Lunes, 23 Noviembre 2020

Silencio: desayuno

Publicado el Martes, 27 Octubre 2020 16:42 Escrito por Calle Angosta, adaptación de un texto original de Hillary Richard para The New York Times

El desayuno silencioso es una práctica de bienestar que está ayudando a que algunas personas sobrelleven la pandemia.

“Yo no medito, así que me refugio en otras partes de mi día para sentirme meditativa, como mi rutina de café y desayuno”, escribe alguien en un blog. Dice que tiene 30 años y su técnica es la de desayunar en silencio absoluto.

Agrega que cuando comenzó esta práctica -hace ocho años- esta joven a la podemos llamar Lucia, se percató de que se sentía más preparada para el día venidero y además tomaba decisiones más sanas sobre su dieta. Ahora, debido a la pandemia, ha llegado a depender de esos minutos para recargar energía, ya que vive con su pareja en un hogar pequeño donde ambos están trabajando. “En nuestro departamento es difícil encontrar un espacio para estar sola”, dijo.

Algo similar puede pasarnos al 95% de los habitantes del mundo que no tomamos la precaución de nacer ricos y habitar una mansión con más ambientes que moradores.

Comer en silencio es una práctica antigua que tiene raíces en muchas comunidades monásticas. “Budistas, místicos celtas, sufis, místicos vedas”, dijo Ginny Wholley, maestra en el Center for Mindfulness del Centro Médico de la Universidad de Massachusetts. “Todos tienen un componente de silencio que es una parte inherente de la práctica”.

En 1979, Jon Kabat-Zinn fundó ese centro para promover y estudiar los beneficios de realizar prácticas como esta en un entorno secular, en parte porque es un desafío. El concepto de desayuno silencioso es bastante simple: concéntrate en tu comida, en silencio, y lidia con las ideas que te vengan a la mente. Pero es más difícil de lo que parece.

En el Centro Kripalu de Yoga y Salud en Stockbridge , Massachusetts, el menú del día incluye un desayuno silencioso. Los letreros en las mesas les recordaban a los huéspedes que el desayuno debía comerse en silencio. Los carruseles de tarjetas educativas ensalzaban las virtudes de reconectar con uno mismo cada mañana: empezar tu día con propósito, gratitud y calma es benéfico para la mente y el cuerpo.

Por el pasillo del comedor algunos asientos se mueven suavemente, solo se escucha el tintineo escrupuloso de los cubiertos en los platos y las tazas. Ocasionalmente una silla chirria cuando alguien se para o se sienta.

Nuestra sociedad aprovecha la dificultad y complejidad, porque entonces ‘vale más’”, dijo Cristie Newhart, la decana de la escuela de yoga en Kripalu. “Al inicio, cuando estás aprendiendo a estar más presente, es como: ‘¿Presente con qué? ¿Qué hago?’. Al comer de manera consciente, estás centrando toda tu atención en la comida”.

Muchas personas, pero especialmente las trabajadoras y los trabajadores independientes, mantienen un equilibrio insano entre la vida personal y la actividad profesional. En parte por la necesidad y la idea de maximizarla productividad a cualquier precio. Crecimos viendo a nuestros mayores emprendedores que alcanzaron el éxito profesional con mucho esfuerzo y dedicación de tiempo completo. Muchos pensamos que el “autocuidado” es para los que tienen tiempo y dinero porque para la gran mayoría, no trabajar lo suficiente incrementa el riesgo de fracasar.

Intentar un proceso reflexivo basado en el silencio durante el desayuno genera un pánico existencial. Todos tenemos cada mañana una lista más o menos extensa de tareas pendientes y deudas que nos pone sumamente incómodos si no las estamos pensando todo el tiempo.

“Como alguien que habla casi todo el tiempo, la idea de un silencio forzoso me parecía punitiva... un castigo”, comentó otra adherente al desayuno silencioso que se está acostumbrando a la idea y lentamente empieza a experimentar esta nueva manera de reflexión.

Ravi Kudesia, investigador de conciencia plena y profesor adjunto en la Escuela de Negocios Fox de la Universidad Temple, dijo: “Una de las cosas más curiosas de comenzar a practicar la conciencia plena es que cuando silencias el ruido externo, empiezas a escuchar más el ruido interno. Si no estás acostumbrado a esto, puede ser increíblemente desagradable. Aquí la idea capital es que es mejor notar los susurros antes de que se vuelvan gritos”.

Otro relato que transmite las primeras experiencias, dice: "No podía concentrarme, así que le di rienda suelta a mi mente con su letanía de preocupaciones y recordatorios. Luego, como una niña pequeña cansada tras una rabieta, mis pensamientos se acallaron. Después de varios días de desayuno silencioso, comencé a escucharme a mí misma. Mis pensamientos y preocupaciones, satisfechos de haber sido el centro de atención, dieron un paso atrás y dejaron de atacarme apenas despertaba. Podía concentrarme en lo que estaba enfrente de mí, sin culpa, sin obligación, sin estrés. Fue una sensación inusual de libertad".

Para Deborah Vaphides, de 62 años, una acupunturista de Montclair, Nueva Jersey, comenzar sus mañanas con una rutina silenciosa varios días a la semana la ayuda a sentirse más centrada durante el día. Se sienta cerca de su ventana y contempla los haces de luz matutina, mientras hace sus ejercicios de respiración profunda.

“Durante décadas me acostumbré a oír las noticias todas las mañanas”, dijo Valphides. “Ya no más. Ahora sé que las noticias me encontrarán sin importar a dónde vaya. La imagen de la luz cambiante que veo en mis mañanas silenciosas se queda conmigo todo el día, y regreso a esa tranquilidad cuando la necesito”.

Resulta que esta paz está muy relacionada con nuestra respuesta física. “Cuando estamos en silencio, nuestros cerebros y cuerpos reaccionan como si estuviéramos meditando”, explicó Lauraine Hollyer, psicóloga clínica, en una entrevista. “El cortisol, que está relacionado con el estrés, disminuye en el flujo sanguíneo. La presión arterial, el ritmo de respiración y cardiaco también disminuyen. Podemos concentrarnos y recordar con mayor facilidad”.

“Cuando me siento sola, siempre tengo la sensación de que necesito algo externo para llenarlo: otra persona, otro compromiso o ir para algún lado”, dijo Barbara Vacarr, directora ejecutiva de Kripalu.

Y agregó un punto importante para quienes no tienen mucho tiempo para ellos mismos debido al cuidado de los niños u otras obligaciones: “No se puede hacer esto a la perfección, ese no es el punto. El punto es elegir un día, o quizás algunos días a la semana, y ver cuál es la mejor manera de integrar esa práctica en la rutina diaria”.

Por ejemplo, las silenciosas mañanas de Vacarr se vieron muy alteradas porque la familia de su hija se mudó con ella durante la pandemia. Entonces, a veces, ella se retira a su habitación con un té. Otras veces, intenta incluir a sus tres nietos.

“No dura mucho, pero a los niños les encanta el ritual”, dijo. “Desayunar juntos, en silencio, se convierte en nuestro evento especial”.

El relato de la periodista Hillary Richard para The New York Times termina en primera persona: "Cuando practiqué el desayuno silencioso por primera vez, en 2019, era muy fácil evitar pasar un rato con nosotros mismos mientras corríamos por nuestras vidas. En 2020, sin ningún lugar adonde ir y mucho menos que hacer, me volví a centrar en los desayunos silenciosos. Hice una cita conmigo misma todas las mañanas y protegí mi tiempo contra las inevitables intrusiones digitales. Trabajé en ser mi propia compañía, en tratarme a mí mismo como si tratara a un invitado, en hacerme preguntas. Me concentré en lo que estaba frente a mí, lo que me permitió afrontar cada día tumultuoso con una sensación de calma y aceptación. Comencé a anhelar mi tranquila reconfiguración de cada mañana. A medida que la cuarentena se prolongó y la soledad se convirtió en una preocupación real, me di cuenta de que el desayuno silencioso también me ayudó a superar eso".

 

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Calle Angosta | Periódico Digital. Publicación digital con artículos de interés en diversas temáticas, con selección de textos, imágenes, audios y vídeos.

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