Sábado, 07 Diciembre 2019

Masculinidad tóxica, capitalismo y patriarcado

Publicado el Sábado, 19 Enero 2019 10:43 Escrito por Ariel Sanabria*

La propaganda de Gillette sobre la masculinidad tóxica ha traído una gran polémica...están los machos ofendidos que dicen que ellos no son eso...no hacen eso… y también sectores feministas y filofeministas que observan con cierta desconfianza este tipo de deconstrucción…

Cuenta Ritxar Bacete en su libro Nuevos hombres buenos. La masculinidad en la era del feminismo (Península, 2017), que trabaja en una consultora multinacional española llamada Promundo Global y relata que Unilever, empresa multinacional productora de AXE desodorantes para hombres ha contratado a esta consultora para estudiar la deconstrucción masculina en tiempos del feminismo de la cuarta ola.

Axe tiene una gran trayectoria en producción de propagandas con un alto contenido misógino, machista y violento, quienes trabajamos estos temas nos hemos nutrido de estos videos para mostrar las naturalizaciones de la desigualdad y “las expresiones más rancias del sexismo, la cosificación de las mujeres, heteronormado y estereotipado”. (Bacete R. 2017:125).

Hace un tiempo Avon, la compañía de cosméticos, realizó una campaña similar exponiendo escenas de ruptura de esa complicidad masculina que se ríe de los chistes sexistas, comparte imágenes y videos, y/o naturaliza desigualdades y discriminación basadas en el género.

Adjunto los videos que muestran ambas situaciones, la de Gillette y una producción de Unilever y AXE –que uno supone es resultado de lo trabajado en España- que ponen en tensión esto de ser varones en estos tiempos. Los de Avon seguramente han sido ya vistos, de todos modos, también pueden verse al final de este texto.

Todo esto ocurre en el mismo momento en que se comete el décimo femicidio en los 16 días que van del año 2019, de modo que, debemos pensar en cuáles son las condiciones de producción de ambos fenómenos en el mismo tiempo real…uno destinado a pensar la masculinidad –aun con sospechas- y el otro a reforzar la desigualdad que culmina en violencia, asesinatos, femicidios, feminicidios.

El patriarcado, si bien existe antes de la consolidación del capitalismo como sistema –no solo económico, sino también político, social, cultural e histórico- se convierte en su brazo más politizado. Trataré de ser breve en esta lectura. Dos fenómenos fundan la consolidación del capitalismo como sistema, no solo económico, sino social, cultural, político e histórico. Uno de ellos tiene que ver con la “acumulación originaria” en el plano de lo económico, y el otro con la “acumulación de cuerpos dóciles”, en el terreno de lo político. Ambos remiten a la idea de cuerpos, en tanto, expresión de la vida social construida a través de mecanismos de poder traducidos en biopolitica y biopoder. (Foucault M. 2001)

El sistema capitalista, en su centralidad económica y desde una concepción marxiana, establece la lucha de clases como el fenómeno intrínseco de su desarrollo, quienes se enfrentan son los dueños de los medios de producción por un lado y los dueños de la fuerza de trabajo por el otro. Esta relación se presenta como absolutamente desigual y asimétrica. Desde el punto de vista cultural, se proyecta esta misma situación en lo expresado como acumulación de cuerpos dóciles, y fundamentalmente en el plano de la perspectiva de género, desde la relación de desigualdad que se establece entre hombres y mujeres.

Esta lectura del fenómeno tiene por objetivo pensar que capitalismo y patriarcado no solo se retroalimentan y se sostienen, sino fundamentalmente son la misma cosa. Al respecto, Celia Amorós lo define como un pacto entre varones interclasista, en el que se apropian del cuerpo de las mujeres, como propiedad privada. Sostiene textualmente: “Podría considerarse al patriarcado como una especie de pacto interclasista, metaestable, por el cual se constituye en patrimonio del genérico de los varones en cuanto se auto-instituyen como sujetos del contrato social ante las mujeres –que son en principio las “pactadas”. Esto dicho así es muy esquemático [...] Pero en principio el patriarcado sería ese pacto –interclasista- por el cual el poder se constituye como patrimonio del genérico de los varones. En ese pacto, por supuesto, los pactantes no están en igualdad de condiciones, pues hay distintas clases y esas diferencias de clases no son ¡ni mucho menos! Irrelevantes. Pero cabe recordar, como lo hace de forma muy pertinente Heidi Hartmann, que el salario familiar es un pacto patriarcal entre varones de clases sociales antagónicas a efectos del control social de la mujer” (Amorós, 1994: 27).

La misma autora en La gran diferencia y sus pequeñas consecuencias... para las luchas de las mujeres (Cátedra, 2005) agrega que el patriarcado sea metaestable significa que sus formas se van adaptando a los distintos tipos históricos de organización económica y social, preservándose en mayor o menor medida, sin embargo, su carácter de sistema de ejercicio del poder y de distribución del reconocimiento entre los pares.

Por ello el movimiento feminista aparece como el único interlocutor válido que propone la transformación social en serio porque apunta a las raíces de la desigualdad. En este escenario de conflictividad social aparecen todas estas manifestaciones: Empresas y  conglomerados multinacionales proponiendo revisiones sobre la masculinidad, exponentes de esa masculinidad enojados, sectores conservadores de la sociedad que piden que no se metan con sus hijos (sic), esos mismos sectores solicitan educación sexual en valores –el silencio parece ser un valor para ellxs- encuentros feministas de más de treinta años de recorrido, encuentros de varones antipatriarcales que desde hace 6 años se vienen realizando y cada vez toman más fuerza –desde hace tres años es latinoamericano- entre otras cosas.

Es una batalla cultural, política y social y en ese contexto todo suma, habiendo reconocido el rol performativo de la socialización en todos sus formas para la consolidación y naturalización de roles y estereotipos de género que Avon, Gillette y Axe lo pongan en escena de medios de comunicación y redes sociales aporta, aún con sospechas, desconfianzas y descreimiento.

Ariel Sanabria
Lic. en Trabajo Social
Docente Investigador
Hospital Dr. Suárez Rocha
Villa Mercedes - San Luis

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