Lunes, 24 Febrero 2020

Rugby; civilización o barbarie?

Publicado el Jueves, 23 Enero 2020 11:32 Escrito por

Seguramente todos los que practicamos alguna vez este deporte estamos reflexionando acerca de los hechos que son de público conocimiento y que han puesto de manifiesto las miserias de nuestra sociedad y particularmente, a una práctica deportiva como factor principal del lamentable hecho al que estamos haciendo referencia.

Entonces podemos considerar que más allá de las particulares características del deporte,  es otro condimento que hace detonar todo; el elitismo, esto es, una minoría selecta y destacada en el ámbito social que se siente impune.

Villa mercedes no es ajena a este análisis. Por suerte, los mercedinos no hemos sido testigos de hechos tales como el sucedido en Villa Gesell. Incluso siendo el Mercedes Rugby el equipo más importante de la ciudad y a la vez de toda la provincia y la región. Sus logros deportivos lo colocan entre los equipos más importantes del país. Es decir que no vemos que en el caso particular de nuestra ciudad, el rugby no sea una práctica con un ingrediente clasista tan determinante. El origen de los clubes está relacionado más con grupos de dirigentes o ex jugadores que con colegios privados o barrios selectos.

El contenido racial no solo puede ser visto como negativo e incluso en difícil mantenerlo al margen respecto de la propia historia del Rugby a nivel mundial, pero no podemos desconocerlo.

Si analizamos algunos aspectos relevantes de este deporte, les recuerdo que en  el famoso campeonato de 1994 de Sudáfrica, el gran Nelson Mandela usó la guinda y el campeonato Mundial de Rugby de 1995 para unir a todo su país, que se entraba  dividido por alarmantes cuestiones raciales. Es más, en Nueva Zelanda, protagonista indiscutido del Rugby Mundial, el componente racial es clave: es reconocida la fortaleza física de sus jugadores, en gran mayoría  Maoríes, quienes en su propio país son una clase social pobre y relegada. Allí utilizan el deporte para la inclusión de los jóvenes marginados.

En nuestro país también su origen estuvo en algún modo construido en base a ser “diferentes” al resto. Lo popular, la “barbarie” siempre estuvo relacionado al fútbol, en tanto, el rugby fué en sus inicios solo practicado por “gente bien”. También el Hockey siguió este camino. Los colegios y clubes privados más caros y exclusivos  de nuestro país son protagonistas exclusivos de estas dos disciplinas deportivas. Solo basta mirar los campeonatos y los integrantes de los mismos. Nuevamente podemos afirmar que este hecho no se repite en nuestra ciudad. Qué bueno.

Lo alarmante entonces es ser testigo de lo que se ha convertido  a un deporte en gran parte de nuestro país: un potenciador de sentimientos clasistas de rechazo al otro. De desconocer al distinto. De no ser solidario con el postergado. De no entender que la patria es el otro. No resulta llamativo esto si consideramos que gran parte de los adultos de nuestra sociedad considera al otro como un enemigo. 

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