Lunes, 15 Octubre 2018

Arrepentirse” o marchar preso

“Hasta ahora el criterio que manejan el juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli en el expediente es que el que confiesa, se arrepiente y aporta algún dato que consideren relevante, sale en libertad. El que no habla, queda preso”, resumen Irina Hauser y Raúl Kollman en Página 12.

Ante esta extorsión organizada, que es seguida por los flashes de los fotógrafos y las cámaras de TV, se produce una lluvia de “arrepentidos que confiesan”, aunque sin autoincriminarse. En una investigación judicial seria es clave que se determine la correspondencia de esas confesiones con datos probatorios. Por ejemplo, en la investigación de Lava Jato en Brasil, que algunos comparan con lo que sucede en Argentina, las coimas de Odebrecht tienen números de cuenta, en Hong Kong, Suiza y otros destinos, con montos detallados.

Hasta ahora, nada de eso sucede en Argentina. La línea que va emergiendo de las “confesiones” alimenta un relato donde los empresarios pasan de la figura de cohecho que consiste en pagar sobornos (y que los incriminaría penalmente}, a la de víctimas que ceden ante la presión del gobierno de turno y aportan sumas millonarias para campañas.

Todo es un show donde habrá muchos detenidos, algunos finalmente sobreseídos y otros condenados basados en presunciones, en vendettas políticas o “convicciones íntimas” del juez, y donde finalmente la matriz mafiosa del sector quedará intacta, porque las reglas de juego seguirán siendo las mismas. Muchos ciudadanos “bienpensantes” creen que al fin la corrupción se está combatiendo con mano firme.

Pero un combate frontal contra la corrupción contiene una fórmula simple que no se plantea: la anulación del secreto bancario y de los paraísos fiscales, refugio y sostén estructural de los flujos de dinero sucio. Lo que tenemos hoy es simplemente circo para las masas.

 

Arrepentidos: el corazón del lawfare

Hace meses, ante acusaciones sobre el pago de sobreprecios en algunas adjudicaciones de obras públicas, Cristina Fernández presentó un proyecto para que el Parlamento haga una auditoría de toda la obra pública de su gobierno. El proyecto fue naturalmente desoído, porque las empresas de la familia presidencial son las principales contratistas del Estado en la Argentina. Una investigación global la pondría a la cabeza de los beneficiarios del sistema.

Nada es más saludable para la economía de un país que un saneamiento de la forma en que el Estado adjudica la obra pública, un proceso plagado en todas partes de corrupción, retornos de favores, cartelización y maniobras oligopólicas. El tema es complejo, pero posible. Sin embargo, para hacerle justicia, hay que poner la lupa sobre toda la compleja trama de relaciones entre las empresas y áreas de gobierno, y reconocer que se trata de un fenómeno sistémico que no se puede investigar a partir de “filtraciones”, delaciones cruzadas y “arrepentidos”, ya que esto implica darle vía libre al juego sucio de los más inescrupulosos, creando una industria de arrepentidos y testigos falsos que nos aleja antes que acercarnos a la verdad.

La figura del arrepentido “siempre premia al más perverso”, considera el penalista Eugenio Raúl Zaffaroni. “El arrepentido es una figura que proviene de la época inquisitorial, de la época pre moderna. No es un arrepentido, es un caradura, un delincuente que se encuentra involucrado en una causa y pelea para llevarla lo más livianamente posible”.

La figura del arrepentido es el corazón del lawfare. Por caso, el ex presidente Lula, centro de la vida política de Brasil, está preso por las “confesiones” de un arrepentido, nunca comprobadas con otras evidencias.

La mayoría de estos casos de “combate a la corrupción” -el encarcelamiento del ex vicepresidente argentino Amado Boudou, de la dirigente social Milagro Sala y otros muchos ejemplos- no resistirían la prueba de un tribunal imparcial que analizara las pruebas contemplando las garantías que siglos de evolución del Derecho han consagrado como regla.

En el futuro se reconocerá que -con todas sus culpas y pecados personales- fueron víctimas de una coordinada operación política para incinerarlos en la hoguera de la Santa Inquisición Mediática, mientras ocurre un acelerado proceso de recolonización de nuestros países. Urge un despertar masivo para detener este retroceso hacia la prehistoria.

 

Publicado el Martes, 14 Agosto 2018 21:23 Escrito por

Los cuadernos del chofer Centeno en Argentina son otro capítulo del show de “filtraciones” y “arrepentidos” que envilece la esencia del Estado de Derecho. Por qué la causa distrae a las audiencias con un falso combate a la corrupción, mientras ocurren acelerados procesos de recolonización.

 

La administración colonial de Mauricio Macri en Argentina ha desatado una nueva oleada de detenciones en base a otra megacausa judicial especialmente diseñada para su impacto mediático: los cuadernos del chofer Centeno. El relato sostiene que el chofer de un funcionario kirchnerista de segunda línea anotó pacientemente durante una década en 10 cuadernos los recorridos que hacía su jefe recogiendo sobornos de grandes empresas y entregando lo recaudado en distintos circuitos del poder político.

La causa es débil desde el principio: el chofer Centeno tiene antecedentes penales, fue denunciado por su propia esposa como extorsionador, y su credibilidad sería escasa para cualquier tribunal imparcial. Por otro lado -y esto es más grave- los cuadernos ya no existen: Centeno dijo haberlos quemado. De ellos solo quedan unas fotocopias no peritables, que llegaron a manos de dos periodistas del diario oficialista La Nación, que impulsaron la denuncia.

El procedimiento judicial correspondiente sería secuestrar esa evidencia, tomarle la declaración al chofer Centeno e investigar si los datos recogidos en los cuadernos tienen validez, y luego en todo caso citar a declarar u ordenar detenciones.

Es fácil conjeturar que se trata de cuadernos apócrifos. La calidad literaria de los escritos del chofer -repletos de detalles, comentarios y anécdotas que alimentan desde hace días la comidilla de la Santa Inquisición Mediática- no se corresponden con la escasa fluidez verbal de su presunto autor. Además, sólo un funcionario judicial despistado puede no considerar que en la sociedad actual abundan las conspiraciones y los armados de causas.

Sin embargo, el procedimiento judicial es el inverso: se procede de inmediato a ordenar decenas de detenciones y comparecencias, tanto de funcionarios aludidos como de grandes empresarios, que inician otro capítulo indecente de la crónica cacería de brujas. Los altos empresarios detenidos son liberados en pocas horas, si “colaboran” y “confiesan”.

Publicado originalmente en Diario de Vallarta:https://diariodevallarta.com/industria-del-arrepentido-lawfare/

Publicado el Domingo, 12 Agosto 2018 14:29 Escrito por

En el día de ayer, el Senado de la Nación votó la ley de legalización de la interrupción voluntaria del embarazo. El máximo cuerpo legislativo se opuso al proyecto de despenalización. En las puertas, militantes de un sector y otro se manifestaron a favor o en contra de dicho proyecto. Unos eligieron el color verde y otros el celeste.

Algunos festejaron, otros se cargaron de frustración y enojo. Paciencia. Cuando la historia de la conquista de derechos se pone en marcha, es muy dificil que instituciones conservadoras puedan servir de dique de contensión de los derechos sociales por mucho tiempo.

Debemos entender que estas discusiones ponen sobre el imaginario social temáticas que son necesario discutir, ya que cruzan transversalmente los estratos sociales. Es importante destacar el rol de los partidos políticos. Ninguno pudo garantizar el alineamiento vertical de sus representantes y votar en consecuencia, excepto honrosas (y meritorias) excepciones. Al igual que en la cámara de diputados, los partidos políticos tuvieron que convivir con integrantes que votaban tanto afirmativa como negativamente. Se podría decir que se priorizó la convicción personal por sobre los mandatos políticos-partidarios. 

Otra cuestión positiva me parece importante recalcar: Nadie puede cuestionar ya el papel del movimiento feminista en la escena política actual. Todos los dirigentes y sectores con representación política deberán mirar y buscar encauzar esa gran marea de jóvenes mujeres que lograron instalar una discusión en toda la comunidad, que indudablemente necesita tener aún mayor representatividad institucional.

El rol de la Iglesia católica la pone en un lugar central en la que la milenaria institución parece no sentirse del todo cómoda. Tanto su accionar en las últimas épocas, sus dogmas y principalmente su financiamiento, están en boca de casi todos los ciudadanos. Haber manifestado su postura "Pro-Vida" de manera tan explícita seguramente va a traer a la larga más dolores de cabeza que satisfacciones, para una institución que en un mundo que avanza, parece poseer su mayor capital en el ala conservadora de la sociedad.

En cuando al papel de los senadores puntanos, tanto Adolfo Rodriguez Saá como Claudio Poggi coincidieron en el rechazo al Proyecto venido de diputados. La tercera en cuestión, estuvo ausente en la votación dejando entreveer que su voto no estaba en concordancia con llo expresado por sus colegas. Esta duda quedará en la memoria de todos. 

Quizás como ciudadanos de esta comunidad Mercedina, deberíamos exigir a nuestros representantes que manifiesten sus posturas al respecto de problemáticas tan sensibles como esta que motiva esta nota. No asistimos a demasiadas definiciones al respecto, solo la de algunos concejales, que manifestaron la misma en las sesiones del recinto. Pareciera que a otros estos temas espinosos y polémicos los asustan. No quieren quedar mal con nadie. No jugarse por nada. Ser especuladores y caminar por " la ancha avenida del medio". En una sociedad que avanza a pasos agigantados , día a día nos encontramos ante situaciones que nos exigen definiciones. Definiciones que la dirigencia política debe sar y actuar en consecuencia. Esta es la nueva exigencia de la sociedad, tratemos de estar a la altura o durmamos plácidamente bajo el manto del conservadurismo.

Publicado el Jueves, 09 Agosto 2018 19:10 Escrito por

El redactor estrella de Jorge Asis Digital, Oberdán Rocamora -alter ego del autor de Flores Robadas en los Jardines de Quilmes- asegura que la deriva triste del Tercer Gobierno Radical (en adelante el TGR) conduce a la Argentina directamente hacia el peronismo. Que debe ocuparse, otra vez, de las papas y del fuego.
Se impone atender la desarticulada actualidad de la congregación que supo ser un movimiento. En un lapso relativo, tiene que hacerse cargo.
El Peronismo Perdonable (en adelante el PP), que Mauricio Macri, El Ángel Exterminador, prefiere llamarlo “racional”, presenta distintas vertientes. Alejadas, todas, de la versión patológica que produjo el kirchnerismo. En especial en su último tramo, el cristinismo.
Es la movida que encarna La Doctora. Atrae también a peronistas incondicionales y dispersos, que se identifican con la sigla Unidad Ciudadana. Manera tardía del progresismo frepasista que supo ser cautivante en los noventa, con la referencia de Chacho Álvarez, Fatiga Moral. Que sobrevivió al colapso del Segundo Gobierno Radical. Y supo adaptarse, en los dos mil, con la protección inicial de Néstor, El Furia y luego de La Doctora. Hasta hoy.
La Doctora propone la renovación del frepasismo con peronistas que conviven con ramas de la izquierda en banda. Aportan confusión al “proyecto que bancan”.
Pero basta con el liderazgo de La Doctora. Asociada con personajes exactamente antagónicos, que sólo tienen en común la coincidencia de la jefatura.
Como Oscar Parrilli, El Incomparable Godfrey, el que se hizo progresista de grande, junto al banquero bolchevique, los psicobolches cordiales o revolucionarios, sin predicamento siquiera menor.
Con lineamientos estratégicos diseñados por Carlos Zannini, El Cenador, aceptado otra vez.
Las papas, el peronismo y el fuegoEl colapso del TGR admite la ociosa alternativa de estudiarlos. El denigrado peronismo resurge sin remedio. Los pirómanos deben transformarse con celeridad en bomberos voluntarios.
Para permitir, en cuatro o cinco años, después de otra frustración, las bases voluntarias del Cuarto Gobierno Radical.
“Sin novedad en el frente”, como titulaba Erich María Remarque.

Hambre de poder

El TGR busca las justificaciones del choque de su calesita en los factores externos.
El PP, en cambio, atribuye los inconvenientes para organizarse a la presencia inmanente de La Doctora. Divide el campo opositor y beneficia, sin quererlo, al TGR.
Los pretextos, como los lugares comunes, se acumulan. Como los postulantes que buscan su identidad en el distanciamiento con La Doctora.
Desde Pichetto hasta Urtubey. El abanico lo contiene a Uñac, a Manzur, a Perotti, difusamente a Schiaretti y De la Sota, a Solá y la Esfinge Lavagna.
Pero quien los aventaja por prepotencia de distrito, y extraña audacia para la decisión, es Sergio, el Titular de La Franja de Massa. Después de haber sido casi exterminado por el Ángel en 2015, logró sobrevivir en el bolillero, hasta transformarse en actor principal.
Inicialmente los PP se destacaron como dadores voluntarios de gobernabilidad. Y estaban convencidos, hasta diciembre de 2017, que el macrismo tenía escriturado el poder hasta 2027.
Pero se les pincharon los globos de la alegre insustancialidad. Y el bailecito de Gilda, junto al “¡se puede!”, iban pronto a desembarcar en la tonalidad del ridículo.
Las papas, el peronismo y el fuegoDe la perennidad artificial pasaban al olvido manso, a la resignación.
Los PP saben que, sin La Doctora, el armado está plagado de obstáculos. Pero saben que, con La Doctora, sólo pueden situarse bajo su mando.
O se alejan o la obedecen. Se limitan a complacerla con aplausos, o se aventuran en las anchoas del desierto.
Sin excepción, aunque no lo acepten, los PP acudirían, individualmente, a su llamado. Para alguna reunión discreta y secreta que siempre, con seguridad, va a trascender.
Pero “no es el tiempo todavía”.
Aparte, los postulantes del PP se inspiran en la noción ingrata del tiempismo.
Es el arte que controla el sentido de la oportunidad. Pero el tiempo, por lo general, a los tiempistas los pasa por encima. Porque no se atreven a exhibir siquiera el hambre de poder.
Es probable, incluso, que ni siquiera tengan hambre. Que tengan más ganas de ser candidatos a presidente, que presidentes.

Complicidad culposa

Dejar hacer, dejar pasar.
En pleno desbarranco, el TGR puede instalar que los grandes líderes mundiales apoyan a Mauricio Macri para que no vuelva el populismo. Es decir: el peronismo.
La incapacidad para la reacción hace que, aparte de Perdonables, estos peronistas sean culposos.
Como para no atreverse a demostrar que con un gobierno peronista los empresarios nunca dejaron de ganar dinero. Y que al capital se lo combate, apenas, desde la marchita.

Lo que aquí se identifica como populismo imprevisible son los últimos cuatro años de deriva de La Doctora. Entre 2011 y 2015. Desde el festival del “ir por todo” hasta la espantosa expropiación de YPF, Las papas, el peronismo y el fuegoo la bullanguera confrontación con los buitres, o la sobreactuada pelea con los grandes medios. Con el complemento de las cadenas nacionales permanentes entre los saltos de “los pibes para la liberación”. Los que asustaban mientras la economía exhibía los signos de agotamiento, como el modelo.
El problema reside en que la mayor parte de los PP fue cómplice, por inacción, de esa política. Se mantuvieron firmes hasta el último mes de 2015.
Urtubey había saltado unos pocos meses antes. Dos años antes, había saltado Sergio. Los dos de Córdoba -De la Sota y Schiaretti- estuvieron aceptablemente ausentes. Pero la mayor parte “bancó el proyecto”, o su falta. Convivió con el frepasismo tardío, en silencio.

Populistas malos

Saludablemente, sin vocación por la autocrítica, La Doctora calla. Aguanta la rutina de Comodoro Py. Espera la revaloración.
Enfrascada en una oposición categórica al Ángel Exterminador, que la prefiere como adversaria.
Como La Doctora, en su momento, lo prefería al Ángel.
El juego de la devolución de gentilezas encierra una oposición que la conduce al aislamiento. Y lo más grave, al error.
Pudo notarse en la sesión parlamentaria para tratar el acuerdo con el FMI. Permanecieron los diputados esclarecidos con una catarata de descalificaciones que sugerían la comprensión hacia el descalificado.
Tal vez La Doctora, y sus frepasistas tardíos, tienen que indagarse a fondo. Preguntarse qué quieren hacer con su fuerza política. Transformarse en un partido de izquierda testimonial, que asegura un estrellato universal, o ir por el poder.
Las papas, el peronismo y el fuegoDe preferirse la opción por el poder, los aislados vocacionales deben encarar otro desafío. Como atraer, otra vez, a los sectores medios. O esmerarse en la credibilidad de brindar alguna garantía al infeliz que desee invertir en la Argentina. Así sea, sobre todo, un argentino ejemplar. De los que la mantiene protegida afuera, y se oculta para ganar aquí en los recurrentes fondos de inversión. Para hacer negocios sin escrúpulos, como si aquí no pasara nada.
Lo cual es, después de todo, cierto. No pasa nada nuevo.
“Sin novedad en el frente”, sólo se renueva la ética circular del fracaso. Multiplicada por el fracaso de los presentables que vinieron para cambiar, pero sólo se cambiaron ellos.
Necesitan, acaso, sentirse desestabilizados para legitimarse ante la indiferencia de la historia.
El TGR hace desastrosos méritos para que lo derroquen. Pero ningún peronista debe tentarse con la atracción del vacío.
Se aproxima otro turno para los populistas malos.
Los que deben encargarse de sacar las papas. De extinguir -patrióticamente- el fuego.

Publicado el Jueves, 05 Julio 2018 19:35 Escrito por
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