Martes, 07 Julio 2020

Crisis

El contexto global de la pandemia es el de la continuidad de la mayor crisis de la historia del capitalismo. Pone al desnudo las relaciones de producción y compromete las relaciones entre trabajo y capital. En ella perduran aspectos financieros, energéticos, culturales y económicos. Sus manifestaciones emergen en términos humanitarios, ambientales y alimentarios. Constituyen una gran y única crisis, sobredeterminante: la crisis civilizatoria del capitalismo, un proceso en el cual el sistema, aunque busque disimularlo enfrenta una vasta decadencia. Esta crisis es fundamentalmente política en el sentido más hondo de su expresión: están en juego tanto nuestra condición humana como la tierra y el mundo que habitamos, y exige los mayores esfuerzos teóricos y políticos por comprender la naturaleza de lo que acontece y esbozar estrategias para el mundo que viene. Sin dudas, la preocupación por la preservación de la vida y el cuidado del mundo común son los dos grandes temas que recorren la historia de la humanidad desde sus comienzos. Los derechos y las libertades que los seres humanos hemos alcanzado son obra de la política: de las luchas políticas y sociales que hombres, mujeres y subjetividades diversas hemos llevado adelante a lo largo de la historia. Desde fines de los años 70 y comienzos de los 80, el neoliberalismo se ha instalado como recomposición de un modelo consensual societario y de organización del poder. Y bajo formas más o menos violentas minó todo proyecto social alternativo. Creemos necesario y urgente abrir entonces un espacio de discusión democrática sobre los grandes dramas que atraviesan la Argentina: la cuestión de la deuda; la precarización laboral, el futuro del trabajo y de los y las trabajadoras; los modos de producción y consumo dominante; la necesidad de constitución de un sistema de bienes comunes; la educación pública, las ciencias y las artes; las desigualdades de clase, raza, etnia, género, geográficas, entre otras.

Nuestro nombre, Comuna Argentina, ligazón entre la sociedad civil, el ala del conflicto, y el Estado. Una construcción social-corporal de conocimientos teóricos y prácticos, experiencias comunes, de invención, de afectos y de acción social. Espacio de reflexión, debate y organización del actor social popular, sujeto que sintetiza la energía capaz de declinar la dominación retrógrada del orden neoliberal y postular un nuevo orden social alternativo.

Imaginación democrática.

Necesitamos una nueva imaginación democrática, que será teoría y movimiento. Sostenemos los valores de la democracia en tanto poder del pueblo. Por eso decimos que democracia y neoliberalismo son incompatibles. Porque son, precisamente, los valores, culturas, instituciones y prácticas democráticas las que están siendo destruidas por la neoliberalización del mundo que convierte todos los ámbitos de la vida en mercancía. El capitalismo es desigualdad, desesperación, hambre, explotación y muerte. Expresiones verificables en la vida material del ser. Por eso instamos a una mayor democratización, que es una radicalización de la democracia. Democracia radical significa igualdad, libertad, felicidad, relaciones armónicas con la naturaleza y la comunidad, el quiebre definitivo de las explotaciones. Por eso apelamos a una profundización de la democracia. En la democracia radical el pueblo participa, administra, decide, encuentra su praxis correspondiente, y en clases sociales convergentes en un conjunto social abigarrado y plural el elemento activo de su emancipación. Abogamos por una democracia libertaria, social, plebeya, plurinacional, republicana, hospitalaria, plural, feminista y antipatriarcal. Contra el “discurso neoliberal” que reserva la política a la clase dominante, democracia es la forma de sociedad en la que cualquiera puede hacer política y elegir libremente su forma de vida, y en la que los referentes sociales surgen desde una raíz popular, emergentes de luchas sociales y de resistencias a la injusticia. Cualquiera es más un conjunto social con conciencia que un mero individuo: una fuerza dinámica de transformación social, atravesado por las borrascas de la historia popular, atento a las diversidades genéricas, habitado por las enseñanzas de los feminismos y los movimientos sociales, que ha hecho propias las formas descolonizadoras, antirraciales y antiesclavistas, que sabe de los cuidados necesarios para la ecología, que recuerda palmariamente que habitamos un continente que es también indígena y campesino, signo de Nuestra América mestiza. Un conjunto social que haga valer sus intereses comunes y en el cual se pueda sintetizar la sociedad civil de la época post pandémica. Momento de síntesis de las grandes mayorías, que se mueve en el interés y el deseo de las grandes mayorías. Llamamos a la constitución de un “nuevo bloque histórico” en la lucha por la democracia como autogobierno del pueblo.

Estado

Es tarea democrática la reconstrucción del Estado y la nación sobre la base de un nuevo humanismo crítico. Se precisa un nuevo Estado que no puede ser sin una “nueva teoría del Estado”. Que pueda recuperar su autonomía ante poderes económicos y políticos que –tal como aconteció con el gobierno de la Alianza Cambiemos– buscan colonizarlo e instrumentalizarlo en tanto gestor de sus intereses. Con capacidad de intervención en el cuidado y preservación de la vida de todos los seres que lo componen, pero también que pueda ser atravesado por las fuerzas más vitales y democráticas de la sociedad. Esto es: un Estado que pueda devenir plebeyo. Su fuerza deberá corresponderse necesariamente con una nueva energía popular, aplicada menos a la salvación de los bancos, de las grandes empresas nacionales –pero de características transnacionales–, y al fortalecimiento de su poder de control que a una expansión e intensificación de lo público. Esa energía vitalista, creemos, debe expresarse en la justa ponderación de los bienes sociales. El nuevo Estado nace de la imaginación crítica de la comprensión capitalista de la vida para apelar a una refundación de nuevas formas de vida libres e igualitarias. Es en la comunalidad de los bienes, cuando son sociales, el lugar donde se sostiene la libre-igualdad.

Economía

Frente al falso dilema “vida” o “economía”, planteado por los representantes del poder económico concentrado y del pensamiento neoliberal, surge la necesidad vital de transformar el modo de organización de la economía, que es un modo de organizar la riqueza siempre común que produce toda sociedad y de la cual depende. El capitalismo es una máquina de guerra que funciona a través de la explotación, la desposesión y la concentración de la riqueza en pocas manos, sustrayendo tierras, bienes, conocimientos, vidas y cuerpos, al mismo tiempo que produce otros cuerpos abyectos, vidas y formas de vida desechables. Una economía igualitaria no será una economía de la escasez sino una economía de la abundancia, vitalista, tal como ha quedado plasmado en las más altas expresiones de la crítica de la economía política. El orden neoliberal se despliega como gestión de la escasez y la miseria planificada, puesto que arroja a tres cuartas partes de la población mundial a condiciones de precariedad absoluta. Aún no sabemos el nombre que deberá tener esa “nueva economía”: economía social, solidaria, humanista o de bienes comunes son, sin dudas, algunos de los nombres que deberán surgir de una gran conversación colectiva. Pero seguro no deberá ser ya una economía de explotación y dominio al servicio del gran capital, sino una economía al servicio de la vida, de la sociedad y de la nación. Valorizante de los bienes sociales/comunes indispensables para crear vida humana. Contraria a la economía política neoliberal y a sus ilusiones de armonía entre los agentes económicos. Contraria a la sociedad como sociedad de meros comerciantes. Una economía que pueda concebir la salud, la educación (funcional al sistema capitalista y paradójicamente capaz de formar sujetos críticos respecto de ese mismo sistema), el trabajo digno, el hábitat y la vivienda, los bienes culturales, la alimentación y el cuidado de la naturaleza como derechos humanos fundamentales.

Patria grande

Argentina es un país en disputa. Entre una clase dominante carente de proyecto nacional para las grandes mayorías, pero con capacidad de interpelación político-comunicacional y apoyo de los países centrales; y un bloque social heterogéneo que aún debe configurarse como bloque político con un proyecto cultural verdaderamente democrático. En términos generales, las élites latinoamericanas se han distraído respecto de ese rumbo histórico vigente entre la segunda posguerra y la década de 1970, que sintetizaba una aspiración de desarrollo, autonomía y progreso. Han declinado también una lectura propia del orden mundial, de sus propios intereses y naturalizaron la colonización intelectual de los Estados Unidos con sus fundaciones, ONGs y tanques de pensamiento. A la dependencia de nuestra región se le sumó la super-dependencia financiera y la abdicación ideológica del alto empresariado “latinoamericano” frente a la globalización neoliberal. El proceso de deterioro cultural de Brasil y la extranjerización/reprimarización de su economía son un síntoma del estado de postración de nuestra región y del grado de derrota estratégica de la burguesía latinoamericana, subordinada culturalmente a los lineamientos del orden global. Brasil sintetiza el fracaso de la modernidad capitalista latinoamericana y marca un cierre de época. De forma sistemática, la globalización neoliberal concentra la riqueza en reducidos estratos de la población mundial. Complementariamente, produce frustraciones y tensiones para las grandes mayorías populares. Su operatoria tiende a desarticular las características de nuestras sociedades: los logros en materia de cohesión social, las capacidades inmanentes para imaginar un futuro atractivo, los saberes productivos y tecnológicos, los poderes de un Estado con sus herramientas de intervención y regulación. La inserción latinoamericana –fallida– en el proceso de globalización degradó a las clases populares y alienó cultural y socialmente a las clases medias. La falta de compromiso con el destino nacional de la elite económica y social permeó también a sectores medios subordinados ideológicamente. El límite del proyecto de la derecha es la incapacidad del empresariado local para sostener un proyecto democrático y de inclusión. El neoliberalismo vernáculo ha demostrado ser incapaz de concretar políticamente lo que ofrece como discurso (con el cual seduce a vastos sectores). Frente a esta escena, la nueva imaginación democrática debe concentrar su energía para elaborar una situación inaugural: el proyecto emancipatorio de la Patria Grande. Fuerza latente que tiene la capacidad de consolidarse, apelando a un pensamiento rigurosamente alternativo al orden dominante, con organización intelectual, política y comunicacional, por medio de la elaboración de un discurso público que sea expresión de clases convergentes en un conjunto social abigarrado.

Libertad

La cuarentena no es solo una de las formas de las políticas sociales de urgencia. Es una forma de resguardar la libertad sustantiva en nombre de restringir provisoriamente los movimientos que ahora conducen al contagio y pueden provocar la muerte. Por lo tanto, la libertad no solo consiste en la superficie de nuestros movimientos puestos en peligro por el solo hecho de que se realicen, sino de no hacerlos para resguardar nuestra propia libertad y la de los otros. Es la libertad comunitaria que limita por libre decisión una parte de sus movimientos para resguardar la libertad esencial de vida completa de un vasto conjunto humano. La arcaica forma del pensamiento interpreta la libertad como si fuera una cápsula privativa adquirida como un privilegio que desconocemos, pero que al serlo, restringe libertades concretas de una parte sensible del resto de la población. Quieren hacer añicos la cuarentena llamando a una productividad que no es otra cosa que la libertad de mercado que desequilibra todo el resto de las libertades, jerarquizándolas para unos y reduciéndolas para la mayoría. Lo que implica una grave decisión de desconocer las inevitables medidas de aislamiento en ámbitos poblacionales muy expuestos al contagio. Las personas libres somos las que reconocemos esta paradoja, se evita la circulación contaminante que no es libertad sino su pérdida futura, para proteger la vida que es el basamento efectivo de toda libertad autoconsciente y de toda plenitud circulatoria futura. Los factores de poder dominante que atacan la decisión de la cuarentena desde una suerte de libertad enclaustrada, ciegamente movidos por un drama universal que no comprenden, no saben que la libertad primera es la que parte de pensar la vida no como una inversión probabilística de los muertos que ya estarían contemplados en la cuota estadística que tienen en mente las grandes corporaciones financieras. Son quienes alegan la vuelta de una economía compulsiva que siempre tuvo en claro que debía presupuestar previamente las muertes necesarias que las estadísticas empresariales dictaminaban como imprescindibles para poner en marcha los sistemas productivistas de la racionalidad instrumental. La cuarentena, en cambio, está regulada y pensada como forma de despejar los oscuros obstáculos que hay ahora sobre nuestras vidas y por lo tanto sobre nuestra libertad. Es la única forma de impedir sin sofismas un desmoronamiento del trabajo, lo que nunca ellos protegieron y los que con sus maniobras corporativas en realidad siempre lo coartaron o despreciaron. Las desiguales condiciones de existencia material precisan un Estado activo en el cuidado de los sectores precarizados. Frente a esto es prioritario avanzar en un sistema impositivo más progresivo y en una más justa distribución de la riqueza. Libertad sin igualdad es dominación.

Latinoamericanismo

Los grandes momentos en la construcción del pensamiento social crítico latinoamericano –la teoría de la dependencia, la filosofía de la liberación, la pedagogía del oprimido, la investigación acción participativa, la teología de la liberación, el indigenismo, la negritud, la experiencia del grupo Comuna en Bolivia– expresan su potencia y también sus límites frente a las actuales circunstancias. Por eso convocamos a un “Nuevo latinoamericanismo” que recupere las mejores expresiones culturales, estéticas, filosóficas, económicas, científicas y tecnológicas de Nuestra América, como así también la de nuestras grandes tradiciones políticas y de luchas populares: indígenas, democrático-liberales, socialistas, nacional-populares, feministas, ambientalistas y las de un sindicalismo de base y democrático. Decir Nuestra América es nombrar también una nueva forma del internacionalismo, entendido como espacio de diálogo e integración entre los distintos movimientos y fuerzas del mundo que hablan la lengua común de la emancipación. América Latina es hoy un territorio de/en disputa: la vuelta de golpes de Estado, la presencia de derechas falsamente democráticas y el surgimiento de neofascismos han puesto a la región en uno de los momentos más dramáticos de su historia. Pero en nosotros habita una experiencia: la de América Latina de comienzos de siglo XXI convertida en un riquísimo laboratorio de experimentación democrática. Reivindicamos los gobiernos populares que han generado una serie de transformaciones fundamentales. Esas experiencias, unidas a la resistencia al neoliberalismo, constituyen el horizonte de nuestras luchas futuras. Imaginación democrática latinoamericana, en cada latitud del continente, significa establecer alianzas estratégicas en contra de la reacción conservadora y en favor de una democracia –más intensa y más extensa– con organizaciones sociales, políticas, culturales, gremiales, hermanas de espíritu igualitario.

Chispa

Las revoluciones pertenecen a la historia y al presente de lucha de los pueblos. Nos reconocemos herederos de los grandes movimientos populares cuyas ideas de “libertad”, “igualdad”, “fraternidad”, “solidaridad”, “emancipación”, “liberación” “justicia social” nos constituyen en tanto sujetos políticos. Hacemos propias las luchas antipatriarcales y la necesidad del cuidado del ambiente, que urgen en nuestro tiempo y marcan el signo de los movimientos populares contemporáneos. Las condiciones para la transformación del mundo en un sentido democrático radican, por un lado, en la conformación de una razón crítica de todas y cada una de las formas de dominación y explotación (comenzando por el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado); por otro, en la constitución de un sujeto político colectivo necesariamente heterogéneo y plural para que pueda llevar adelante esas transformaciones necesarias. Son tiempos difíciles, y aun así, promisorios: nos enfrentamos a nuevos peligros que son nuevas dominaciones; pero también sabemos que surgirán nuevas luchas. Algunas las impulsaremos, otras las acompañaremos. Asumimos el desafío de la unidad en la diversidad y de la reflexión colectiva. Por eso convocamos a quienes nos sentimos parte del Frente de Todxs, como a todas las fuerzas democráticas y populares, a trabajar por la construcción de un gran movimiento por la democratización de nuestras naciones. Estamos ante “nuevos tiempos”, su devenir dependerá de nuestra capacidad de encontrar nuevas formas de imaginación democrática: actos creativos desatados de una voluntad masiva de lucha y de la racionalidad reflexiva.

Comuna Argentina

Nuestro nombre. Ligazón entre la sociedad civil, el ala del conflicto, y el Estado. Una construcción social-corporal de conocimientos teóricos y prácticos, experiencias comunes, de invención, de afectos y de acción social. Espacio de reflexión, debate y organización del actor social popular, sujeto que sintetiza la energía capaz de declinar la dominación retrógrada del orden neoliberal y postular un nuevo orden social alternativo.

Firmas: Dora Barrancos, Jorge Alemán, Mercedes Barros, Ricardo Aronskind, Patricia Berrotarán, Alejandro Auat, Paula Biglieri, Luis Blengino, Ivana Brighenti, Atilio Borón, Luciana Cadahia, Rocco Carbone, Stella Calloni, Diego Conno, María Cintia Caram, Américo Cristófalo, Sandra Carli, Alejandro De Lorenzi, Alberto Filippi, Tania Caputo, Ricardo Forster, Silvana Carozzi, Juan José Giani, Virginia Carranza, Jorge Gigenas, María José Cisneros Torres, Horacio González, Gloria De La Vega, José Jatuff, Gloria Elias, Noé Jitrik, Patricia Funes, Alejandro Kaufman, Nuria Giniger, Alberto Kornblihtt, Julieta Grinspan, Germán Lima Quintana, Carolina Guevara, Oscar Madoery, Liliana Herrero, Fortunato Mallimaci, Federico Montero, Yanina Jotayan, Federico Ovejero, Ángela Lerena, Adrián Paenza, Dolores Marcos, Rafael Paz, Alexia Massholder, Víctor Penchaszadeh, Araceli Matus, Germán Pérez, María Cecilia Míguez, Christian Poli, Silvia Morón, Hernán Randi, Natalia Ortiz Maldonado, Mario Rapoport, María Inés Peralta, Guillermo Ricca, Gloria Perelló, Luis Rodeiro, Romina Pereyra, Marcelo F. Rodríguez, Ana María Ramb, Gustavo Ruggiero, Mariana Szretter, Alejandro Ruidrejo, Mariana Vázquez, Raúl Serrano, Cinthia Wanschelbaum, Diego Tatián, Sebastián Torres, Gastón Varesi, Guillermo Vega, Carlos Vilas, Raúl Zaffaroni.

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Publicado el Lunes, 08 Junio 2020 08:28 Escrito por

Si hay una jornada que unifica a los pueblos del mundo es el 1° de mayo, Día Internacional de las y los Trabajadores. La fecha suele servir para visibilizar los reclamos con movilizaciones y actos en toda la región. Este año, por razones obvias, tuvo características inéditas: sin concentraciones callejeras y en medio de una situación más que compleja, con miles de despidos, suspensiones y la economía informal prácticamente paralizada.

En América Latina, alrededor del 50% de los trabajadores se emplean en el sector informal y una de cada cinco personas vive en un asentamiento urbano precario donde sus derechos son vulnerados diariamente. Este presente oscuro, no obstante, habilita el sueño de que “Así como América Latina fue laboratorio del neoliberalismo en la década de 1990, y luego fue cuna de un ciclo de luchas y resistencias, hoy tiene el desafío de marcar un nuevo “sur” para que los acuerdos que se establezcan postpandemia pongan la vida digna en primer plano”, como dice la periodista Carina López Monja en “El Rol de la economía popular en tiempos de coronavirus”.

Entre quienes mantienen cierta estabilidad laboral y en el “marco de la situación excepcional provocada por la expansión de la pandemia(...) la docencia latinoamericana, ratificó su compromiso inclaudicable a seguir garantizando el derecho social a la educación” asegura Hugo Yasky. Son tiempos excepcionales en los que se trabaja de maneras inusuales, con sobrecarga y desafíos que son amenaza y oportunidad. Hace bastante que el territorio de la “Educación Pública está en disputa, entre la mayorías populares que la reconocemos como derecho social fundamental y las minorías que la quieren para el lado de la privatización y la mercantilización; entre los que pensamos a la educación, como un acto de amor, y por tanto, un acto de valor, como decía Paulo Freire, o los que la piensan como un instrumento más para la segmentación social que profundiza las desigualdades sociales existentes”.

Concluye Yasky en que “ese seguirá siendo el desafío cuando la pandemia retroceda, pero seguirá en nuestras manos seguir construyendo una Educación Pública de calidad para todos y todas, una Escuela que resiste, enseña y sueña hoy y mañana”.

El uruguayo Rony Corbo vincula los escalofriantes datos de la propagación de Covid 19 con el sistema capitalista y el mundo del trabajo bajo la pandemia.

Asegura creer “firmemente que la crisis civilizatoria que caracteriza al capitalismo en su etapa neoliberal se acelerará y potenciará las contradicciones de este proceso global, reconfigurando la geopolítica mundial”. “Estados Unidos no mantendrá su hegemonía, sino que emergerá un mundo multipolar con China y Rusia como actores de primer orden”.

El nuevo orden mundial, asegura este dirigente uruguayo, permitirá concretar dos medidas “que vienen concitando el apoyo de un importante número de movimientos sociales, instituciones e intelectuales de tendencias diversas que pueden transformarse en importantes instrumentos de reivindicación y unificación de las luchas:

Un plan de rescate económico universal, que les permitiría a los países más pobres proporcionar subvenciones en efectivo a todas las personas que hayan perdido su fuente de ingresos como resultado de la pandemia, calculado en aproximadamente 10.000 millones de dólares.

Y otra medida de alto impacto, la cancelación inmediata en 2020 del pago de la deuda externa de los países en desarrollo por valor de un billón de dólares. Medida que posteriormente habría que plantear en la condonación total de la deuda externa, varias veces paga por concepto de intereses y verdadero freno al desarrollo de los países pobres.

Que la crisis no la paguen los trabajadores ni los sectores más desfavorecidos, sino los grandes concentradores de riquezas, es decir el capital.

Publicado el Viernes, 01 Mayo 2020 09:42 Escrito por

Los pibes del barrio hicieron su fiesta en plena cuarentena, eran cuarenta, estuvieron mal, asistieron a la fiesta con su mochila corroida de ficción, comedia y tragedia.

Nuestro barrio Güemes es un barrio obrero, hay personas buenas y malas; como en todos lados. Pero la mayoría somos de clase trabajadora, pobres y morochos. Es un barrio popular, solidario; con mucha tradición, de mamás cansadas, abuelos sabios, jovenes de oido amplio y niños con los ojitos llenos de esperanza.

Publicado el Lunes, 20 Abril 2020 08:05 Escrito por

Cuatro de los filósofos más importante de los últimos tiempos: Giorgio Agamben, Franco “Bifo” Berardi, Byung Chul-Han y Slavoj Zizek analizan, desde diferentes perspectivas la pandemia que desató el COVID-19 (Coronavirus). Encontrá sus textos y algunas reflexiones sobre las diversas posturas acá.

La Invención de una pandemia, por Giorgio Agamben

Escrita cuando recién comenzaba el brote del COVID-19 en Italia, Agamben realiza allí un análisis de cómo, en un contexto de crisis, muchas medidas que pueden ser consideradas hostiles por la población en condiciones normales, comienzan a parecer razonables. Cierta relativización de la peligrosidad del virus (producto de haber sido escrita antes de que estalle el brote masivo en el país europeo) le hace perder peso específico. Cabe recordar que Italia es uno de los 3 países (junto con España y China) que más casos mortales tiene por la pandemia.

“El otro factor, no menos inquietante, es el estado de miedo que evidentemente se ha extendido en los últimos años en las conciencias de los individuos y que se traduce en una necesidad real de estados de pánico colectivo, a los que la epidemia vuelve a ofrecer el pretexto ideal. Así, en un círculo vicioso perverso, la limitación de la libertad impuesta por los gobiernos es aceptada en nombre de un deseo de seguridad que ha sido inducido por los mismos gobiernos que ahora intervienen para satisfacerla.”

Crónica de la psicodeflación, por Franco “Bifo” Berardi

El filósofo marxista autónomo, post-deleuzeano, oriundo de Bolonia, Italia, se propuso hacer una crónica diaria de su llegada a Italia luego de haber dado algunas charlas en Lisboa. Destacan las citas, acertadas, a la forma en la que trató el concepto de virus el novelista William Burroughs, los afectos y cómo las pulsiones son “desactivadas” en este contexto de pánico y control. El análisis se preocupa por contar qué pasa en Italia, qué le pasa por la cabeza y por el corazón al autor, y también se propone pensar cuáles son los límites económicos con los cuales se encuentra, en medio de ésta crisis, el modo de producción capitalista actualmente dominante: la fase de financiarización de la economía global. Bifo decide imaginar éste escenario como la posibilidad de apostar a lo colectivo.

“Existe una divergencia en el tiempo que viene: podríamos salir de esta situación imaginando una posibilidad que hasta ayer parecía impensable: redistribución del ingreso, reducción del tiempo de trabajo. Igualdad, frugalidad, abandono del paradigma del crecimiento, inversión de energías sociales en investigación, en educación, en salud. No podemos saber cómo saldremos de la pandemia cuyas condiciones fueron creadas por el neoliberalismo, por los recortes a la salud pública, por la hiperexplotación nerviosa. Podríamos salir de ella definitivamente solos, agresivos, competitivos. Pero, por el contrario, podríamos salir de ella con un gran deseo de abrazar: solidaridad social, contacto, igualdad. El virus es la condición de un salto mental que ninguna prédica política habría podido producir. La igualdad ha vuelto al centro de la escena. Imaginémosla como el punto de partida para el tiempo que vendrá.”

La emergencia viral y el mundo del mañana, por Byung Chul-Han

Por su parte, el filósofo surcoreano radicado en Alemania realiza una descripción de la forma en la que los Estados ultra centralizados que disponen de una arsenal de tecnología de vigilancia masiva y control poblacional, han utilizado éstos recursos (como el Big Data) para proveer mecanismos de abordaje de la pandemia. Para Han, el estado de excepción desatado por la pandemia debe leerse como un extraño pasaje en el cual el Estado Totalitario Digital Moderno (China, como ejemplo para él) se mete en la biopolítica, utilizando la psicopolítica (un concepto creado para describir la manera en que la tecnología es usada para construir perfiles de usuarios y analizar conductas a partir de las reacciones que los usuarios de internet realizan, mediante análisis de macrodatos). Desde luego, con la lupa puesta en la inexistencia del concepto de “privacidad” que existiría, según Han, en Oriente; además, pretende discutir con Slavoj Zizek la posibilidad de que este contexto de excepción pueda reactivar movimientos sociales de cooperación, colaboración y puesta en valor de lo común por sobre lo individual; lo cual, coherente con su producción filosófica, rechaza abiertamente.

“El virus no vencerá al capitalismo. La revolución viral no llegará a producirse. Ningún virus es capaz de hacer la revolución. El virus nos aísla e individualiza. No genera ningún sentimiento colectivo fuerte. De algún modo, cada uno se preocupa solo de su propia supervivencia. La solidaridad consistente en guardar distancias mutuas no es una solidaridad que permita soñar con una sociedad distinta, más pacífica, más justa. No podemos dejar la revolución en manos del virus. Confiemos en que tras el virus venga una revolución humana. Somos NOSOTROS, PERSONAS dotadas de RAZÓN, quienes tenemos que repensar y restringir radicalmente el capitalismo destructivo, y también nuestra ilimitada y destructiva movilidad, para salvarnos a nosotros, para salvar el clima y nuestro bello planeta.”

El coronavirus es un golpe a lo "Kill Bill" al capitalismo, por Slavoj Zizek

Por último, pero no por eso menos importante, el excéntrico y siempre polémico filósofo esloveno, Slavoj Zizek (quién se conoció hoy que ya tiene terminado y listo para publicar un libro entero sobre el Coronavirus, cuyos primeros 10000 ejemplares se podrán descargar gratuitamente) aprovecha éste difícil momento financiero, el ascenso de China, el desconcierto de Estados Unidos y sobre todo los pequeños (y a la vez grandes) actos de solidaridad, común unión y el trabajo colectivo, así como la cooperación internacional y la planificación de la economía a gran escala (luego del parate obligado de la producción internacional que tuvo que hacer el sistema, con el correspondiente desplome de Wall Street) para preguntarse si ésta grave pandemia no está generando las condiciones para asestar un golpe letal al capitalismo, para refundar una idea de comunismo que (revisitada) podría traer bases materiales para refundar la organización social y económica de la humanidad. Para todo esto se sirve del clásico de Tarantino, Kill Bill.

Pasen y lean:

“Pero tal vez otro virus ideológico, mucho más beneficioso, se extienda y nos infecte: el virus de pensar en una sociedad alternativa, una sociedad más allá del Estado-nación, una sociedad que se actualiza en las formas de solidaridad y cooperación mundial… ¿No indica todo esto claramente la necesidad urgente de una reorganización de la economía mundial que ya no estará a merced de los mecanismos del mercado? No estamos hablando aquí de un comunismo a la vieja usanza, por supuesto, sino de una especie de organización mundial que puede controlar y regular la economía, así como limitar la soberanía de los Estados nacionales cuando sea necesario. Los países pudieron hacerlo en el pasado con el telón de fondo de la guerra, y todos nosotros nos acercamos ahora efectivamente a un estado de guerra médica.”

Todos los textos establecen una especie de diálogo entre sí. O son citados por los autores para debatirlos o refutarlos, o se toman para construir un nuevo argumento que ayude a pensar los alcances y las posibilidades que abre éste panorama de crisis hegemónica internacional. A pensar.

Publicado el Viernes, 27 Marzo 2020 19:38 Escrito por
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Calle Angosta | Periódico Digital. Publicación digital con artículos de interés en diversas temáticas, con selección de textos, imágenes, audios y vídeos.

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