Sábado, 24 Agosto 2019

Nos siguen pegando abajo

Publicado el Domingo, 14 Abril 2019 23:05 Escrito por
Imagen tomada por un usuario de colectivos Imagen tomada por un usuario de colectivos

Los concejales y el Concejo Deliberante hemos sido objeto de un engaño, en el mejor de los casos. Hemos sido burlados en nuestra buena fe.

Hace menos de dos semanas prorrogamos la emergencia en transporte en una larga jornada que al final destacamos, todos, como ejemplar.

Se le aseguró a la empresa SOL BUS, concesionaria del servicio, más de 5 millones de pesos mensuales para cubrir gastos operativos, salarios y demás costos que permitan continuar con el servicio.

Habíamos analizado y estudiado el expediente y los antecedentes, discutido, negociado, explorado alternativas, redactado, corregido y vuelto a redactar. Parlamentamos, en definitiva, que esa es la función de esta casa a la que también se la denomina parlamento.

También arribamos a un cierto consenso sobre la necesidad de avanzar en cambios de fondo sobre el tema movilidad urbana. Ya no se debe seguir emparchando un sistema que hace agua por todos lados y parece tener botes salvavidas solamente para la empresa concesionaria.

El nuevo valor de casi 26 pesos representa un 25% de aumento y cayó como un mazazo a  semana y media de la prórroga a la emergencia. La relación entre el DEM, el HCD y las empresas, en plural, porque además de SOL BUS pasa algo parecido con la concesionaria del estacionamiento medido, es incalificable pero remite con fuerza a la que mantiene el Ejecutivo Nacional con el Fondo Monetario internacional.

Tanto el gobierno nacional como el local son fuertemente condicionados por organizaciones inflexibles. Los poderes ejecutivos no reaccionan y las respectivas mujeres que comandan cada caso, avanzan sin resistencia, descontroladas. Y el apriete parece no tener fin. Especies de vampiros insaciables y envalentonados porque NO TIENEN RESISTENCIA. A cada pedido reciben un SÍ SEÑORA. Y si hay algún “no por ahora”, ese “por ahora” dura exactamente 10 días.

En efecto, el 3 de abril prorrogamos la ordenanza de emergencia en transporte de colectivos obturando la transferencia de 15 choferes a la planta municipal porque los salarios de esos trabajadores ya están garantizados con el subsidio municipal. Transferir esos 15 choferes le hubiera significado a Sol Bus una ganancia de entre 700 y 800 mil pesos mensuales (calculando salarios, cargas sociales y previsionales). Con madurez y responsabilidad los concejales establecimos que si hay transferencia de trabajadores de la empresa a la Municipalidad (siempre con acuerdo del chofer y su gremio y con un máximo de 15 personas), el subsidio se reduce proporcionalmente.

Obturada -decía- la posibilidad de generarse ganancias por esta vía, nuestra señora Lagarde pidió -y consiguió- aumentar boleto. Casi 5 pesos por boleto, por 5.000 boletos cortados por día, durante 30 días arroja un resultado de 750 mil pesos mensuales. O sea: lo que no consiguió por allá, lo obtuvo por acá.

Los mercedinos, por nuestro lado, conseguimos una nueva frustración, además de otro ataque a la economía de trabajadores, estudiantes, jubilados. Dicho de otra manera, volvimos a ser víctimas de -en esta ocasión- una cuádruple estafa:

 

1) por el pésimo servicio -en diseño de recorridos y frecuencias que no se revisan;

2) por la renuncia a planificar una ciudad con menos autos y motos y más pasajeros, peatones y ciclistas. Como las ciudades en donde se prioriza la calidad de vida de sus vecinos;

3) por la tragedia cotidiana del caos vehicular, la polución, contaminación sonora y los siniestros que truncan vidas o las confinan en salas de hospital. Y que además de los dramas personales y familiares, los inconvenientes laborales, de estudios abandonados por internación y las pérdidas materiales, provocan el colapso del sistema de salud pública;

4) porque entre todos los mercedinos “garantizamos” no la prestación del servicio sino las utilidades de la empresa. La prestadora del servicio urbano de pasajeros de la que los mercedinos -gracias a la actitud (o falta de) de la Municipalidad- somos una especie de socios minusválidos a quienes les toca poner para que la concesionaria asegure sus ganancias.

Lo mismo que pasa entre el Gobierno Nacional y el FMI.

 

Pablo Muract - Concejal Bloque Mercedinos por el Cambio

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