Jueves, 22 Octubre 2020

Fuego amigo en los oficialismos.

Publicado el Domingo, 19 Julio 2020 12:05 Escrito por

A veces encontramos similitudes entre lo que sucede en la política nacional y en lo local. Uno busca encontrar  las situaciones de transcendencia que se repiten en los distintos procesos políticos. Las diferencias entre los hechos políticos que ocurren en la Nación y nuestra ciudad son evidentes. Pero las similitudes a veces no lo son. Creemos que los embates sufridos por los oficialismos en estos dos casos pueden ser vistos como “fuego amigo” o provenientes de sectores internos de los mismos.

En el plano nacional, son moneda corriente los cuestionamientos no solo del sector opositor sino de propios sectores internos del Frente de Todos al acercamiento del presidente a Larreta o la foto del 9 de julio con las cámaras argentinas del empresariado. Es que la sapiencia de Alberto Fernández para conducir los destinos políticos del mencionado frente que representa, choca con algunos “compañeros” que lo corren por izquierda y derecha.

En Villa Mercedes, también el oficialismo justicialista tuvo su capítulo de “fuego amigo”, luego que a raíz de la convocatoria y movilización del Partido Justicialista provincial en voz del propio Alberto Rodriguez Saá quién se tomó un descanso de la lucha sanitaria por la pandemia y se puso al frente de la herramienta electoral del proyecto político que conduce. La movilización del peronismo provincial es indudable como motivación principal para la decisión de convocar a una afiliación masiva y convocatoria a elecciones internas lo que supuso movimientos internos en todo el territorio provincial.

En nuestra ciudad, en respuesta a tal convocatoria, se  inició  una  simple ronda de reuniones organizada en la Sede Partidaria el pasado viernes 10 de Julio con legisladores , autoridades partidarias y agrupaciones que devino en una deficiencia organizativa que impactó negativamente en la militancia ajena a los círculos de “notables” que organizaron la misma. Estos enojos contrastan con lo esperado por un movimiento político caracterizado por el compromiso militante, por lo que en San Luis estas situaciones no son vistas con buenos ojos. Paralelamente existió también una campaña vía redes sociales que buscó embarrar la cancha. Lo más llamativo no es el accionar en redes, sino su alcance. Una simple foto y un texto de tres renglones pusieron a la conducción local del partido justicialista en situación de alarma. Para muestras sobra un botón decía mi abuela.

Ante esto, igualmente las reuniones se continuaron realizando pero el ánimo ya no es el mismo. Varios dirigentes han experimentado en carne propia la dificultad que implica conducir y contener las infinitas divergencias que contiene el partido Justicialista. Nadie dijo que fuera fa cil, lo que parece sí haber sucedido es que varios consideran que la acción política es como una campaña permanente. No hay que equivocarse. Al momento de la campaña todo lo que sucede está planificado y cuidadosamente ejecutado, ell dirigente cuenta con el apoyo de la maquinaria publicitaria de partido a la vez que es el “bendecido” y solo recibe loas y reconocimiento. Detrás, el ejercito de peronistas, que si bien cuestionan y discuten, en el momento electoral, apoyan y militan para que ese dirigente llegue. Ahora estamos en otra etapa. Un poco más complicada y difícil . La etapa en la que la masa militante de los espacios políticos necesita que el dirigente conduzca. Para que ese proyecto prometido en la campaña se cristalice. Quienes son los que deben asumir este desafío?

Carlos Ponce, Maximiliano Frontera y Eduardo Monez Ruiz son en estos momentos, si analizamos sus respectivas representatividades institucionales y políticas, los referentes del justicialismo mercedino. Son los responsables que  este proceso de consolidación del partido justicialista, que es la representatividad del proyecto político de Alberto Rodriguez Saá en el pj local. Las internas surgidas del inédito año electoral pasado, no deberían condicionar la actual convivencia política entre ellos y algunos otros sectores con recuerdos latentes acerca de estas elecciones pasadas. Vemos que estas situaciones aún no han sido superadas por algunos dirigentes. A propósito de esto, de golpe y  con unas simples declaraciones, la diputada Anabela Lucero se subió al ring y comenzó a lanzar críticas y cuestionamiento a toda la dirigencia local. La torpeza política de la novel dirigente es casi tan alarmante como la supuesta ignorancia que manifiesta la dirigencia mercedina acerca de cuál es la mano que la sostiene y protege.

Los conflictos internos para algunos sirven y hasta ven al “fuego amigo” como necesario. Como establece la máxima peronista ”Cuando dicen que nos estamos peleando es que en realidad nos estamos reproduciendo”, pero mirando los últimos desempeños electorales del peronismo mercedino, esta afirmación no parece encajar a esta coyuntura. Elección tras elección la merma del caudal de votos ha sido evidente, lo que nos anima a afirmar que si las internas solo se producen  en redes sociales o  medios de comunicación, se tergiversa el rol real del político y de los partidos políticos. Un resultado adverso del espacio en las legislativas de 2021 condicionaría de manera preocupante al oficialismo provincial de cara a las elecciones de 2023.

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