la lealtad se construye y se renueva día a día y que cada 17 de octubre por venir sea ya no el despertar sino la reafirmación y el orgullo de sentirnos peronistas.    

Sábado, 17 Octubre 2020 10:58

Tiempos desordenados

En esta semana después del anuncio del último DNU nacional he pensado mucho en esto del orden en medio del desorden, algunos lo llaman caos, anarquía, acefalia, tierra de nadie, son los comentarios surgidos con respecto al acatamiento del mismo, por las provincias y municipios, parecería que hoy hasta los instrumentos jurídicos legales, carecieran de fuerza legitimadora.

Pensaba como todas estas cosas van erosionando, la confianza antes que nada en la política, en las instituciones democráticas, y luego va bajando esta desconfianza instalándose en la sociedad entre unos y otros, y esto va provocando que cada uno haga según su parecer, rompiéndose los vínculos sociales.

Tal vez sea el momento que nuestros representantes políticos, sea del partido que sean  tomen el timón del barco, amalgamando estos sentimientos de incertidumbre, de desesperanza, que a pesar de las diferencias ideológicas de partidos vuelvan a establecer nuevos pactos sociales, de que la sociedad civil vuelva a confiar en las instituciones democráticas. Es tiempo de una mayor inclusión de todas las disidencias, es tiempo de una visibilización de los nadies, de nuevas alianzas, donde vuelva a tener sentido la palabra pueblo, donde el desorden no sea la antesala del fin democrático, de los autoritarismos, sino que esto sea parte de un gran reinicio compartido por todos.

Sábado, 10 Octubre 2020 10:03

De grietas y luces

Dice una frase de Leonard Cohen que, “hay una grieta en todo y así es como entra la luz”, y pensaba que todo el tiempo estamos hablando de que la grieta es cada vez más grande en nuestra sociedad, pero tal vez como dice la frase, al ser más grande entre más luz, y seamos capaces, como leí el otro día de transformarnos todos en algo bueno, de afirmar nuestra humanidad en un acto profundamente político. Esta reflexión viene a raíz de observar por ejemplo en esta semana que frente a las distintas opiniones que se suscitaron por la decisión de voto del presidente Alberto Fernández hacia Venezuela.

 Sin hacer ningún juicio de valor, rescaté una frase dicha por el presidente, “lo que debemos hacer los pueblos hermanos es ayudar al diálogo”, y digo rescaté porque creo que esa es la única salida, el diálogo, el respeto por la opinión del otro, escuchar sin defenestrar. Es tal vez esa, la posibilidad de volvernos a encontrar en la política, a través de la palabra. Como decía Aristóteles , "lo que nos distingue del resto de los animales que viven en comunidad, es la posibilidad de la palabra". El debate, no quedarnos con una parte del relato, de escuchar todas la voces, para poder responder con argumentos, de ir a lo profundo, seguramente esa sea la única manera de cuidar nuestras democracias. 

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Calle Angosta | Periódico Digital. Publicación digital con artículos de interés en diversas temáticas, con selección de textos, imágenes, audios y vídeos.

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