Domingo, 16 Diciembre 2018

No imponemos, ni adoctrinamos (II)

Publicado el Martes, 13 Noviembre 2018 23:24 Escrito por

Algunas consideraciones sobre el debate ESI (Educación Sexual Integral)

Segunda parte.

Con respecto a la promoción y prevención, se entiende a la salud como proceso complejo y dinámico, con múltiples dimensiones y niveles de determinación. Es un derecho individual y colectivo, no solo por lo que presume la afectación comunitaria sino por lo que implica la consideración de la problemática de salud como problema social. La salud se entiende desde su dimensión positiva y no meramente como ausencia de enfermedad y reducción de riesgos. Esta construcción que implica la participación de los sujetos en el cuidado de la salud, en relación con su contexto social y cultural. La escuela como institución social participa en la construcción de la salud de sus miembros promoviendo la salud desde su cotidianeidad y sus prácticas, entendiendo que la educación es social y fundamentalmente sexual.

Desde la concepción de sujetx de derecho se deben pensar, proponer y activar pautas para facilitar un encuentro de ESI, generando espacios que fortalezcan la confianza para que lxs estudiantes se sientan cómodxs para preguntar, discutir, expresarse y compartir inquietudes. Preparar una actividad donde puedan compartir lo aprendido o integrar los conceptos. Utilizar como punto de partida lo que lxs chicxs ya saben, creen, piensan (aunque sea información incorrecta o escasa) Evitar juzgar las ideas, preconceptos y actitudes de los otros. Fomentar el espíritu crítico y cuestionador, ya que la sexualidad no se aprende de memoria sino que es un proceso que tiene que ver con nuestra identidad. Trabajar desde situaciones cotidianas, para entender la relación que hay entre la sexualidad y nuestra forma de vivir con otros.

¿Qué aprendizajes promover desde ESI?

  1. A) De tipo cognitivo: Acercar información científicamente validada, acorde a cada etapa de desarrollo. Conocimiento de derechos y obligaciones. Trabajar sobre los prejuicios y las creencias que sostienen actitudes discriminatorias.
  2. B) En el plano afectivo: Desarrollar capacidades como la solidaridad, la empatía, la expresión de los sentimientos. El respeto por los y las demás y por sus diferencias. Diseñar enseñanzas sistemáticas, que permitan la expresión de los afectos y mejoren las relaciones interpersonales
  3. C) En el plano del saber hacer: Adquisición de prácticas tales como la posibilidad de decir “no” frente a la coacción de otros y de otras, Fortalecimiento de conductas de respeto y cuidado personal y colectivo de la salud, Habilidades psicosociales, como propiciar el diálogo, lograr acuerdos, expresar sentimientos y afectos.

Ahora bien, ¿Por qué hay una campaña que se opone a la implementación de esta ley? ¿Por qué estos sectores dicen #conmishijosnotemetas? ¿Cuáles son las condiciones que permiten la emergencia de estas posiciones?

Creemos que existen, al menos, tres puntos de tensión permanente que regulan el debate sobre este tema.

El primero de ellos es la tensión entre natura y cultura, lo biológico presentado como portador de verdad, la posibilidad de que solo hormonas, gónadas, gametos, cromosomas y genitalidad certifican la condición de varón mujer, desconociendo e invisibilizando el resto de posibilidades biológicas de ser persona.

El segundo es el debate permanente entre los dos paradigmas que han regulado la intervención en lo social hacia niños, niñas y adolescentes. Uno de ellos es el paradigma en el que se funda la Doctrina de la Situación Irregular, la medida tutelar, la ley conocida como Ley Agote por su autor. Conocido, también como Ley del Patronato de la Infancia tiene como característica particular la situación de abandono moral y material por parte de las familias (situación que nunca fue claramente definida) y la idea de la tutela del Estado en esos casos, bajo la figura de la medida tutelar y la condición del/a niño/a como Objeto de protección, es decir, que estas personas eran cosas que el Estado debía proteger.

El paradigma en pugna con el anterior es el que pregona la Convención Internacional de los Derechos del Niño (así en masculino) de 1989, que tiene su brazo normativo en nuestro país en el año 2005 con la sanción de la Ley 26061 Sistema de Protección Integral de los derechos de niños, niñas y adolescentes, donde las figuras principales de la ley y el paradigma son: los niños, niñas y adolescentes son sujetxs de derecho, tiene derecho a opinar y su voz ser tenida en cuenta, la autonomía progresiva (que observa el crecimiento, desarrollo y las competencias que niñxs y adolescentes van ampliando de manera progresiva), el interés superior del niñx y el deber de corresponsabilidad del Estado conjuntamente con la familia. Estos principios rectores de la ley son fundamentales a la hora de observar lo que ocurre con la ESI y su implementación.

Lic. Ariel Sanabria.

facebook.com/ariel.sanabria.37

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