Jueves, 26 Noviembre 2020

Alguien dijo por ahí que “la democracia no es una conquista, es un frente de batalla”, y pensaba, en esta semana se aprobó la Ley de Paridad, entró al Senado el Proyecto de legalización del aborto, es decir, la democracia en estos días mediante sus instituciones ha ganado algunas batallas, tiene frentes abiertos, por momentos parece tambalearse, las demandas sociales son complejas, heterogéneas, mutan todo el tiempo a un ritmo acelerado, pero aun así y del pesimismo que a veces nos invade podemos observar como las nuevas generaciones se involucran con la necesidad de cambios, como nos van marcando el camino a los adultxs.

Ellos, los jóvenes, dicen basta a las políticas de exclusión, a la discriminación, le hacen frente al poder, se sitúan en la arena política, lo hemos visto en Chile, en Perú, en los movimientos feministas, son les jóvenes las que toman las banderas, las que se paran adelante.

Por lo que creo que a pesar de que muchas veces nos gane el pesimismo, hoy estas nuevas generaciones más involucradas con la cosa pública, más politizadxs, que salen a reclamar y a exigir derechos, que levantan la voz por ellos y por los que aún no se animan, nos devuelve el optimismo.

Por lo tanto es momento de accionar, de acompañar, de que cada une de nosotres levantemos las banderas con las nos sintamos identificados, de sumar voluntades, que cada une lo haga desde el lugar que se sienta más cómodo, sea desde los distintos feminismos, desde la política partidaria, desde las distintas organizaciones y movimientos sociales. Como dice Hannah Arendt, “la política trata, sobre el hecho del estar juntos de los diversos”, es decir, todes, la diversidad.

Considero que con nuestra distintas formas de militancia,  sensible contra todas las formas de atropellos a nuestros derechos y los del otre, atenta a las distintas formas de violencias, que como leía el otro día, “puede permitirnos desarmar discursos, desambiguar sentidos y erradicar prácticas que erosionan nuestras democracias”,  esas que coartan la libertad, que nos limitan y no nos da lugar a tener una participación activa y no permite que la igualdad se manifieste en forma real.

Publicado el Sábado, 21 Noviembre 2020 10:39 Escrito por

Estos días me han casi retumbado en la cabeza Ley de paridad, violencia de género, legalización del aborto y pensaba que la que encuadra a todas es la “violencia” en todas sus versiones, no solo a las mujeres sino a las disidencias, a los distintos.

 Violencia política, simbólica, institucional, domestica, económica, psicológica, etc, lo que me plantea la necesidad de repensar, de que más allá, de que en nuestra Constitución Nacional, a partir de la reforma de 1994 se encuentran enmarcados los derechos de la mujeres, es claro observar cómo tanto el sistema político, como a la justicia y socialmente, como impera el sistema patriarcal, que parecieran olvidarse de que somos partes iguales. Que cuando hace referencia a la igualdad es todos los ciudadanos, “todos”. Si bien se han hecho avances, aún queda mucho pero mucho trabajo por hacer y quizás lo más importante o necesario sea antes que nada , derribar los muros construidos en nuestras mentes que no nos permite aceptar al otro, a lo distinto, esa negación a lo diferente. Me refiero en general como sociedad es algo que ha calado en lo más hondo de nuestra esencia, donde el sentimiento de superioridad ya sea de género, de raza, ect, es parte del ADN de cada uno de nosotros.

Una sociedad tan marcada por este sistema patriarcal que cuando habla de democracia y de las virtudes de la democracia, por ejemplo la igualdad, no entiende que iguales somos todos, no solo los hombres.

 Todos los días vemos en los medios de comunicación o redes sociales, fotografías o imágenes de mesas de decisiones  llenas de hombres o con escasa presencia de mujeres o disidencias, sean mesas políticas, institucionales, empresariales, ect. Hasta vemos solo hombres opinando y queriendo decidir por las mujeres y las disidencias, como por ejemplo cuando se habla de la legalización del aborto o de la ley de paridad, etc, con total impunidad como si fuera su cuerpo sobre el que deciden.

 Me interpelo en esto, no deberíamos ser mujeres y las disidencias opinando, debatiendo y decidiendo por nosotrxs, por nuestros cuerpos por nuestros derechos y ellos acompañando esta lucha, como nosotrxs hemos acompañado sus luchas.

Solo cuando dejemos de lado o mejor dicho cuando nos despojemos de cuestiones personales, de objeciones de conciencia, de creencias individuales, de dogmas religiosos, que han sido y son los refugios más comunes para negar derechos, para justificar sus votos en contra, donde no importa el bien común, otra virtud de la democracia, donde lo colectivo y las necesidades del colectivo no importan, ni se nombran sino la posición personal.

 Debería quedar también claro que otorgar derechos es dar la posibilidad de elegir y decidir, y que cuando podemos elegir y decidir somos libres, otra de las virtudes de la democracia la “libertad”.       

Publicado el Sábado, 14 Noviembre 2020 11:38 Escrito por

Como todos habrán podido ver o escuchar en estos días, vemos como algunas democracias están más sobrevaloradas que otras. Como tendremos de colonizadas nuestras mentes, que la superioridad democrática que nos ha hecho creer Estados Unidos que posee, ha logrado que muchos avalemos todos los desenfrenos que ha tenido el presidente Trump tanto en su política interior como exterior.

Creo que ningún presidente estadounidense se ha animó a tanto, a denigrar a sus instituciones, demostrando hasta último momento el autoritarismo y la arrogancia  con el que ha gobernado. Pero también es bueno observar que las falencias que ese gobierno ha hecho visibles  son parte de los egos del poder, que en cualquier democracia o régimen hemos visto a lo largo del tiempo.

Es en esto que debemos prestar atención, que para que las democracias pervivan debemos dotarlas de contenido que no sea una cascara vacía, y que quede solo en un procedimiento electoral, de fachadas institucionales, sino también dotarla de valores morales y éticos, donde todas las voces pueden ser escuchadas, donde haya lugar para las disidencias, donde también cada nación pueda ser capaz juntó a su pueblo de dotarla de valor sustantivo.

Es muy importante poder cargar a nuestras democracias de sentido social, de humanismo, donde todas, todos y todes nos sintamos parte y representados y no quedar reducidos a una persona un voto.

Publicado el Sábado, 07 Noviembre 2020 11:17 Escrito por

Este Martes 3 de Noviembre de 2020 , el gran país norteamericano va a las urnas para elegir presidente. Tal como sucede habitualmente, cuando los procesos electorales se desarrollan en paises no desarrollados, especialmente latinoamérica, allí está el gran ojo vigilante del impero yanqui, convalidando o no los mismos. Ahora bien, vamos a analizar nosotros el proceso electoral de los Estados Unidos.

En primer lugar, debemos saber que es una democracia indirecta y no obligatoria , es decir que el ciudadano si quiere vota o no. Pero si decide participar, vota a un colegio electoral, que esta formado por 538 electores que son los que realmente eligen al primer mandatario. El candidato que llegue a 270 gana. Seguimos con otra particularidad; cada uno de los cincuenta estados posee a su vez sistemas electorales particulares y decididos individualmente según el antojo y deseo de cada uno de los gobernadores de cada estado. Esto incluye voto electrónico, por papeletas, por correo, por internet. Ah! y no debemos olvidar que por la Pandemia, casi 100 millones de norteaméricanos han votado por adelantado. Es decir que antes de comenzar el acto electoral ya más de la mitad de los habilitados para hacerlo lo hicieron. 

Por otro lado, las campañas se han desarrollado en un convulsionado clima social. Recordemos que el propio presidente Trump se ha encargado de llevar la grieta a limites insospechados. La sociedad está polarizada entre los más radicalizados seguidores de Trump y quienes proponen un cambio democrático. Es asombrosa como la derecha que apoya al actual presidente mediante la conformación de fuerzas paramilitares han decidido participar activamente en la campaña y "colaborar" en garantizar el control de las urnas en el día de hoy. Incluso se conocieron acciones violentas de estos grupos  contra el grupo ALL LIVES MATTER , surgido a principios de año luego de la violencia racial contra la minorias negras que el lider republicano eligió como contrincante político. Recordemos que hace pocos dias un joven disparó a quemarropa frente a una manifestación de este grupo social, asesinando a dos de ellos. Este joven es un héroe para esta derecha intolerante que solo vocifera defender "la propiedad privada". Les resulta conocido?

Para colmo, seguimos escuchando declaraciones que acusan a un candidato de "comunista" o "socialista" poniendo una fuerte carga negativa hacia una simple postura política que se deberia respetar.Incluso minimizar la pandemia con una irresponsabilidad que asusta. Los que también deben sentirse interpelados a votar son los jóvenes; Biden tiene 77 años y Trump 74. Quien los representa?

Volviendo al análisis puntual del sistema electoral de los Estados Unidos, podemos cerrarlo con un moño democrático: No gana la elección el candidato que más votos obtiene sino quien tenga mayorías en el colegio Electoral. Sucedió en 2016 cuando Hillary Clinton obtuvo casi tres millones más de votos que Trump pero sin embargo la pujante democracia yanqui no le permitió ser presidente. Debemos desde este lado del continente alertar y observar lo que sucede en el pais que tanto nos influye culturalmente y pretende erigirse como el gran faro democrático a seguir.

Publicado el Martes, 03 Noviembre 2020 09:26 Escrito por
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Calle Angosta | Periódico Digital. Publicación digital con artículos de interés en diversas temáticas, con selección de textos, imágenes, audios y vídeos.

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