Lunes, 19 Agosto 2019

Recientemente y con el advenimiento del año electoral, asistimos a un desfile de candidatos y propuestas que parecen mas una foto del pasado que una expectativa de futuro.

No llama la atención que tanto desde el oficialismo, como desde la oposición se observe que los aspirantes a cargos relevantes que aspiran a formar parte del manejo de la cosa publica, que cuentan con varios años de permanencia en el escenario político provincial y municipal. La tan promocionada "renovación" o "trasvasamiento" generacional parece no haber modificado en nada las propuestas reales ni haberse producido, al menos, dentro de los partidos mas antiguos y convocantes. 

Realizando un simple ejercicio mental, no podemos identificar líderes que gozen de una representatividad reconocida, que no sean pichones de algún dirigente de más edad o que al menos hayan logrado relevancia propia, a fuerza de construcciones políticas sólidas y alejadas de intereses superiores, de los cuales estos son solo caras jóvenes para esconder viejas mañas.A nivel nacional, aunque tampoco de la manera deseada, la renovación política poco a poco se ha llevado adelante. La aparición constante de nuevos espacios políticos y dirigentes se ha evidenciado, sobre todo si tenemos en cuenta que el partido gobernante es un proyecto nacido recientemente en la capital del país.

Esperemos que este 2019 presente al menos alguna cara nueva, algún oxigenamiento que le permita a la comunidad mercedina soñar con un futuro alejado de los modos y las viejas estructuras políticas existentes. 

Ahora esto también tiene que hacernos preguntar si la sociedad mercedina quiere un "cambio" o en realidad se trata de una sociedad mayormente conservadora que prioriza el mantener lo que tiene, antes que buscar nuevos dirigentes y nuevas maneras de planificar su desarrollo. Estamos ante una oportunidad muy importante sobre todo si pensamos que a veces el curso de la historia pasa por la Ruta 7 y nosostros seguimos acá pensando en que somos el centro del país, pero a la vez no queremos que nada se modifique.

A punto de cumplir 156 años de vida y tomándome el atrevimiento de recordar el mito de la caverna de Platón, podríamos anhelar que de manera urgente la sociedad mercedina se esclarezca y de una vez por toda deje de mirar los reflejos de las sombras en las paredes de la cueva  y se anime a salir al exterior, a mirar la belleza de la luz del sol y la naturaleza en su inmensidad.

Publicado el Lunes, 29 Octubre 2018 21:14 Escrito por

15:45. Salgo a la calle para llevar a mi hijo Nicolás al centro.

15:49. Él se baja y yo espero que el semáforo cambie a verde. Son 56 segundos los que faltan para el verde según el reloj del semáforo. Prendo la radio. Recorro varias estaciones de FM, pero en todas hay música. Quiero que alguien me hable, que diga algo sobre lo que pasa en Plaza de Mayo. Cambio a AM, porque mi auto es viejito y tiene todavía esa posibilidad. Otra vez música. Hasta que el buscador se clava en el 700. Cadena 3, pienso y escucho al cronista que habla con Ronny Vargas: “Y así escuchábamos, Ronny, al diputado Larroque que dice haber sido agredido por la policía.” Miro el reloj del semáforo. Faltan todavía veinte segundos para el cero. Pienso. Y pienso que pienso mucho en los semáforos. Y lo primero que pienso es “¡Andate a la mierda Cadena 3!”. Apago la radio. Faltan diez segundos y se me cruza: “No es un lenguaje, es una actitud”.

16:00. Verde. Arranco. Analizo la frase y la construcción verbal “dice haber sido agredido”. Y pienso en un gesto de modalización. Modalizar es expresar una actitud ante lo que se dice. Pero es una actitud del hablante sobre lo que él mismo dice, no sobre lo que dice otro. Y pienso: “Pero ¡Qué trozo de bosta que son! ¡No modalizan sobre la palabra propia, sino sobre la del otro! No dicen: “Larroque miente cuando dice que la policía lo agredió”, sino que ponen la duda sobre las palabras ajenas – modalizan duda y no certeza- y así generan duda sobre los hechos. Y aprovechan el marco “Larroque es K” y te llevan de la nariz a la conclusión que es clarita: Larroque miente. Pero todo eso no se dice, pasa en el bocho del que escucha como oyente no alocutario previsto -diría Orecchionni- que asiste al diálogo casi trivial entre Ronny Vargas y su notero, en medio de una familiaridad que es de una ominosa normalidad, que francamente espanta y asquea”.

16:03. Pienso en un viejo ejemplo de Cadena 3 que usó Paola Calderón para echar luz sobre estas cosas y que ahora vuelvo a escuchar, cambiados los tiempos, la historia y los protagonistas, pero que activa la misma matriz cognitiva. Y pienso en la charla sobre Lenguaje Inclusivo que tuvimos el sábado pasado con una sala llena y con gente parada por todos lados en la Feria del Libro Juan Filloy de Río Cuarto y recuerdo una pregunta que alguien hizo y que no respondí del todo. Yo dije que por ahí habría que revisar incluso el nombre “Lenguaje Inclusivo”. Y alguien astutamente me preguntó a qué me refería con eso. Yo dije que por nada en particular, sino porque podríamos pensar desde allí una posibilidad mejor de nombrar al fenómeno. Pero no me convenció. Yo admiro a la gente que es muy rápida para la respuesta, la chicana o la salida instantánea. Yo me defiendo, no soy lerdo, pero no soy capaz de cabecear todos los centros como mis compañeras de aquella mesa, que al contestar siguieron rigurosamente el precepto jauretcheano de “que al salir salga cortando”. A mí, reconozco, algunas se me pasan y me las quedo rumiando como las vacas al pasto. Como la vaca de Floyd mirando la eternidad. Y quizás recién ahora pueda empezar a contestar aquella pregunta. Quizás cuando hablamos de Lenguaje Inclusivo, creemos de buena fe que le subimos el precio, pero posiblemente se lo estemos bajando. Hablar de un lenguaje es pensar en algo exógeno, exterior a nosotros mismos, que nos habita y que habitamos de unos modos más o menos convencionales, pero que excede nuestra experiencia vital. Y que aunque sea capaz de contener esa experiencia y aunque seamos también el lenguaje que hablamos, el lenguaje es en una buena porción de su extensión un terreno ajeno. Como las vaquitas de Atahualpa.

Deberíamos pensar entonces, en un modo más amoroso de habitarlo y que nos habite. Y hasta quizás, no me queda claro, ni siquiera se trate de un lenguaje por lo que haya que pelear, sino por una actitud ante él. Una actitud es una íntima convicción convertida en acción posible o en una acción concreta. Y pienso en esa actitud amorosa que tiene Cadena 3 con el lenguaje. Esa actitud que es siempre tan fiel a unos marcos y a una construcción del mundo tan consistente, que parece que esos marcos son verdades absolutas y que ese mundo es real. ¡¡¡¡Y están todo el maldito tiempo mintiendo!!!

16:09. Llego a mi casa. Me bajo del auto y pienso en el doblepensar orwelliano. Una idea atroz se me cruza: “¿Cuánto tiempo escuché Cadena 3?”. Busco un reloj que tenga segundero. Cronometro la frase que escuché. Cuatro segundos. Y pienso en una imagen espantosa. Millones de personas escuchando Cadena 3 todo el tiempo, todos los días, toda la vida. Desde la cuna a la tumba.

Y pienso en aquella tapa que el maestro Thorgerson hizo para “Un Momentáneo Lapso de Razón” de Pink Floyd, donde se veían infinitas camas que se perdían en el horizonte sobre una playa desierta. Un manicomio a cielo abierto. El desierto de lo real. Y después me preguntan por qué amo profundamente a la Ciencia Ficción y al Rock.

Pienso en Nahuel Álvarez y el ciberpunk de sus cuentos y en una frase que habla de los protagonistas de su relato “Obreros del Espacio”: “Algunos, a pesar de observar aquel escenario todos los días, pegan la cara contra las ventanas de la nave y hacen su propio viaje. El viaje del deseo, el viaje de soñar con lo que nunca van a tener, el sueño del poderoso para que el pobre nunca se rebele.”

Cadena 3 es, entre muchos otros medios, la garantía de ese sueño de poder absoluto. Y la garantía de una actitud ante el lenguaje, el mundo y sus habitantes. Si queremos otro lenguaje, quizás lo que hay que destrozar primero es esa actitud, para poder construir una nueva y también una más entrañable relación con eso que somos: las palabras.

16:14. Arde Plaza de Mayo. En la TV, los jetones de siempre manipulan el incendio. Dice Carrió: “No hubo represión, hubo destrucción”.

Basta. Apago la tele. 16:15.

Publicado el Miércoles, 24 Octubre 2018 18:28 Escrito por

La conferencia de prensa de Christine Lagarde y Nicolás Dujovne, con la bandera argentina detrás de la titular del FMI, expresa mucho más que la pérdida de soberanía política y económica. A cambio de extender su permanencia en la Casa Rosada, el gobierno de Mauricio Macri entregó a cambio la riqueza hidrocarburífera. Existen tres ejes para entender esa liquidación.

1. Desnacionalización de Vaca Muerta. Desde el Observatorio Oetec advertimos, a mediados del mes pasado, que durante su visita a Houston, Estados Unidos, el secretario de Energía, Javier Iguacel, sirvió Vaca Muerta en bandeja a los petroleros estadounidenses. Pero no cualquier Vaca Muerta, sino una adaptada a los objetivos del FMI para la Argentina. La flexibilización laboral y la domesticación de los sindicatos locales, la libre disponibilidad de divisas y giro de utilidades, los objetivos netamente exportadores, los subsidios estatales a la producción (sobreprecios al gas) concentrados en actores privados, los beneficios fiscales y la privatización/desnacionalización de las nuevas concesiones. Todas estas medidas forman parte del paquete de una Vaca Muerta fondomonetarizada. Iguacel fue claro al respecto. Él mismo destacó el ascenso de nuevos actores privados locales y extranjeros, en detrimento de YPF. ¿Qué significa esto? Que la empresa estatal nacional (ídem para la provincial neuquina) no es condición para adjudicarse concesiones, arrancar con pilotos ni operar. YPF ya cumplió su rol de poner en valor y recuperar Vaca Muerta de la desidia de Repsol. Lo hizo entre 2012 y 2015. Ahora es tiempo de aprovechar esos frutos por parte de los actores privados nacionales y anglo-estadounidenses.

El FMI aprobó la entrega de esta Vaca Muerta a su imagen y semejanza: se necesitan con urgencia dólares para financiar el blindaje macrista. El plan es la apertura de las concesiones a actores multinacionales de Estados Unidos y de Europa, el reaseguro para esas firmas de ganancias extraordinarias, exportaciones sin restricciones, libre disponibilidad de utilidades, una demanda interna que no exige la mínima reinversión y el desplazamiento de YPF en la estratégica región.

2. Resignación de soberanía en el offshore. Fue en Houston también que  Iguacel adelantó a la industria petrolera estadounidense la convocatoria a concurso público internacional para el offshore argentino. El decreto 872, publicado en el Boletín Oficial el 2 de octubre pasado, instruye a la Secretaría de Energía a convocar a Concurso Público Internacional para la adjudicación de permisos de exploración en el offshore. En el artículo 3° se lee: “Autorízase la inclusión, en los permisos de exploración que se otorguen en el marco del Concurso Público y en las concesiones de explotación que obtengan los titulares de dichos permisos, de cláusulas que establezcan la prórroga de jurisdicción a favor de tribunales arbitrales internacionales con sede en un Estado que sea parte en la Convención sobre el Reconocimiento y Ejecución de las Sentencias Arbitrales Extranjeras (Nueva York, 1958)”. 

Se trata de 38 áreas a ser licitadas bajo el Decreto 872, por un total de 200.841 km2, es decir, el equivalente a un 65 por ciento de la superficie de la provincia de Buenos Aires o casi 1000 veces la superficie de la Capital Federal. Comparando con Vaca Muerta, equivale a una extensión cinco veces y media mayor. Una de las tres cuencas incluidas en el Concurso, la denominada Cuenca Malvinas Oeste, está pegada a las Islas Malvinas, constituyéndose así en una zona de alta trascendencia geopolítica y de seguridad nacional. 

Abrir a licitación pública internacional, con la salvaguarda de ceder la jurisdicción a favor de tribunales internacionales el territorio “concursado”, representa una gravísima pérdida de soberanía nacional. Más aún cuando el “Estado sede” de una eventual disputa podría ser el propio Reino Unido. El FMI aprobó la entrega de los hidrocarburos bajo el Mar Argentino porque el gobierno necesitan con urgencia dólares para financiar su blindaje. Esto lo aportarán las áreas licitadas con el inestimable valor agregado de la prórroga de jurisdicción.

3. Exportaciones de gas a Chile. Hasta el momento, el gas será comercializado por cuatro productoras a un precio inferior al que millones de usuarios argentinos lo pagan vía tarifa. Entre todas recaudarán cerca de 300 millones de dólares, ingresos que podrán girar al extranjero y distribuir en dividendos sin control. Del otro lado de la cordillera, una planta de capitales canadienses (Methanex) volverá a pleno funcionamiento, convertirá el gas argentino en metanol y ganará cientos de millones de dólares con su venta a Asia, Norteamérica y Europa. 

De este fabuloso negocio, la población argentina, obligada a consumir cada vez menos gas, padeciendo tarifas cada vez más caras e impagables, no verá un solo centavo. Desde la asunción de Macri que se viene fabricando el excedente para facilitar el negociado de exportación. Como en los noventa –más precisamente 1995, a través de los acuerdos gasíferos Menem/Frei–, se reedita la estafa exportadora a Chile. La producción de gas natural vuelve a sobrar en un país desmantelado, con cada vez menos industrias y pequeñas y medianas empresas y con la mayoría de la población padeciendo el ajuste y tarifazos. 

Propuestas

Las normativas e iniciativas oficiales en materia de gas y petróleo surgidas con el acuerdo con el FMI no están desligadas del proceso de deuda odiosa, ilegítima e insostenible durante el gobierno de Macri. En todos los casos, apuntan a la necesidad de generar dólares frescos, promoviendo la explotación irracional y la exportación de recursos nacionales con el exclusivo propósito de atraer dólares para el financiamiento del blindaje macrista, para luego permitirles fugarse vía giro de utilidades. 

En consecuencia, es urgente que la oposición rechace la profundización del saqueo del patrimonio nacional. Y cuando se dice “rechazo” no está limitado a la mera formalidad de comunicar la grave afrenta a la seguridad energética que esas normativas e iniciativas significan, sino al compromiso de fuerzas políticas de su derogación/anulación a partir de diciembre de 2019, así como también la cancelación de todos los contratos suscriptos en materia de exportación, exploración y explotación de petróleo y gas, incluyendo su plataforma continental (offshore). Vale enumerar en detalle cuatro propuestas en relación a lo hasta aquí descripto:

1. Las exportaciones de gas (ídem petróleo y combustibles) violan la Ley de Soberanía Hidrocarburífera (26.741), ya que son incompatibles con el logro del autoabastecimiento hidrocarburífero y la industrialización de estos recursos estratégicos no renovables. Asimismo, las exportaciones violan el artículo 1º de la referida ley en cuanto a que de ninguna manera pueden garantizar “el desarrollo económico con equidad social, la creación de empleo, el incremento de la competitividad de los diversos sectores económicos y el crecimiento equitativo y sustentable de las provincias y regiones”. Los contratos de exportación de gas natural, a partir de diciembre de 2019, serán dados de baja por lesionar gravemente la seguridad jurídica, la seguridad energética y la seguridad económica de Argentina. Los objetivos de incremento de la producción no pueden desligarse de metas de desarrollo del mercado interno, de creación de empleo, de autosuficiencia económica, de la modernización y progresiva competitividad del aparato productivo e industrial nacional.

2. Los contratos suscriptos en Vaca Muerta en el gobierno de Macri violan la Ley de Soberanía Hidrocarburífera (26.741), ya que no se sustentan en el logro del autoabastecimiento hidrocarburífero ni en su industrialización ni mucho menos en los objetivos citados en el artículo 1º de la referida norma (ver punto anterior). La desnacionalización de Vaca Muerta (desplazamiento y debilitamiento de YPF) viola la seguridad jurídica popular, la seguridad energética y la seguridad económica de Argentina. Su reversión deberá efectivizarse mediante la incorporación compulsiva de YPF SA en todas las concesiones de exploración y explotación con un mínimo del 51 por ciento de participación.

3. Los contratos surgidos de licitaciones públicas internacionales para la exploración (permisos) y explotación (concesiones) de hidrocarburos en el onshore como en el offshore que incluyan la prórroga de jurisdicción a favor de tribunales arbitrales internacionales serán declarados nulo por considerarse una afrenta a la seguridad nacional y a la seguridad energética argentinas.

4. La política energética y tarifaria del gobierno de Macri debe declararse nula dada su naturaleza odiosa, ilegítima e insostenible

Publicado el Domingo, 21 Octubre 2018 09:34 Escrito por

La Justicia de nuestro país está pasando por un momento de decadencia que nos hace al menos, preocupar. El Poder  Judicial, parece, como sucedió a fines del Siglo XX con las instituciones políticas, estar viviendo un momento de crisis terminal.

Si concebimos la sociedad como un contrato o acuerdo para vivir en comunidad, debemos ver por lo tanto, en qué o en quienes dejamos reposar el “poder” de decidir por sobre los demás. En nuestro caso como país presidencialista, esta capacidad recae sobre el Presidente de la Nación. Por lo que entonces coincidimos que al momento de ceder el poder en algún sector o individuo la cuestión implica la concepción implícita de estar, al mismo tiempo, estableciendo reglas de juego claras y acatadas por la mayoría de la sociedad. Como una parte importantísima de este esquema, que la justicia funcione correctamente  es el deseo de todos los ciudadanos de este país. Todos pretendemos que el principio de igualdad ante la ley sea al menos, respetado. En el marco de esta Justicia Show de estos días cada uno de los derechos que constantemente una sociedad debería buscar y consolidar, se convierten en meras declamaciones vacías y sin sentido.

Cómo debemos reaccionar cuando la justicia, un órgano central de poder gubernamental es una parte más de un proyecto político-económico sectorial que está perjudicando claramente a otro sector? Qué sucede cuando un gobierno desequilibra y rompe este contrato social entre las personas?  Cuál es la salida para una población defraudada que ve diariamente el deterioro permanente de su nivel de vida en pos del enriquecimiento de los “otros”, valiéndose del gobierno y sus políticas públicas para beneficio propio?

Este gobierno busca erosionar el contrato social que mantiene el pueblo argentino unido. El mismo que consolidó a lo largo de 200 años de independencia, características culturales y sociales únicas. Frente a sectores que desde ese lejano comienzo como nación, pretendieron una patria chiquita, para pocos. La dirigencia argentina debe levantar la nariz de las miserias momentáneas y convencerse que  este no un país chiquito para aquellos que como buenos hijos del neoliberalismo, creen en el individualismo y la autogestión.

Marcelo Garcia

Publicado el Jueves, 09 Agosto 2018 09:29 Escrito por
Página 3 de 4

Calle Angosta | Periódico Digital. Publicación digital con artículos de interés en diversas temáticas, con selección de textos, imágenes, audios y vídeos.

Newsletter

Suscríbite gratis a nuestro boletín. No te pierdas ningún artículo ni historia.

¡No enviamos SPAM!