Viernes, 13 Diciembre 2019

En el día de ayer, el Senado de la Nación votó la ley de legalización de la interrupción voluntaria del embarazo. El máximo cuerpo legislativo se opuso al proyecto de despenalización. En las puertas, militantes de un sector y otro se manifestaron a favor o en contra de dicho proyecto. Unos eligieron el color verde y otros el celeste.

Algunos festejaron, otros se cargaron de frustración y enojo. Paciencia. Cuando la historia de la conquista de derechos se pone en marcha, es muy dificil que instituciones conservadoras puedan servir de dique de contensión de los derechos sociales por mucho tiempo.

Debemos entender que estas discusiones ponen sobre el imaginario social temáticas que son necesario discutir, ya que cruzan transversalmente los estratos sociales. Es importante destacar el rol de los partidos políticos. Ninguno pudo garantizar el alineamiento vertical de sus representantes y votar en consecuencia, excepto honrosas (y meritorias) excepciones. Al igual que en la cámara de diputados, los partidos políticos tuvieron que convivir con integrantes que votaban tanto afirmativa como negativamente. Se podría decir que se priorizó la convicción personal por sobre los mandatos políticos-partidarios. 

Otra cuestión positiva me parece importante recalcar: Nadie puede cuestionar ya el papel del movimiento feminista en la escena política actual. Todos los dirigentes y sectores con representación política deberán mirar y buscar encauzar esa gran marea de jóvenes mujeres que lograron instalar una discusión en toda la comunidad, que indudablemente necesita tener aún mayor representatividad institucional.

El rol de la Iglesia católica la pone en un lugar central en la que la milenaria institución parece no sentirse del todo cómoda. Tanto su accionar en las últimas épocas, sus dogmas y principalmente su financiamiento, están en boca de casi todos los ciudadanos. Haber manifestado su postura "Pro-Vida" de manera tan explícita seguramente va a traer a la larga más dolores de cabeza que satisfacciones, para una institución que en un mundo que avanza, parece poseer su mayor capital en el ala conservadora de la sociedad.

En cuando al papel de los senadores puntanos, tanto Adolfo Rodriguez Saá como Claudio Poggi coincidieron en el rechazo al Proyecto venido de diputados. La tercera en cuestión, estuvo ausente en la votación dejando entreveer que su voto no estaba en concordancia con llo expresado por sus colegas. Esta duda quedará en la memoria de todos. 

Quizás como ciudadanos de esta comunidad Mercedina, deberíamos exigir a nuestros representantes que manifiesten sus posturas al respecto de problemáticas tan sensibles como esta que motiva esta nota. No asistimos a demasiadas definiciones al respecto, solo la de algunos concejales, que manifestaron la misma en las sesiones del recinto. Pareciera que a otros estos temas espinosos y polémicos los asustan. No quieren quedar mal con nadie. No jugarse por nada. Ser especuladores y caminar por " la ancha avenida del medio". En una sociedad que avanza a pasos agigantados , día a día nos encontramos ante situaciones que nos exigen definiciones. Definiciones que la dirigencia política debe sar y actuar en consecuencia. Esta es la nueva exigencia de la sociedad, tratemos de estar a la altura o durmamos plácidamente bajo el manto del conservadurismo.

Publicado el Jueves, 09 Agosto 2018 19:10 Escrito por

El redactor estrella de Jorge Asis Digital, Oberdán Rocamora -alter ego del autor de Flores Robadas en los Jardines de Quilmes- asegura que la deriva triste del Tercer Gobierno Radical (en adelante el TGR) conduce a la Argentina directamente hacia el peronismo. Que debe ocuparse, otra vez, de las papas y del fuego.
Se impone atender la desarticulada actualidad de la congregación que supo ser un movimiento. En un lapso relativo, tiene que hacerse cargo.
El Peronismo Perdonable (en adelante el PP), que Mauricio Macri, El Ángel Exterminador, prefiere llamarlo “racional”, presenta distintas vertientes. Alejadas, todas, de la versión patológica que produjo el kirchnerismo. En especial en su último tramo, el cristinismo.
Es la movida que encarna La Doctora. Atrae también a peronistas incondicionales y dispersos, que se identifican con la sigla Unidad Ciudadana. Manera tardía del progresismo frepasista que supo ser cautivante en los noventa, con la referencia de Chacho Álvarez, Fatiga Moral. Que sobrevivió al colapso del Segundo Gobierno Radical. Y supo adaptarse, en los dos mil, con la protección inicial de Néstor, El Furia y luego de La Doctora. Hasta hoy.
La Doctora propone la renovación del frepasismo con peronistas que conviven con ramas de la izquierda en banda. Aportan confusión al “proyecto que bancan”.
Pero basta con el liderazgo de La Doctora. Asociada con personajes exactamente antagónicos, que sólo tienen en común la coincidencia de la jefatura.
Como Oscar Parrilli, El Incomparable Godfrey, el que se hizo progresista de grande, junto al banquero bolchevique, los psicobolches cordiales o revolucionarios, sin predicamento siquiera menor.
Con lineamientos estratégicos diseñados por Carlos Zannini, El Cenador, aceptado otra vez.
Las papas, el peronismo y el fuegoEl colapso del TGR admite la ociosa alternativa de estudiarlos. El denigrado peronismo resurge sin remedio. Los pirómanos deben transformarse con celeridad en bomberos voluntarios.
Para permitir, en cuatro o cinco años, después de otra frustración, las bases voluntarias del Cuarto Gobierno Radical.
“Sin novedad en el frente”, como titulaba Erich María Remarque.

Hambre de poder

El TGR busca las justificaciones del choque de su calesita en los factores externos.
El PP, en cambio, atribuye los inconvenientes para organizarse a la presencia inmanente de La Doctora. Divide el campo opositor y beneficia, sin quererlo, al TGR.
Los pretextos, como los lugares comunes, se acumulan. Como los postulantes que buscan su identidad en el distanciamiento con La Doctora.
Desde Pichetto hasta Urtubey. El abanico lo contiene a Uñac, a Manzur, a Perotti, difusamente a Schiaretti y De la Sota, a Solá y la Esfinge Lavagna.
Pero quien los aventaja por prepotencia de distrito, y extraña audacia para la decisión, es Sergio, el Titular de La Franja de Massa. Después de haber sido casi exterminado por el Ángel en 2015, logró sobrevivir en el bolillero, hasta transformarse en actor principal.
Inicialmente los PP se destacaron como dadores voluntarios de gobernabilidad. Y estaban convencidos, hasta diciembre de 2017, que el macrismo tenía escriturado el poder hasta 2027.
Pero se les pincharon los globos de la alegre insustancialidad. Y el bailecito de Gilda, junto al “¡se puede!”, iban pronto a desembarcar en la tonalidad del ridículo.
Las papas, el peronismo y el fuegoDe la perennidad artificial pasaban al olvido manso, a la resignación.
Los PP saben que, sin La Doctora, el armado está plagado de obstáculos. Pero saben que, con La Doctora, sólo pueden situarse bajo su mando.
O se alejan o la obedecen. Se limitan a complacerla con aplausos, o se aventuran en las anchoas del desierto.
Sin excepción, aunque no lo acepten, los PP acudirían, individualmente, a su llamado. Para alguna reunión discreta y secreta que siempre, con seguridad, va a trascender.
Pero “no es el tiempo todavía”.
Aparte, los postulantes del PP se inspiran en la noción ingrata del tiempismo.
Es el arte que controla el sentido de la oportunidad. Pero el tiempo, por lo general, a los tiempistas los pasa por encima. Porque no se atreven a exhibir siquiera el hambre de poder.
Es probable, incluso, que ni siquiera tengan hambre. Que tengan más ganas de ser candidatos a presidente, que presidentes.

Complicidad culposa

Dejar hacer, dejar pasar.
En pleno desbarranco, el TGR puede instalar que los grandes líderes mundiales apoyan a Mauricio Macri para que no vuelva el populismo. Es decir: el peronismo.
La incapacidad para la reacción hace que, aparte de Perdonables, estos peronistas sean culposos.
Como para no atreverse a demostrar que con un gobierno peronista los empresarios nunca dejaron de ganar dinero. Y que al capital se lo combate, apenas, desde la marchita.

Lo que aquí se identifica como populismo imprevisible son los últimos cuatro años de deriva de La Doctora. Entre 2011 y 2015. Desde el festival del “ir por todo” hasta la espantosa expropiación de YPF, Las papas, el peronismo y el fuegoo la bullanguera confrontación con los buitres, o la sobreactuada pelea con los grandes medios. Con el complemento de las cadenas nacionales permanentes entre los saltos de “los pibes para la liberación”. Los que asustaban mientras la economía exhibía los signos de agotamiento, como el modelo.
El problema reside en que la mayor parte de los PP fue cómplice, por inacción, de esa política. Se mantuvieron firmes hasta el último mes de 2015.
Urtubey había saltado unos pocos meses antes. Dos años antes, había saltado Sergio. Los dos de Córdoba -De la Sota y Schiaretti- estuvieron aceptablemente ausentes. Pero la mayor parte “bancó el proyecto”, o su falta. Convivió con el frepasismo tardío, en silencio.

Populistas malos

Saludablemente, sin vocación por la autocrítica, La Doctora calla. Aguanta la rutina de Comodoro Py. Espera la revaloración.
Enfrascada en una oposición categórica al Ángel Exterminador, que la prefiere como adversaria.
Como La Doctora, en su momento, lo prefería al Ángel.
El juego de la devolución de gentilezas encierra una oposición que la conduce al aislamiento. Y lo más grave, al error.
Pudo notarse en la sesión parlamentaria para tratar el acuerdo con el FMI. Permanecieron los diputados esclarecidos con una catarata de descalificaciones que sugerían la comprensión hacia el descalificado.
Tal vez La Doctora, y sus frepasistas tardíos, tienen que indagarse a fondo. Preguntarse qué quieren hacer con su fuerza política. Transformarse en un partido de izquierda testimonial, que asegura un estrellato universal, o ir por el poder.
Las papas, el peronismo y el fuegoDe preferirse la opción por el poder, los aislados vocacionales deben encarar otro desafío. Como atraer, otra vez, a los sectores medios. O esmerarse en la credibilidad de brindar alguna garantía al infeliz que desee invertir en la Argentina. Así sea, sobre todo, un argentino ejemplar. De los que la mantiene protegida afuera, y se oculta para ganar aquí en los recurrentes fondos de inversión. Para hacer negocios sin escrúpulos, como si aquí no pasara nada.
Lo cual es, después de todo, cierto. No pasa nada nuevo.
“Sin novedad en el frente”, sólo se renueva la ética circular del fracaso. Multiplicada por el fracaso de los presentables que vinieron para cambiar, pero sólo se cambiaron ellos.
Necesitan, acaso, sentirse desestabilizados para legitimarse ante la indiferencia de la historia.
El TGR hace desastrosos méritos para que lo derroquen. Pero ningún peronista debe tentarse con la atracción del vacío.
Se aproxima otro turno para los populistas malos.
Los que deben encargarse de sacar las papas. De extinguir -patrióticamente- el fuego.

Publicado el Jueves, 05 Julio 2018 19:35 Escrito por

Terminada la larga noche kirchnerista soñábamos con poder comprarnos iPhones pero resulta que antes tenemos que dejar de usar la calefacción. La utopía de Cambiemos es una curva social descendente que nos lleva de los subsidios artificiales a la pobreza sincerada pero digna de nuestros abuelos. Sólo falta la Ley de Residencia, la Liga Patriótica y las sociedades de beneficencia.

Publicado el Lunes, 26 Marzo 2018 06:39 Escrito por

Hablar con el corazón o con el bolsillo. La hiper de Alfonsín. Cavallo. Macri y Davos. El nuevo cepo que propone un economista oficialista.

Publicado el Viernes, 09 Marzo 2018 20:11 Escrito por
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