Domingo, 24 Marzo 2019

La casa

Publicado el Jueves, 28 Febrero 2019 07:51 Escrito por Cesar Andrés Estrada

En la calle Paraguay al 900 hubo una casa asignada al Amor. Sus paredes blancas contrastaban con los tristes muros de la cuadra. Y un Siam Di Tella negro, esperaba pacientemente en la puerta. El movimiento era tan obvio que los vecinos ni registraban lo ocurrido. Así que pasear por esa vereda angosta, con un árbol situado en el medio de la misma, solía resultar lo más natural del mundo (si uno lograba esquivar el árbol, claro). Solo agregaré que los lunes por la tarde un Carro Pochoclero, manejado por un gringo y un monito, detenía su comparsa contra el cordón de la vereda, haciendo crujir sus ruedas. Y los jueves y domingos, al filo de la medianoche, algún tocadiscos nos traía a François Hardy cantando Comment Te Dire Adieu?, en una versión largamente insoportable.

Quienes conocieron dicho inmueble hablaron de habitaciones en forma de Z, con baños de inodoro doble. Las ventanas estaban perfectamente ubicadas pero podían dejar de estarlo, de un momento a otro, debido a la contingencia del universo. Los espejos parecían no tener fin, salvo por la violenta curva que trazaban al llegar a la pared lindante a una panadería. Las alfombras y cortinas permanecían invisibles para que “…puedas llevarlas donde tú quieras...”, decía Martha, con su sensual voz. En medio de la sala había una biblioteca con dos ejemplares, solamente: El Banquete, de Platón (en cuya página 17 y con fibrón verde, el oprobio y la vergüenza dejaban leer frases tales como “tomá por mirón”) y El Corazón es un Cazador Solitario, de Carson Mc Cullers, en una cuidadosa edición de Siglo XX Editores. 

2019 parejas afirmaron haber estado, al menos una vez, en la casa. 325 retornaron una y otra vez, como buscando algo que no pudieron encontrar. Tan solo 2 expresaron su fastidio diciendo: “…todo muy lindo, salvo los martes: llovía, indefectiblemente…”. Pero un número indefinido de parejas sin consultar no recordó haberla visitado nunca (aunque sí dijeron conocer los alrededores y sus secretos). 

Todos comentaron que la experiencia vivida los hizo más fuertes y sanos. Y nada pareció indicar lo contrario. Sin embargo, un pequeño detalle dio lugar a la peste de la duda. Los Visitadores discutían acaloradamente cuando se trataba de enumerar, por escrito, la cantidad de vocales de nuestro alfabeto. Por alguna razón habían olvidado una de ellas...pero no pudieron recordar cual.

Hace un par de días, encontré bloqueada su calle de acceso. No tuvo importancia pues la casa ha desaparecido. Tampoco estaba el Di Tella, ni el carro de pochoclos. Han puesto un parque de diversiones, pero por esta semana. Algunos dicen que una parroquia ocupará ese lugar. Pero nadie ha podido darme una explicación. 

Quiero dejar en claro que lo aquí relatado ocurrió. No podría asegurar si en la vigilia o en el sueño; en ésta vida o en una de las tantas que elijo vivir. Tengo el corazón al galope, motivo de la conmoción que me produce escribir historias como estas. De nada valdría mentir. En algún tiempo hubo una casa asignada al Amor. Siempre hay lo que tiene que haber. Y eso es lo importante.

Visto 122 veces

Artículos relacionados (por etiqueta)

Calle Angosta | Periódico Digital. Publicación digital con artículos de interés en diversas temáticas, con selección de textos, imágenes, audios y vídeos.

Newsletter

Suscríbite gratis a nuestro boletín. No te pierdas ningún artículo ni historia.

¡No enviamos SPAM!