Domingo, 28 Febrero 2021

Me gustaría mostrar como, en cuatro simples pasos, se inventa y amplifica una noticia falsa; lo que usualmente se llama fake news. Protagonizado por periodistas militantes -como alguna vez dijeron, practicando "periodismo de guerra"- queda claro que no les importa informar ni compartir análisis sino generar el mayor daño posible al gobierno.

A partir de un hecho real, lamentable, repudiable y vergonzoso, el de los vacunados con privilegios, ante el cual el presidente actuó con celeridad e inflexibilidad, estos periodistas al servicio de la oposición se esfuerzan en mantener en la agenda pública un tema que ya debería haberse agotado con el pedido de renuncia, las disculpas de Verbitzky y traerlo a los portales y pantallas en función de los avances que vaya teniendo algunas de las denuncias que se radicaron en función del desvío.

El operativo empieza cuando en La Nación +,  el periodista Javier Lanari planta la semilla. Dice que Ginés González García habría dicho (fundamental el condicional) “Si yo llego a abrir la boca, se cae este gobierno”. 

El segundo paso es imprimir la frase en el zócalo de la pantalla para que alguien le haga captura y se viralice en las redes (principalmente en Twitter, por su efervescencia). Es de notar lo poco que dura el graph con esa supuesta declaración, unos pocos segundos.

Alguien recoge la captura, la publica y prende la chispa de la indignación. La operación está en marcha y se completa con el hastag #AbríLaBocaGinés.

¿Cómo se acelera el proceso? Cuando un editor de política de Clarín y un tuitero con miles de seguidores (más de 100k) comparten tu contenido.

 La rueda ya está dando vueltas, pero para imprimirle velocidad, un tercer periodista, en este caso Beto Valdez, da cuenta en su Twitter de la supuesta declaración; y el que lanzó la primera piedra lo cita (a Valdez) en lo que se constituye una cita de la cita que le proporciona una pátina de legitimidad a la farsa.

 

Publicado el Martes, 23 Febrero 2021 19:50 Escrito por

Un buen recuerdo

Por Oraldo Britos

Los años a veces influyen con fuerza sobre nuestros pensamientos conformados en nuestra juventud y buscan dar respuestas a los distintos problemas que la vida nos plantea, y que aquellos que de alguna manera supimos comprometernos, debemos aún con muchos años colaborar con nuestra experiencia acercando no solo preocupaciones, sino los valores que la vida nos ofreció y supimos disfrutar gracias al bien común, que en mi caso se dio con toda la comunidad puntana, dejando de lado ideologías o credos religiosos, convencidos y persuadidos de una frase trascendente que decía: “Somos una parte importante de la sociedad, pero no somos todos”.

No solo deseo ocuparme del difícil y grave problema que significa la pandemia que no solamente destruye la salud de millones de ciudadanos en el mundo, sino que también termina con nuestros sueños y en especial deja sin ningún tipo de defensa a los más humildes. Debo confesar de que no he podido escapar a los distintos comentarios sobre este virus que debemos soportar, sino que también escuchar a todos aquellos que se han convertido en biólogos expresando con absoluta irresponsabilidad, su sentido común, cuando todos sabemos que miles de infectólogos buscan valientemente poder encontrar la solución definitiva para derrotar a este enemigo de la humanidad.

En lo que podríamos decir que es mi escritorio, puedo destacar un viejo baúl donde atesoro libros, diarios, folletos, fotos, recuerdos en especial de los pueblos de mi querida provincia puntana, y también naturalmente todo lo concerniente a mi Villa Mercedes.

 Entre mis papeles me encuentro que cuando finalizaba el siglo diecinueve, y el General Julio Roca organizaba su cuestionada campaña al desierto designando al Coronel Racedo para hacerse cargo de la columna de la región de San Luis, y decidió convocar a un médico francés que había conocido en París mientras hacía un curso en su grado de Coronel del Ejército Argentino.

 Se trataba del doctor Juan Bautista Benjamín Dupont, médico civil y militar, terrateniente, empresario y emprendedor, y además a pesar que la Revolución Francesa en 1789 había terminado con la nobleza, Dupont ostentaba el título nobiliario de Barón de Chessat. Había nacido el 18 de agosto de 1851, en un pequeño pueblo del sudeste de Francia, completó sus estudios secundarios en el Liceo Imperial de Limoges, ingresó a la Facultad de Medicina de París, justo cuando Napoleón marcaba aquellos años de estrecheces para todas las clases sociales.

 Antes de los 20 años había sido nombrado Caballero de la Legión de Honor por su actuación en la guerra franco-prusiana, prestando servicio en el campo de la medicina. Fue entonces que presentó su tesis sobre: “Heridas con armas de fuego”.

Condecorado por la Legión de Honor de Francia y otras órdenes de mérito, honrado por concurso con varias medallas por trabajos científicos en Europa, Miembro de la Academia de Medicina de Río de Janeiro, de la Sociedad Francesa de Higiene y de otras Sociedades Científicas de Europa y de América.

 A Villa Mercedes llegó el 17 de setiembre de 1875, cuando también llegaba el ferrocarril Andino de Río Cuarto, incorporándose como médico cirujano a la Guarnición de la Frontera Sud de San Luis que estaba a cargo del Coronel Racedo en la conquista del desierto, radicándose y prestando servicio no solo a los integrantes de la fuerza militar sino también a los civiles, adquiriendo un gran prestigio en su profesión, integrándose a la vida social de la pequeña Villa.

 En 1878 contrajo enlace con María Menvielle conformando una familia ejemplar y reconocida por el vecindario, al que les va mostrando y enseñando el tratamiento de una futura tierra productiva en hortalizas y legumbres, mientras convocaba a realizar un censo que marcó la presencia de 4.549 pobladores, con marcado crecimiento desde la llegada del ferrocarril en 1875.

 El 9 de noviembre de 1880 colaboró durante la gestión de Ardiles para adquirir la casa Municipal ubicada en la calle Belgrano casi Potosí que había sido la antigua residencia de la familia de don Pedro Homaeche.

 El 1° de agosto de 1881 se incorporan los Concejales Rufino Barreiro y Jerónimo Ramallo, no lo hace el Dr. Benjamín Dupont que también había sido electo en Villa Mercedes, aunque recién se incorpora el 6 de octubre de ese año hasta 1886, caracterizándose por su empeño en la plantación masiva de árboles, siendo su mayor preocupación la preservación de la salud pública, el mejoramiento edilicio de la Villa, el trabajo y riego de las quintas, chacras y huertas familiares.

 Es de destacar que estableció la vacunación obligatoria de todos los habitantes, preveía riesgos de contagios en la salud de la población por cuanto distintos virus se habían afincado en el país desde la fiebre amarilla en la década del 70 en la ciudad de Buenos Aires, el cólera, la viruela, la desnutrición en la niñez etc., como complemento controlaba la higiene en las viviendas, eliminaba los charcos y pantanos de las calles y retiraba sus basuras cuidaba la forestación de plazas y paseos y hacía llegar el agua de riego a todos los terrenos donde se cultivaban hortalizas y frutas que eran base de alimentación de la población.

 El Dr. Benjamín Dupont, revalidó su título en la Universidad de Córdoba y prestó su concurso en las epidemias de cólera y viruela, siendo mencionado como benefactor, publicó algunos trabajos en revistas médicas y geográficas y propició la fundación de diversas asociaciones de asistencia social, como ser Patronato de la Infancia y el Asilo de Mendigos, etc.

Estamos los puntanos cumpliendo 140 años de este trascendente e histórico hecho, donde un profesional galo supo velar por la salud de la población de una humilde Villa, no solo nos corresponde imitar ese ejemplo, sino también sumarnos a la honrosa tarea a la cual están abocados los profesionales de la salud, médicos, enfermeras, mucamas, personal de servicio, choferes de ambulancias, etc. y ser juntos a Dios solidarios con el dolor que sufren aquellos que perdieron a sus seres queridos.

 Villa Mercedes, San Luis, 27 de enero de 2021

Publicado el Miércoles, 03 Febrero 2021 11:33 Escrito por

En "Cien años de soledad", en el pueblo de Macondo un día acontece una tragedia, una peste se instala en el poblado. Esta peste era mas que peculiar: se trataba del insomnio.

Mientras el insomnio avanza, Aureliano Buendía cae en la cuenta que hay un síntoma más perverso en la peste. Las personas afectadas por el insomnio van perdiendo los recuerdos. Aureliano Buendía, como el sabio del pueblo, comienza a tomar medidas. Comienza a poner carteles a las cosas:

  • Esto es una mesa
  • Una silla
  • Una botella....

Aureliano ve que la peste avanza...

Que la desmemoria puede agravarse.

Comienza a poner carteles en la vía pública... esto es una vaca... por la mañana se la ordeña... se hierve la leche... se la mezcla con café... y se toma café con leche....

Esto que ocurrió en Macondo puede ocurrir en nuestro pueblo. Podemos ser afectados por la peste del desrecuerdo, de la desmemoria...

Debiéramos entonces como Aureliano Buendía salir a colocar carteles.

Esto es una escuela publica, acá se estudia. Se deben crear muchas escuelas públicas... esto es una universidad pública, aquí se reciben médicos e ingenieros gratuitamente...

Esto es un hospital público, aquí se atiende gratuitamente a los enfermos... Esto es el ANSES... aquí se reciben pensiones y jubilaciones...y se trata con respeto al jubilado...

Éste es el Ministerio de Cultura, éste otro del Trabajo, aquel, el de Educación, y el de más allá es de Ciencia y Tecnología. Los ministerios no deben cerrarse ni ser meras Secretarías. En ellos deben garantizarse los derechos de la gente.

Aquí no se hacen negocios...

Habrá que salir a poner carteles... para que no perdamos la memoria y la derecha no vuelva nunca más.

Publicado el Lunes, 18 Enero 2021 12:16 Escrito por

Si en el buscador de Spotify escribo la palabra "maradona" y filtro por "canciones", me larga más de 700 resultados. hay muchas canciones que tienen más de una versión. Y hay también relatos como el de Galeano en donde el uruguayo dice que “Maradona se convirtió en una suerte de Dios sucio, el más humano de los dioses. Eso quizás explica la veneración universal que él conquistó, más que ningún otro jugador. Un Dios sucio que se nos parece: mujeriego, parlanchín, borrachín, tragón, irresponsable, mentiroso, fanfarrón”. 

hay canciones de todo el mundo, algunas en idiomas ininteligibles. Pero a los argentinos nos resuenan una decena, más o menos, que hoy recopilamos desde calle Angosta, a modo de homenaje al inolvidable Diego. Tomamos de varias fuentes, principalmente Página 12. Iniciamos la cuenta regresiva.

10- * Las Pastillas del Abuelo, “Qué es Dios”. Una generación que vio a Maradona ya convertido en una deidad del fútbol, le dedicó una nueva oda a través de Las Pastillas del Abuelo. Con él en cancha, siempre era posible. Por eso, Piti Fernández indica: “La pelota siempre al 10”.

09- * Mano Negra, “Santa Maradona”. Una banda que de lo cosmopolita y el mestizaje hizo un estilo, compuso una canción pensando en una personalidad que, a su manera, hizo lo mismo. La particularidad, es que la canción es en francés: “Santa Maradona, rezá por mí”, cantaba Manu Chao entonces.

 

08- * Rodrigo, “La mano de Dios”. “Y todo el pueblo cantó…”. Entre todas las canciones inspiradas por Maradona, la editada por el cuartetero Rodrigo en 2000 fue la que, a su vez, más lo inspiró a él. Alejandro Romero la compuso a pedido del cantante, y sus primeros versos, que explican el motor del héroe desde el inicio de su camino, quedaron en la memoria popular tanto como su estribillo: “En una villa nació, fue el deseo de Dios / crecer y sobrevivir a la humilde expresión / enfrentar la adversidad con afán de ganarse a cada paso la vida”.

 

07- * Charly García, “Maradona Blues”. En 1994, Claudio Gabis estaba en Madrid grabando su disco doble Convocatoria. El día que a Diego le cortaron las piernas, se juntó con García para componer esta canción. Dos de los íconos culturales más grandes de este tiempo, unidos en un solo título, lleno de angustia y desilusión: “¿Qué es el pasado en nuestra vida? ¿Por qué ese peso sigue aquí?”, canta Charly, como en penumbras.

 

06- * Manu Chao, “La vida tómbola”. Acaso una de las definiciones más tajantes en torno a la figura del astro mundial: “Si yo fuera Maradona, viviría como él”. Una declaración de principios en voz de Manu Chao, que para su disco La Radiolina, en 2007, decidió homenajear nuevamente a Diego, después del éxito de Mano Negra. La reacción del ex futbolista al ver al músico interpretar la canción en el documental de Kusturica, es antológica.

 

05- * Los Ratones Paranoicos, “Para siempre Diego”. En uno de los tantos renacimientos de Maradona, los Ratones readaptaron su hit “Para Siempre” –compuesto junto con Andrés Calamaro-, ahora en tono de homenaje. La estrenaron el 10 de noviembre de 2001, durante su partido despedida en la Bombonera, donde Juanse cantó: “Y en el fútbol que es un juego, nunca nada le dio miedo / y a la Argentina así, que hizo feliz”.

 

04- * Los Piojos, “Maradó”. En el disco que marcó su definitivo lanzamiento a la popularidad, Los Piojos entregaron uno de sus temas más recordados, y uno de los más mentados en honor al 10, en general. Incluso, algunos de sus versos más populares no vienen de la canción misma, sino de la introducción, en track aparte: “Dicen que escapó este mozo / Del sueño de los sin jeta / Que a los poderosos reta / Y ataca a los más villanos”, recitaba Andrés Ciro por 1996.

 

03- * Andrés Calamaro, “Maradona”. Una de las imágenes fuera de contexto más recordadas de Diego en los mundiales –y eso que hay muchas-, es la del jugador compartiendo “Brindo por las mujeres” junto a Calamaro y a Fito Páez, en la concentración de la Selección en 1994. Algunos años después, dentro de su disco doble Honestidad Brutal, “el salmón” le dedicó un tema con su apellido: “Es un guerrero / Es un ángel y se le ven las alas heridas / Es la Biblia junto al calefón”.

 

02- * Los Cafres, “Capitán Pelusa”. La figura de Maradona llegó a rincones de toda índole. Incluso al reggae, un espacio menos hermanado con el mundo del fútbol que otros. En 1997, Los Cafres se inspiraron en él para parir una canción alegre, infantil y algo melancólica. “Tu gente no te cuestiona, no se resiente / Te espera, con un grito caliente”.

 

01- * La Guardia Hereje, "Para verte gambetear". El cuarteto platense que encabezó Jorge Pandelucos, más conocido como Alorsa -quien falleció muy joven, en 2009 y a los 38 años-, le dedicó un sentido tangazo que ahora produce un nudo: "Con la sonrisa de pibe, con el brazo guerrillero y el corazón de arrabal / la zurdita endemoniada y el martillo en el garguero, cada día te quiero más / no hace falta más que entrecerrar los ojos para verte gambetear."

 

Publicado el Miércoles, 25 Noviembre 2020 20:08 Escrito por
Página 1 de 6

Calle Angosta | Periódico Digital. Publicación digital con artículos de interés en diversas temáticas, con selección de textos, imágenes, audios y vídeos.

Newsletter

Suscríbite gratis a nuestro boletín. No te pierdas ningún artículo ni historia.

¡No enviamos SPAM!