Lunes, 06 Julio 2020

La Agencia de noticias EFE publicó recientemente un entrevista al filósofo y y lingüista Noam Chomsky, en donde asegura que la primera gran lección de la actual pandemia es que estamos ante “otro fallo masivo y colosal de la versión neoliberal del capitalismo”, que en el caso de Estados Unidos está agravado por la naturaleza de los “bufones sociópatas que manejan el Gobierno” liderado por Donald Trump.

Desde su casa de Tucson (Arizona) y lejos de su despacho en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), desde el que cambió para siempre el campo de la lingüística, Chomsky repasa en la entrevista con Efe las consecuencias de un virus que deja claro que los gobiernos están siendo “el problema y no la solución.

—¿Qué lecciones positivas podemos extraer de la pandemia?

—La primera lección es que estamos ante otro fallo masivo y colosal de la versión neoliberal del capitalismo. Si no aprendemos eso, la próxima vez que pase algo parecido va a ser peor. Es obvio después de lo que ocurrió tras la epidemia del SARS en 2003. Los científicos sabían que vendrían otras pandemias, probablemente de la variedad del coronavirus. Hubiese sido posible prepararse en aquel punto y abordarlo como se hace con la gripe. Pero no se ha hecho.

Las farmacéuticas tenían recursos y son superricas, pero no lo hacen porque los mercados dicen que no hay beneficios en prepararse para una catástrofe a la vuelta de la esquina. Y luego viene el martillo neoliberal. Los Gobiernos no pueden hacer nada. Están siendo el problema y no la solución.

Estados Unidos es una catástrofe por el juego que se traen en Washington. Saben cómo culpar a todo el mundo excepto a ellos mismos, a pesar de que son los responsables. Somos ahora el epicentro, en un país que es tan disfuncional que ni siquiera puede proveer de información sobre la infección a la Organización Mundial de la Salud (OMS).

—¿Qué opina de la gestión de la administración Trump?

—La manera en la que esto se ha desarrollado es surrealista. En febrero la pandemia estaba ya haciendo estragos, todo el mundo en Estados Unidos lo reconocía. Justo en febrero, Trump presenta unos presupuestos que merece la pena mirar. Recortes en el Centro de Prevención y Control de Enfermedades y en otras partes relacionadas con la salud. Hizo recortes en medio de una pandemia e incrementó la financiación de las industrias de energía fósil, el gasto militar, el famoso muro…

Todo eso te dice algo de la naturaleza de los bufones sociópatas que manejan el Gobierno y que el país está sufriendo. Ahora buscan desesperadamente culpar a alguien. Culpan a China, a la OMS… y lo que han hecho con la OMS es realmente criminal. ¿Dejar de financiarla? ¿Qué significa eso? La OMS trabaja en todo el mundo, principalmente en países pobres, con temas relacionados con la diarrea, la maternidad… ¿Entonces qué están diciendo? “Vale, matemos a un montón de gente en el sur porque quizás eso nos ayude con nuestras perspectivas electorales”. Eso es un mundo de sociópatas.

—Trump empezó negando la crisis, dijo incluso que era un bulo demócrata… ¿Puede ser esta la primera vez que a Trump le han vencido los hechos?

—A Trump hay que concederle un mérito… Es probablemente el hombre más seguro de sí mismo que ha existido nunca. Es capaz de sostener un cartel que dice “os amo, soy vuestro salvador, confiad en mí porque trabajo día y noche para vosotros” y con la otra mano apuñalarte en la espalda. Es así cómo se relaciona con sus votantes, que lo adoran independientemente de lo que haga. Y recibe ayuda por un fenómeno mediático conformado por Fox NewsRush LimbaughBreitbart… que son los únicos medios que miran los republicanos.

Si Trump dice un día “es solo una gripe, olvidaos de ella”, ellos dirán que sí, que es una gripe y que hay que olvidarse. Si al día siguiente dice que es una pandemia terrible y que él fue el primero en darse cuenta, lo gritarán al unísono y dirán que es la mejor persona de la historia.

A la vez, él mismo mira Fox News por las mañanas y decide qué se supone que tiene que decir. Es un fenómeno asombroso. Rupert Murdoch, Limbaugh y los sociópatas de la Casa Blanca están llevando el país a la destrucción.

—¿Puede esta pandemia cambiar la manera en la que nos relacionamos con la naturaleza?

—Eso depende de la gente joven. Depende de cómo la población mundial reaccione. Esto nos podría llevar a estados altamente autoritarios y represivos que expandan el manual neoliberal incluso más que ahora. Recuerde: la clase capitalista no cede. Piden más financiación para los combustibles fósiles, destruyen las regulaciones que ofrecen algo de protección… En medio de la pandemia en EE.UU. se han eliminado normas que restringían la emisión de mercurio y otros contaminantes… Eso significa matar a más niños estadounidenses, destruir el medio ambiente. No paran. Y si no hay contrafuerzas, es el mundo que nos quedará.

—¿Cómo queda el mapa de poder en términos geopolíticos despúes de la pandemia?

—Lo que está pasando a nivel internacional es bastante chocante. Está eso que llaman la Unión Europea. Escuchamos la palabra “unión”. Vale, mira Alemania, que está gestionando la crisis muy bien… En Italia la crisis es aguda… ¿Están recibiendo ayuda de Alemania? Afortunadamente están recibiendo ayuda, pero de una “superpotencia” como Cuba, que está mandando médicos. O China, que envía material y ayuda. Pero no reciben asistencia de los países ricos de la Unión Europea. Eso dice algo…

El único país que ha demostrado un internacionalismo genuino ha sido Cuba, que ha estado siempre bajo estrangulación económica por parte de EE.UU. y por algún milagro han sobrevivido para seguir mostrándole al mundo lo que es el internacionalismo. Pero esto no lo puedes decir en EE.UU. porque lo que has de hacer es culparles de violaciones de los derechos humanos. De hecho, las peores violaciones de derechos humanos tienen lugar al sudeste de Cuba, en un lugar llamado Guantánamo que Estados Unidos tomó a punta de pistola y se niega a devolver.

Una persona educada y obediente se supone que tiene que culpar a China, invocar el “peligro amarillo” y decir que los chinos vienen a destruirnos, nosotros somos maravillosos.

Hay una llamada al internacionalismo progresista con la coalición que empezó Bernie Sanders en Estados Unidos o Varoufakis en Europa. Traen elementos progresistas para contrarrestar el movimiento reaccionario que se ha forjado desde la Casa Blanca (…) de la mano de Estados brutales de Oriente Medio, Israel (…) o con gente como Orban o Salvini, cuyo disfrute en la vida es asegurarse de que la gente que huye desesperadamente de África se ahoga en el Mediterráneo.

Pones todo ese “reaccionarismo” internacional en un lado y la pregunta es… ¿serán contrarrestados? Y solo veo esperanza en lo que ha construido Bernie Sanders.

—Que ha perdido…

—Se dice comúnmente que la campaña de Sanders fue un fracaso. Pero eso es un error total. Ha sido un enorme éxito. Sanders ha conseguido cambiar el ámbito de la discusión y la política y cosas muy importantes que no se podían mencionar hace un par de años ahora están en el centro de discusión, como el Green New Deal, esencial para la supervivencia.

No le han financiado los ricos, no ha tenido apoyo de los medios… El aparato del partido ha tenido que manipular para evitar que ganase la nominación. De la misma manera que en Reino Unido el ala derecha del Partido Laborista ha destruido a Corbyn, que estaba democratizando el partido en una manera que no podían soportar.

Estaban dispuestos hasta a perder las elecciones. Hemos visto mucho de eso en EE.UU., pero el movimiento permanece. Es popular. Está creciendo, son nuevos… Hay movimientos comparables en Europa, pueden marcar la diferencia.

—¿Qué cree que pasará con la globalización tal y como la conocemos?

—No hay nada malo con la globalización. Está bien ir de viaje a España, por ejemplo. La pregunta es qué forma de globalización. La que se ha desarrollado ha sido bajo el neoliberalismo. Es la que han diseñado. Ha enriquecido a los más ricos y existe un enorme poder en manos de corporaciones y monopolios. También ha llevado a una forma muy frágil de economía, basada en un modelo de negocio de la eficiencia, haciendo las cosas al menor costo posible. Ese razonamiento te lleva a que los hospitales no tengan ciertas cosas porque no son eficientes, por ejemplo.

Ahora el frágil sistema construido está colapsando porque no puede lidiar con algo que ha salido mal. Cuando diseñas un sistema frágil y centralizas la manufacturación y la producción solo en un lugar como China… Mira Apple. Hace enormes beneficios, de los que pocos se quedan en China o en Taiwán. La mayor parte de su negocio va a parar a donde probablemente han puesto una oficina del tamaño de mi estudio, en Irlanda, para pagar pocos impuestos en un paraíso fiscal.

¿Cómo es que pueden esconder dinero en paraísos fiscales? ¿Es eso parte de la ley natural? No. De hecho en Estados Unidos, hasta Reagan, era algo ilegal. Igual que las compraventas de acciones. (…) ¿Eran necesarias? Lo legalizó Reagan.

Todo ha sido diseñado, son decisiones… que tienen consecuencias que hemos visto a lo largo de los años y una de las razones por las que encuentras lo que se ha mal llamado “populismo”. Mucha gente estaba enfadada, resentida y odiaba al gobierno de forma justificada. Eso ha sido un terreno fértil para demagogos que podían decir: soy tu salvador y los inmigrantes esto y lo otro.

—¿Cree que, tras la pandemia, Estados Unidos estará más cerca de una sanidad universal y gratuita?

—Es muy interesante ver esa discusión. Los programas de Sanders, por ejemplo, sanidad universal, tasas universitarias gratuitas… Lo critican en todo el espectro -ideológico-. Las críticas más interesantes vienen de la izquierda. Los columnistas más liberales del New York TimesCNN y todos ellos… Dicen que son buenas ideas, pero no para los estadounidenses.

La sanidad universal está en todas partes. En toda Europa de una forma u otra. En países pobres como Brasil, México… ¿Y la educación universitaria gratuita? En todas partes… Finlandia, Alemania, México… en todos lados. Así que lo que dicen los críticos en la izquierda es que Estados Unidos es una sociedad tan atrasada que no se puede poner a la altura del resto del mundo. Y te dice bastante de la naturaleza, la cultura y de la sociedad.

Publicado en El Mundo

Cuatro de los filósofos más importante de los últimos tiempos: Giorgio Agamben, Franco “Bifo” Berardi, Byung Chul-Han y Slavoj Zizek analizan, desde diferentes perspectivas la pandemia que desató el COVID-19 (Coronavirus). Encontrá sus textos y algunas reflexiones sobre las diversas posturas acá.

La Invención de una pandemia, por Giorgio Agamben

Escrita cuando recién comenzaba el brote del COVID-19 en Italia, Agamben realiza allí un análisis de cómo, en un contexto de crisis, muchas medidas que pueden ser consideradas hostiles por la población en condiciones normales, comienzan a parecer razonables. Cierta relativización de la peligrosidad del virus (producto de haber sido escrita antes de que estalle el brote masivo en el país europeo) le hace perder peso específico. Cabe recordar que Italia es uno de los 3 países (junto con España y China) que más casos mortales tiene por la pandemia.

“El otro factor, no menos inquietante, es el estado de miedo que evidentemente se ha extendido en los últimos años en las conciencias de los individuos y que se traduce en una necesidad real de estados de pánico colectivo, a los que la epidemia vuelve a ofrecer el pretexto ideal. Así, en un círculo vicioso perverso, la limitación de la libertad impuesta por los gobiernos es aceptada en nombre de un deseo de seguridad que ha sido inducido por los mismos gobiernos que ahora intervienen para satisfacerla.”

Crónica de la psicodeflación, por Franco “Bifo” Berardi

El filósofo marxista autónomo, post-deleuzeano, oriundo de Bolonia, Italia, se propuso hacer una crónica diaria de su llegada a Italia luego de haber dado algunas charlas en Lisboa. Destacan las citas, acertadas, a la forma en la que trató el concepto de virus el novelista William Burroughs, los afectos y cómo las pulsiones son “desactivadas” en este contexto de pánico y control. El análisis se preocupa por contar qué pasa en Italia, qué le pasa por la cabeza y por el corazón al autor, y también se propone pensar cuáles son los límites económicos con los cuales se encuentra, en medio de ésta crisis, el modo de producción capitalista actualmente dominante: la fase de financiarización de la economía global. Bifo decide imaginar éste escenario como la posibilidad de apostar a lo colectivo.

“Existe una divergencia en el tiempo que viene: podríamos salir de esta situación imaginando una posibilidad que hasta ayer parecía impensable: redistribución del ingreso, reducción del tiempo de trabajo. Igualdad, frugalidad, abandono del paradigma del crecimiento, inversión de energías sociales en investigación, en educación, en salud. No podemos saber cómo saldremos de la pandemia cuyas condiciones fueron creadas por el neoliberalismo, por los recortes a la salud pública, por la hiperexplotación nerviosa. Podríamos salir de ella definitivamente solos, agresivos, competitivos. Pero, por el contrario, podríamos salir de ella con un gran deseo de abrazar: solidaridad social, contacto, igualdad. El virus es la condición de un salto mental que ninguna prédica política habría podido producir. La igualdad ha vuelto al centro de la escena. Imaginémosla como el punto de partida para el tiempo que vendrá.”

La emergencia viral y el mundo del mañana, por Byung Chul-Han

Por su parte, el filósofo surcoreano radicado en Alemania realiza una descripción de la forma en la que los Estados ultra centralizados que disponen de una arsenal de tecnología de vigilancia masiva y control poblacional, han utilizado éstos recursos (como el Big Data) para proveer mecanismos de abordaje de la pandemia. Para Han, el estado de excepción desatado por la pandemia debe leerse como un extraño pasaje en el cual el Estado Totalitario Digital Moderno (China, como ejemplo para él) se mete en la biopolítica, utilizando la psicopolítica (un concepto creado para describir la manera en que la tecnología es usada para construir perfiles de usuarios y analizar conductas a partir de las reacciones que los usuarios de internet realizan, mediante análisis de macrodatos). Desde luego, con la lupa puesta en la inexistencia del concepto de “privacidad” que existiría, según Han, en Oriente; además, pretende discutir con Slavoj Zizek la posibilidad de que este contexto de excepción pueda reactivar movimientos sociales de cooperación, colaboración y puesta en valor de lo común por sobre lo individual; lo cual, coherente con su producción filosófica, rechaza abiertamente.

“El virus no vencerá al capitalismo. La revolución viral no llegará a producirse. Ningún virus es capaz de hacer la revolución. El virus nos aísla e individualiza. No genera ningún sentimiento colectivo fuerte. De algún modo, cada uno se preocupa solo de su propia supervivencia. La solidaridad consistente en guardar distancias mutuas no es una solidaridad que permita soñar con una sociedad distinta, más pacífica, más justa. No podemos dejar la revolución en manos del virus. Confiemos en que tras el virus venga una revolución humana. Somos NOSOTROS, PERSONAS dotadas de RAZÓN, quienes tenemos que repensar y restringir radicalmente el capitalismo destructivo, y también nuestra ilimitada y destructiva movilidad, para salvarnos a nosotros, para salvar el clima y nuestro bello planeta.”

El coronavirus es un golpe a lo "Kill Bill" al capitalismo, por Slavoj Zizek

Por último, pero no por eso menos importante, el excéntrico y siempre polémico filósofo esloveno, Slavoj Zizek (quién se conoció hoy que ya tiene terminado y listo para publicar un libro entero sobre el Coronavirus, cuyos primeros 10000 ejemplares se podrán descargar gratuitamente) aprovecha éste difícil momento financiero, el ascenso de China, el desconcierto de Estados Unidos y sobre todo los pequeños (y a la vez grandes) actos de solidaridad, común unión y el trabajo colectivo, así como la cooperación internacional y la planificación de la economía a gran escala (luego del parate obligado de la producción internacional que tuvo que hacer el sistema, con el correspondiente desplome de Wall Street) para preguntarse si ésta grave pandemia no está generando las condiciones para asestar un golpe letal al capitalismo, para refundar una idea de comunismo que (revisitada) podría traer bases materiales para refundar la organización social y económica de la humanidad. Para todo esto se sirve del clásico de Tarantino, Kill Bill.

Pasen y lean:

“Pero tal vez otro virus ideológico, mucho más beneficioso, se extienda y nos infecte: el virus de pensar en una sociedad alternativa, una sociedad más allá del Estado-nación, una sociedad que se actualiza en las formas de solidaridad y cooperación mundial… ¿No indica todo esto claramente la necesidad urgente de una reorganización de la economía mundial que ya no estará a merced de los mecanismos del mercado? No estamos hablando aquí de un comunismo a la vieja usanza, por supuesto, sino de una especie de organización mundial que puede controlar y regular la economía, así como limitar la soberanía de los Estados nacionales cuando sea necesario. Los países pudieron hacerlo en el pasado con el telón de fondo de la guerra, y todos nosotros nos acercamos ahora efectivamente a un estado de guerra médica.”

Todos los textos establecen una especie de diálogo entre sí. O son citados por los autores para debatirlos o refutarlos, o se toman para construir un nuevo argumento que ayude a pensar los alcances y las posibilidades que abre éste panorama de crisis hegemónica internacional. A pensar.

Publicado en Sociedad
Sábado, 21 Marzo 2020 20:02

La ideología dela pandemia

¿Tiene ideología la pandemia? ¿Esta crisis mundial afecta más a unos que a otros? ¿Saldremos de esta situación iguales, mejores, peores de cómo entramos? y finalmente, para esta introducción, que no se acaba la lista de interrogantes ni mucho menos: ¿cómo nos impactará en lo colectivo, en lo social, las relaciones económicas pero no solamente económicas, en el ámbito de las artes, de las posibilidades de acceso más equitativo a los beneficios del progreso tecnológico y científico?. 

Mis amigxs están con cierta fascinación porque parece que encontramos una cosa (más) de la que culpar a los ricachones (dicho así, con cierto tono despectivo). Lo trajeron quienes podían viajar al extranjero (puteando, además, porque les costó un 30% más caro). Quienes no viajaron y están con riesgo de contagio social es porque sus amistades sí viajaron. Una clientela bastante segmentada, por cierto. Sintetizando: esta -todas en realidad- es una buena oportunidad para reflexionar sobre lo que nos pasa, por qué nos pasa y qué mecanismos desarrollamos para superar eso que nos pasa. También, claro, cómo quedamos después de que nos pasa lo que nos pasa.

Publicado en Sociedad

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