Martes, 24 Noviembre 2020

Es con todes

Publicado el Sábado, 14 Noviembre 2020 11:38 Escrito por

Estos días me han casi retumbado en la cabeza Ley de paridad, violencia de género, legalización del aborto y pensaba que la que encuadra a todas es la “violencia” en todas sus versiones, no solo a las mujeres sino a las disidencias, a los distintos.

 Violencia política, simbólica, institucional, domestica, económica, psicológica, etc, lo que me plantea la necesidad de repensar, de que más allá, de que en nuestra Constitución Nacional, a partir de la reforma de 1994 se encuentran enmarcados los derechos de la mujeres, es claro observar cómo tanto el sistema político, como a la justicia y socialmente, como impera el sistema patriarcal, que parecieran olvidarse de que somos partes iguales. Que cuando hace referencia a la igualdad es todos los ciudadanos, “todos”. Si bien se han hecho avances, aún queda mucho pero mucho trabajo por hacer y quizás lo más importante o necesario sea antes que nada , derribar los muros construidos en nuestras mentes que no nos permite aceptar al otro, a lo distinto, esa negación a lo diferente. Me refiero en general como sociedad es algo que ha calado en lo más hondo de nuestra esencia, donde el sentimiento de superioridad ya sea de género, de raza, ect, es parte del ADN de cada uno de nosotros.

Una sociedad tan marcada por este sistema patriarcal que cuando habla de democracia y de las virtudes de la democracia, por ejemplo la igualdad, no entiende que iguales somos todos, no solo los hombres.

 Todos los días vemos en los medios de comunicación o redes sociales, fotografías o imágenes de mesas de decisiones  llenas de hombres o con escasa presencia de mujeres o disidencias, sean mesas políticas, institucionales, empresariales, ect. Hasta vemos solo hombres opinando y queriendo decidir por las mujeres y las disidencias, como por ejemplo cuando se habla de la legalización del aborto o de la ley de paridad, etc, con total impunidad como si fuera su cuerpo sobre el que deciden.

 Me interpelo en esto, no deberíamos ser mujeres y las disidencias opinando, debatiendo y decidiendo por nosotrxs, por nuestros cuerpos por nuestros derechos y ellos acompañando esta lucha, como nosotrxs hemos acompañado sus luchas.

Solo cuando dejemos de lado o mejor dicho cuando nos despojemos de cuestiones personales, de objeciones de conciencia, de creencias individuales, de dogmas religiosos, que han sido y son los refugios más comunes para negar derechos, para justificar sus votos en contra, donde no importa el bien común, otra virtud de la democracia, donde lo colectivo y las necesidades del colectivo no importan, ni se nombran sino la posición personal.

 Debería quedar también claro que otorgar derechos es dar la posibilidad de elegir y decidir, y que cuando podemos elegir y decidir somos libres, otra de las virtudes de la democracia la “libertad”.       

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