Jueves, 06 Agosto 2020

Disminuir la velocidad de circulación en áreas urbanas es una herramienta muy efectiva y poco complicada en términos técnicos, aunque no tanto en términos políticos, de conseguir disminuciones considerables de los impactos asociados al tráfico. El resultado es un aumento de la
habitabilidad de las zonas donde se aplica y una potenciación del uso de la calle hacia actividades de encuentro y recreo: el espacio que anteriormente era de uso casi exclusivo del tráfico es re-apropiado por y para las personas.

La circulación a un máximo de 30 kilómetros por hora permite reducciones sustanciales de la contaminación acústica y del aire. Asimismo el peligro que supone el tráfico, y especialmente el automóvil, para el resto de usuarios se ve fuertemente disminuido.

Las motos fueron protagonistas en todos los casos. En 2 (dos) casos hubo involucrado un vehículo de cuatro ruedas circulando. También en 2 (dos) casos los choques se dieron entre motos. En 7 (Siete) de los 15 (quince) episodios luctuosos, las víctimas enfrentaron objetos inmóviles. Siempre fueron motos; 3 (tres) ocasiones contra camiones estacionados -o acoplados-, 2 (dos) colisiones contra poste o columna de luz, 1 (uno) caída a un canal de desagüe y 1 (uno) que no sorteó una rotonda con fuente de agua. En 3 (tres) casos más fueron motociclistas que embistieron a peatones. En estos casos las víctimas son todos varones adultos mayores: tenían 64, 70 y 76 años.

Termina 2019 con una esperanza de cambio en relación con la problemática del tránsito y la siniestralidad vial. Un flagelo del que no tenemos exclusividad (Argentina en general es dueña de guarismos alarmantes), pero que en nuestra Villa Mercedes parece impactar con mayor contundencia. 

Publicado en Análisis

Calle Angosta | Periódico Digital. Publicación digital con artículos de interés en diversas temáticas, con selección de textos, imágenes, audios y vídeos.

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