Martes, 02 Marzo 2021

Expertos sostienen que para los menores de cinco años es vital socializar y estudios del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) han encontrado que la educación a distancia no tiene las herramientas necesarias para trasmitir los conocimientos de tipo social que se aprenden en los primeros años de edad.

Compartir con otros niños y con adultos durante los primeros años de vida es fundamental para el buen desarrollo emocional de los seres humanos, por eso, el cierre de los jardines infantiles o centros de atención durante la primera infancia en América Latina puede ser muy nocivo para los pequeños y la realidad sobre sus consecuencias a largo plazo aún es desconocida.

Julián de Zubiría Samper, pedagogo y director del Instituto Alberto Merani en Colombia y quien fue asesor de reformas educativas en Ecuador y República Dominicana, entre otros países, explica que a lo largo de la vida la mayoría de las cosas que sabemos los seres humanos es por otras personas. “Somos seres profundamente sociales que nos debemos a los otros. Lo más importante que aprende un niño en un jardín o un colegio es a socializar. Eso es más importante que los conocimientos, los cuales se podrían adquirir de otras maneras. Sin esa socialización seríamos huraños o aislados. Una buena infancia es la clave de la felicidad futura”.

Conocedores del tema en América Latina han debatido fuertemente qué hacer con la educación de los niños de dos a cinco años durante la pandemia y cómo lograr que regresen a las clases presenciales de una manera segura, pues estos niños están fuera de las aulas.

Según datos de la Unesco, cerca de 20 millones de niños en edad preescolar, es decir, antes de los cinco o seis años, han estado sin educación durante la pandemia.

Emma Näslund-Hadley, especialista líder en Educación del BID y Florencia López, especialista en desarrollo infantil temprano de la misma institución, explican que hasta el momento solo dos países de la región, Nicaragua y Uruguay, han abierto las aulas para niños de todas las edades, incluidos los jardines infantiles.

En Colombia, varios colegios privados que reciben niños desde los tres años abrieron sus puertas hasta antes del segundo pico de contagios en enero de este año y ya están regresando nuevamente a las aulas con alternancia y con decisión libre de los padres si los envían o no.Panamá estaba debatiendo esta semana qué hacer y en Chile están pensando en adelantar el ingreso a clases de todos los niños para ganar el tiempo perdido si los indicadores de contagios se los permiten. México fue un país que inició la pandemia con todos los servicios de cuidado y educación abierta para los niños de todas las edades, pero ante el volumen de contagios tuvo que cerrarlos.

Cómo manejar a los niños en edades tan tempranas

Profesores que trabajan con menores de estas edades se han preguntado cómo hacer ese regreso para que sea seguro y, de acuerdo con las funcionarias del BID, los estudios de Estados Unidos han demostrado que los pequeños de tres a cinco años se acomodan muy bien a la mascarilla y se la han dejado puesta tres horas sin dificultades. En cuanto al distanciamiento social, los centros educativos les han marcado con dibujos o con papeles adhesivos los espacios en los que ellos pueden estar y así han establecido la distancia necesaria para estar seguros.

A esto se suma que los niños de estas edades son los que menos se contagian con el virus y los que menos lo trasmiten. De Zubiría explica que solo el 1,2% de los casos de contagios en el mundo corresponden a niños entre 0 y 4 años. “A pesar de ello, hay que tomar todas las medidas de bioseguridad, porque nadie es inmune al virus”, agrega. Emma Näslund-Hadley explica que existen opciones que se pueden contemplar, la pregunta no debe ser si se abren o no las aulas sino cómo hacerlo, y algunas de las propuestas son crear grupos “burbujas” o grupos que no interactúan con otras personas y en los que se conservan las medidas de ventilación, lavado de manos y distanciamiento social.

Zubiria explica que en casos como los de las burbujas, los riesgos de contagio son muy bajos. En su concepto, es mayor el riesgo de depresión y debilitamiento socioemocional que sufren niños encerrados y sin compañeros y profesores

 
Publicado el Viernes, 12 Febrero 2021 10:47 Escrito por

Puede parecer un consejo vano, pero hay que recordar el torrente de ilusorias expectativas que despertó el triunfo de Barack Obama en 2008. Reflejo de la profunda penetración del mensaje neocolonial, los cánticos triunfalistas que destacados intelectuales de la “progresía” europea y latinoamericana entonaran en vísperas de la inauguración de su mandato fueron rápidamente acallados ni bien el afro-americano puso manos a la obra (secundado por Joe Biden) y dedicó ingentes esfuerzos a salvar a los bancos de la “crisis de las hipotecas sub-prime” olvidándose de los millones que fueron estafados por aquellos. Dado que ya se escuchan, si bien con un tono aflautado, algunas letanías parecidas a las del 2008, parece oportuno recordar estos antecedentes para no caer en nuevas –y previsibles- frustraciones.

Biden llega a la Casa Blanca con un equipo étnicamente más heterogéneo que el de Donald Trump, casi en su totalidad conformado por varones blancos. Pero en todos los casos se trata de personas que más allá de su diversidad étnica y cultural están íntimamente ligadas al gran capital norteamericano. El Departamento de Estado será dirigido por Anthony Blinken, un halcón moderado, pero halcón al fin, que cree que su país tendría que haber fortalecido su presencia en Siria para evitar la llegada de Rusia. Blinken apoyó la invasión a Irak en 2003 y la intervención armada en Libia que culminó con la destrucción de ese país y el linchamiento de Muammar El Gadafi. Ha dicho que “la fuerza debe ser un complemento necesario de la diplomacia”, en línea con el pensamiento tradicional del establishment. Por lo tanto, a no confundirse.

  El Jefe del Pentágono propuesto por Biden es un afro-descendiente, Lloyd Austin, un general de cuatro estrellas con 41 años de actividad en el Ejército y cuya ratificación en el Senado puede verse comprometida por dos razones. Primero porque la ley establece que ese cargo sólo lo puede ocupar un militar que haya abandonado el servicio por lo menos siete años antes, y Austin recién lo hizo en el 2016. Segundo, porque hasta fechas recientes era miembro del Directorio de Raytheon, uno de los gigantes del complejo militar-industrial, gran proveedor de las fuerzas armadas de EEUU. Además Austin, un hombre con buen olfato para los negocios, es también socio de un fondo de inversión dedicado a la compraventa de equipos militares. Pequeñas incompatibilidades, dirán los medios hegemónicos, siempre tan complacientes con lo que ocurre en Washington.

La segunda línea del Departamento de Estado tiene como figura estelar, en el cargo de subsecretaria para Asuntos Políticos, nada menos que a Victoria Nuland. Este personaje es un super-halcón que en la Plaza Euromaidan de Kiev alentó y repartió botellitas con agua y pastelitos a las hordas (similares a las que asolaron el Capitolio el 6 de enero en Washington) que sitiaban la casa de gobierno de Ucrania y, en febrero de 2014, derrocaron al legítimo gobierno de ese país. Una conversación telefónica entre el embajador de EEUU en Ucrania y Nuland, inesperadamente filtrada a la prensa, quedará para siempre en los anales de la historia diplomática porque cuando aquel le hizo saber que la Unión Europea no estaba muy de acuerdo con derrocar al gobierno de Víktor Yanukóvich la Nuland respondió con un seco “Fuck the European Union!” No está demás agregar que esta bella persona está casada con Robert Kagan, un ultraderechista autor de varios libros en donde exalta el Destino Manifiesto de Estados Unidos, defiende sin tapujos la ocupación israelí de Palestina y recrimina a los gobiernos europeos por su cobardía en acompañar a Estados Unidos en su cruzada civilizatoria universal. Todo queda en familia.

Por si lo anterior no fuera suficiente para disipar cualquier esperanza en relación al recambio presidencial en Estados Unidos termino con dos citas de un artículo que Joe Biden publicara en la revista Foreign Affairs.[i] Se titula “Por qué EEUU debe conducir nuevamente. Rescatando la política exterior después de Trump” y allí lanza un rabioso ataque en contra de Rusia y China. De la primera dice que la sociedad civil rusa resiste con valentía la opresión del “sistema autoritario y la cleptocracia de Vladimir Putin”. Sobre China, reafirma la necesidad de “endurecer nuestra política” hacia el gigante asiático. De lo contrario, asegura, China continuará “robando la tecnología y la propiedad intelectual” de nuestras empresas. [ii] 

Difícil que con personas como las que ha reclutado para los cargos clave de su administración y con una retórica como la que brota de su puño y letra el mundo pueda respirar tranquilo y confiar en que, ahora sin Trump, las tensiones del sistema internacional disminuirán significativamente.

[i] En Foreign Affairs, Marzo-Abril 2020, Volumen 99, Nº 2, pp. 64-76.

 [ii] El periodista Rick Gladstone, en un artículo publicado en el New York Times del 7 de noviembre de 2020, después de su artículo en Foreign Affairs, asegura que Biden se refirió a Xi Jinping como “un matón”. 

ATILIO BORON, para Pagina/12

Publicado el Miércoles, 20 Enero 2021 10:01 Escrito por

Nació en San Luis, fue a Dublin a estudiar inglés y terminó como actor en 'Vikingos' Fabricio Lucero es puntano, se recibió de abogado en Córdoba y viajó a Dublin a estudiar inglés. De paso hizo el casting con una foto casera y terminó como actor en la exitosa serie 'Vikingos'. Es el segundo argentino que, de casualidad, se convirtió en parte del elenco de esa saga épica.

"Yo soy fan de la serie. La veía con mi hermano y mis amigos también la veían así que no podían creer que estuviera ahí", cuenta Fabricio Lucero desde Australia. Tiene 27 años, nació en San Luis y es abogado. Pero el destino lo llevó a participar de los últimos capítulos de Vikingos, la serie que logró el fanatismo de millones de personas tanto en Argentina como en el mundo. La historia es de esas donde un hecho extraordinario le ocurre a alguien que cualquiera podría conocer. Y es que Fabricio no era actor ni nada por el estilo. "Todo se da porque me iba a Irlanda para estudiar inglés. Antes de viajar, busqué trabajos desde Argentina acordes a mi nivel de ese idioma. Justo vi que se filmaba allá Vikingos y que de vez en cuando necesitaban extras así que apliqué, fui al casting y quedé", explica a PERFIL .

¿Fue muy difícil el casting?

—Primero preparé una foto haciéndome el vikingo en la casa de un amigo que se llama Matías y que tiene arcos y flechas. Me acuerdo que estábamos tentados los dos haciendo las fotos. Con eso empecé la aplicación que era online. Pero te pedían todos los requisitos para trabajar en Irlanda, de lo contrario ni la miraban. Número de la seguridad social, cuenta de banco en el país y visa o pasaporte europeo. Una vez que tuve todos los requisitos ahí sí fui al casting. Me hicieron unas fotos y llené formularios con mis experiencias y habilidades.

¿Cómo fue ser parte de los últimos capítulos?

—En la serie estoy en la temporada seis parte B. Pero en realidad estuve en toda la temporada. Primero fui soldado ruso y después uno de los guardaespaldas del rey de Wessex. Ahí, como estaba al lado del rey, veía muchísimas escenas de cerca o iba a grabar días en que los extras éramos muy pocos. La experiencia fue increíble. Todo lo que es el maquillaje, los vestuarios, el set de filmación, los lugares que visitamos, como hacen los efectos especiales, todo. Me sorprendía mucho la cantidad de personas que hay detrás de cada escena. A veces se tardaban horas en filmar algo que después son segundos o un minuto de un episodio. Lo mismo con la gente de producción que de repente montaba un pueblo en medio de la nada de un día para otro. 

(Fuente www.perfil.com).

 

Publicado el Lunes, 18 Enero 2021 09:55 Escrito por

No es que vivamos en paz: por todos lados hay terrorismo y violencia en este tiempo de guerras y revoluciones, por todos lados se protesta y se reivindica: contra el imperialismo, contra el racismo y el patriarcado, por la diversidad sexual y los derechos de los animales y la naturaleza. Verdaderas y falsas revoluciones, para todos los gustos y colores. Pero la Buena y Vieja causa de la Revolución Mundial brilla por su ausencia.

¿Qué paso con la revolución mundial?

Y no es porque no se la nombre, bajo el eufemismo de “cambio de sistema”, en estos tiempos cuando volvemos a escuchar La Internacional y la Bella Ciao en muchos lados.

Publicado el Sábado, 16 Enero 2021 19:42 Escrito por
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